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Convicto

Piñero: ordenan sacar del buzón a Albertengo

El detenido purga una condena a 37 años de cárcel y tiene sobre sí tres investigaciones abiertas, una de ellas por el crimen del policía Mauro Mansilla.


El juez Javier Beltramone dispuso que cese el resguardo de Ricardo Albertengo en la cárcel de Piñero, quien estaba en un buzón de castigo por lo que al parecer fue una errónea interpretación de un fallo por parte del Servicio Penitenciario (SP). El detenido purga una condena a 37 años de cárcel y tiene sobre sí tres investigaciones abiertas, una de ellas por el crimen del policía Mauro Mansilla.

La primera crónica policial que tuvo como protagonista a Albertengo data del 2 de abril de 1994, cuando asaltó un comercio en 3 de Febrero al 900 con un cómplice y al escapar ambos fueron perseguidos por la policía. El ladrón ingresó a un bar y Alejandro Debortoni, un estudiante que se encontraba allí, intentó calmarlo: lo mató a sangre fría. Por el hecho fue condenado a 20 años de prisión. Cuando logró salidas transitorias volvió a delinquir. Utilizaba esos días para robar. El 20 de octubre de 2009 intentó asaltar un centro de estética de Oroño al 700 y al verse cercado por la Policía tomó rehenes y se tiroteó con los uniformados. Por estos hechos fue condenado, sanción que unificada con la sentencia anterior escaló a 37 años de cárcel.

En 2015 nuevamente obtuvo beneficios carcelarios pero no regresó de la salida. Durante ocho meses estuvo prófugo y se le achacó en ese tiempo otros dos robos violentos. Uno de ellos en Buenos Aires al 900 y otro en un instituto de idioma English Track, de Tucumán al 1500, el 16 de febrero de 2016. Las víctimas del primer hecho lo reconocieron el 22 de febrero de 2015 en el microcentro y lo siguieron. En Corrientes al 300 le dieron aviso al policía Mauro Mansilla, quien cumplía servicios adicionales en el Sindicato de Empleados de Comercio, intentó detenerlo y el sospechoso le disparó causándole la muerte. Al huir le robó su arma reglamentaria.

Días después, ya en marzo, se presentó espontáneamente en la cárcel y dos meses más tarde fue imputado por el crimen de Mansilla. Desde entonces permanece en una celda de aislamiento porque, según se ventiló en la audiencia, hubo una mala interpretación de un oficio que se emitió en la Justicia. La orden judicial sostenía que Albertengo debía ser trasladado por el grupo Goep (Grupo de Operaciones Especiales Penitenciarias) y cuando se encontraba en el tribunal debían mantenerlo en una celda de aislamiento. Pero esta disposición judicial fue erróneamente interpretada por el SP que lo alojó en una celda de aislamiento en la cárcel de Piñero.

Su defensa oficial, a cargo de Maricel Palais, presentó un habeas corpus por esta situación por lo que fueron citados a la audiencia representantes del SP, quienes afirmaron no tener objeciones al cambio de la situación del interno, aunque aclara que deberán evaluarse con los referentes de los pabellones la posibilidad de alojamiento.  A su turno, Albertengo sostuvo que es su deseo estudiar y trabajar y que nunca tuvo problemas de conducta.

Al final de la audiencia, el juez resolvió hacer lugar a la acción presentada y disponer que Albertengo tenga el trato de cualquier otro interno sometido al reglamento del SP.

Esto generará un desafío para el SP: deberá lograr la aceptación de Albertengo en algún pabellón, ya que ante una rueda de reconocimiento que debía hacerse con la presencia de este convicto los internos convocados se negaron a participar.

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