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El lenguaje del amor

Piripincho, el payaso que logró despertar a su nieta Mía

Hace 12 años, Mía quedó con severas secuelas neurológicas producto de una mala praxis en su parto. Su abuelo Héctor Ansaldi recurrió a su personaje para lograr que su nieta avance día a día y se transforme en el Hada Pushkin


Piripincho y Mía, durante su espectáculo.

Mía nació el 21 de junio de 2006 y fue directo a neonatología. No se movía ni abría los ojos. A pesar de que para los médicos no había esperanzas, su abuelo Héctor Ansaldi no se resignaba a que su nieta no le respondiera. Después de insistir durante varios días, sacó a ese personaje que representó durante años e hizo divertir y reír a muchos chicos y no tanto: Piripincho. Ese payaso dientudo con corazón de alcaucil transformó a Mía en su hada Pushkin y le dijo: “Ay, dale de una vez, despertate que quiero jugar con vos en mi planetita”. Mía abrió los ojos.

La nena hoy tiene 12 años, fue víctima de mala praxis en su nacimiento y padece “severas secuelas neurológicas y retraso motriz”, lo que le impide hablar, caminar y hasta sostener la cabeza. Es decir, una incapacidad absoluta e irreversible.

“Mi nieta se ahogó en líquido amniótico producto de un parto largamente demorado en que se produjo un grave daño fetal. Mi hija corrió peligro de vida. Los médicos me preguntaban ¿Para qué querés que viva si va a ser un vegetal toda su vida?”, recordó.

Mientras esperaba horas y horas en el sanatorio para poder entrar a ver a su nieta, otro de los métodos que practicó Ansaldi fue el Mahicari: una técnica de purificación del alma que se puede aplicar a todo y en cualquier circunstancia.

“Mi relación con la nena es constante. Soy más que un abuelo, soy como une especie de terapeuta. Si no le dedicaría tanto tiempo sería mucho más retrotraída. Le hago masajes. Mi comunicación con ella es a través de las miradas y del contacto”, explicó Ansaldi.

El abuelo de Mía contó que el sentido que tiene desarrollado es el auditivo. “Le gusta el ritual de abrir un CD y escuchar el ruido del papel. Un día le compré una colección de comedias musicales en inglés. Y en la de Chicago, donde una mujer está condenada porque mató a su marido y dice que no lo mató sino que él fue 10 veces contra su cuchillo, se ríe y mucho”, rememoró.

Otra de las situaciones que deslumbró a Ansaldi fue cuando su nieta tenía cerca de cinco meses y estaban mirando la película “La casa de las dagas voladoras”. “Me miró como haciéndome participar, puso las manitos hacia arriba y empezó como a levitar”, revivió.

Mía no come por sus propios medios y una de las tantas cosas que investigó su abuelo para mejorar su calidad de vida fue la forma de alimentarse. “Tiene que comer todo licuado. Pero ella necesita sentir el tacto, el gusto. Un día logré que comiera ocho galletas de arroz, masticó y sintió el sonido de la mordida. Es otra de las maneras de estimularla”, aseguró.

La nena es cuidada y atendida por su familia. Pero para su abuelo tenerla sentada en una silla de ruedas no es saludable, salvo que sea para poder trasladarla. “Ahora empezó a sostener su cabeza. Uno de mis desafíos es lograr que se pare. Ella me conecta con la tierra”, aseguró.

Otro de los recursos que inventó Piripincho fue la papiroterapia. “En un principio le ponía papel barrilete en lugares del cuerpo donde le permitía sentir el sonido y le pegaba al papel. Empezaba a girar en el suelo y así se iba desplazando. Después me fui perfeccionando y me di cuenta que lo ideal era el papel celofán porque además se produce algo con las luces. Tendría que hacerle un mameluco con papel celofán”, pensó emocionado.

A veces Ansaldi se pregunta cómo sería Mía si no hubiera pasado por ese daño irreversible. “Sería como el común de las nenas. Acepto lo que me tocó. Es un hada que está en otra dimensión, en un mundo que no conocemos pero que no por eso no existe. Me enseñó a creer en la magia y a no dejarse llevar por la gente desangelada”.

Mía actuó con Piripincho en el teatro: era el hada Pushkin. “Ella sabe que soy Piripincho pero ahora quiere que sea abuelo”, aseguró.

Abuelo y nieta, cómplices del juego y la risa.

 

Piripincho tiene muchas cosas de Ansaldi y Ansaldi de Piripincho. A veces, este personaje tierno, popular y mágico lo domina y hasta lo excede. Hace 12 años, en la sala de un sanatorio, interpretó a este payaso con corazón de alcaucil para hacer el milagro: despertar de otra dimensión al hada Pushkin. A su nieta Mía.

 

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