Edición Impresa, Policiales

Avenida Francia al 1100

Pitbulls custodiaban a vendedor de drogas

Tenía un selecto grupo de clientes a una cuadra de Drogas de la Federal.


En medio de un enorme operativo, ayer por la mañana uniformados de la Dirección de Prevención y Control de Adicciones de la Policía provincial detuvieron a un vecino de barrio Lourdes, acusado de vender “merca de la buena” en la puerta de su casa, que está ubicada a sólo 100 metros de las oficinas de la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la Policía Federal. Según vecinos, el hombre lleva 15 años comercializando cocaína ante la vista de todos; incluso aseguraron conocer a gran parte de su clientela. “Vendía todo el tiempo. Sacaba a pasear a los perros y vendía. Iba a tomar café en la esquina y vendía, no se ocultaba. Pero bueno, se ve que no pagó la cometa”, ironizó una vecina.

Cuando la Policía llegó para allanar, el sospechoso le largó sus dos perros pitbull. Pero como habían realizado inteligencia los uniformados pudieron neutralizar a los animales.

Jorge P. tiene 63 años y, hasta ayer a la mañana, vivía en un pasillo, a mitad de cuadra de avenida Francia al 1100, entre San Luis y San Juan. Compartía la casa, que antes había sido de su padre adoptivo, un comisario ya fallecido, con sus dos hijas y sus dos pitbull.

En el barrio todos lo conocen: lo describen como un jubilado que le gusta la noche y vive rodeado de muchachos, a quienes recibía a toda hora. Jorge es un personaje de la zona, que, de acuerdo con allegados al caso, durante una década y media hizo su negocio ante la mirada de todos, a escasos 100 metros de la sede local de Control de Drogas de la Policía Federal, sin tener ningún problema.

“Yo siempre lo veía con amigos en la puerta. Incluso muchos de ellos me saludaban, ya los conocía. Nunca hubiera pensado que era gente que venía a comprar” contó a El Ciudadano un hombre que vive en el mismo pasillo de Jorge y sus hijas. El entrevistado aseguró que nunca se dio cuenta de lo que pasaba. “En el quilombo diario uno no se pone a pensar en la vida de los demás”, explicó.

Otros vecinos, en cambio, aseguraron tener en claro con qué se ganaba la vida el Jorge: “No le teníamos miedo, porque es un hombre que está muy deteriorado, pero siempre nos causó rechazo. Todos sabíamos que vendía. A la noche la puerta del pasillo era una pasarela de motos, autos y taxis. Siempre los mismos. Me cuesta creer que la gente de la Federal que trabaja en la otra cuadra no lo haya visto, si él no se escondía”, contó una señora de la zona.

Según contó el comisario Alejandro Druetta, el responsable del operativo, en la casa de Jorge hallaron una bolsa de un kilo de cocaína, 33 envoltorios rellenos de la sustancia blanca, 4 mil pesos en efectivo y un teléfono celular. Según el uniformado, los peritos de la Dirección General de Prevención y Control de Adicciones  realizaron la prueba del reactivo Scott a la droga incautada y determinaron su nivel de pureza. “El arrestado se manejaba con una clientela selecta. Vendía muy buena cocaína entre muy pocos clientes y llevaba un registro de ventas en un cuaderno”, afirmó el uniformado.

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