Edición Impresa, Policiales

Violencia institucional

Piden que Asuntos Internos investigue brutal paliza policial

Desde la Defensa Pública interpondrán un hábeas corpus para proteger a los tres jóvenes detenidos el viernes.


El caso del joven militante que el viernes pasado fue blanco de golpes y apremios por parte de uniformados del Comando Radioeléctrico y la comisaría 2ª es investigado por la fiscal Karina Bartocci, que actuó de oficio tras conocerse el hecho por los medios. Según explicaron desde la Fiscalía, ordenó que se tome declaración a la víctima y dio intervención a Asuntos Internos para que tome testimonio a los agentes involucrados y a las otras dos chicas detenidas, pidió las imágenes de las cámaras de la zona para analizar y los GPS de los móviles. En tanto, desde el Ministerio Público de la Defensa, que interviene porque las víctimas están acusadas de resistencia a la autoridad, aseguraron que el defensor Marcelo Marasca, interpondrá un recurso de habeas corpus preventivo en favor de las tres víctimas.

La brutal secuencia que tuvo como protagonista a M., de 23 años, comenzó entre la noche del jueves y la madrugada del viernes en la puerta del bar Olimpo, ubicado en Mendoza y Corrientes, donde una joven que se encuentra con tratamiento psiquiátrico era agredida a golpes por un ex policía y pedía auxilio. Mientras uno de los dueños del bar llamó al 911, un estudiante conocido por su militancia en barrio República de la Sexta que estaba en el bar intentó calmar la situación.

Un móvil del Comando Radioeléctrico respondió al llamado pero al ver que el agresor era un ex policía lo dejó irse en taxi. En medio de una fuerte crisis subjetiva y en una situación desbordante, la joven que había sido golpeada se exasperó y uno de los uniformados la golpeó. Allí fue que el militante social quiso evitar que la sigan agrediendo, y la Policía siguió con él y luego con otra estudiante de psicología que también se acercó para pedir que no les peguen. Los tres fueron detenidos alrededor de las cuatro del viernes y acusados de resistencia a la autoridad.

Una vez dentro de la seccional 2ª, las chicas fueron alojadas en una celda, desde donde dijeron haber escuchado los gritos de dolor del militante, al que habían separado en un hall de la comisaría de calle Paraguay al 1100. Después, lo subieron en un patrullero y lo llevaron al hospital Provincial, pero antes, siempre según el relato de la víctima, pasaron por la zona de 27 de Febrero y el río, donde lo siguieron golpeando y le advirtieron: “Sos el próximo Franco Casco”.

Con las primeras luces de la mañana, unas 20 personas se habían congregado en la puerta de la seccional 2ª. Todos coincidieron en que el estado del muchacho era deplorable, ya que además de tener el rostro desfigurado a golpes, le sangraban las orejas y la nariz y se encontraba con toda la ropa rota y descalzo. A ninguno de los tres se les permitió hacer llamados telefónicos y fueron liberados al mediodía del viernes por la gestión de abogados de organizaciones sociales y del Servicio Público de la Defensa Provincial.

Ayer, a través de un vocero, se conoció la versión del Ministerio Público de la Acusación, a cargo de la investigación. Después del incidente en la puerta del bar, los agentes se llevaron detenidos a los tres jóvenes, dos mujeres de 22 y 31 años y un joven de 23, por lesiones dolosas leves y daño calificado. Una vez en la comisaría, se hizo la consulta con la fiscal Cecilia Brindisi, de turno en Flagrancia, quien ordenó que se los fiche y se les dé la libertad. Sobre el ex policía que protagonizó la discusión, el vocero dijo que no está identificado, aunque sí el taxi en el que huyó, por lo que se citó a declarar a su chofer.

El defensor oficial Marcelo Marasca informó que presentará en los próximos días un recurso de habeas corpus preventivo en favor de los tres detenidos “por los graves episodios de violencia policial que involucra a efectivos del Comando Radioeléctrico y a personal de la comisaría 2ª”.

Y agregó que M., debido a las heridas que tenía en todo el cuerpo y la nariz, fue llevado al hospital Provincial. Allí se le hizo una radiografía y se constató que tenía el tabique quebrado. Después, M. fue nuevamente subido al móvil del Comando Radioeléctrico que, en vez de tomar dirección hacia el centro de la ciudad, donde está ubicada la comisaría 2°, direccionó su rumbo hacia zona sur por Uriburu hasta llegar a las adyacencias de las orillas del río Paraná. Los policías lo bajaron a los gritos y le dijeron que le iba a pasar lo mismo que a Franco Casco, joven desaparecido y luego hallado muerto en las aguas del Río Paraná tras permanecer alojado en la Comisaría 7°. “Del mismo modo que el ex comisario Etchecolatz reivindicaba el terrorismo de Estado, la policía santafesina reivindica en sus amenazas la tortura, desaparición y homicidio”, dijeron desde la Defensa Pública.

Tras las amenazas, el chico fue golpeado nuevamente y un policía le pidió que se arrodillara. Como se resistió, volvieron a golpearlo, esta vez en la pierna y con una escopeta del tipo Itaca que lo tumbó al suelo. Una vez en el piso, los policías lo azotaron a golpes de puño. En ese momento, uno de los efectivos sacó una pistola de su bolsillo y disparó dos tiros que pasaron muy cerca de su oreja, quedando aturdido por un rato. Con esa misma arma, le dieron un culatazo en la oreja. Alrededor de las 6 de la mañana, los policías volvieron a subirlo al móvil, lo golpearon otra vez con la Itaca en el abdomen y lo llevaron a la seccional 2ª.

La Defensoría informó también que el viernes por la mañana, mientras M. estaba detenido en la comisaría 2°, agentes policiales de la seccional 4° allanaron su casa. Los efectivos fueron atendidos por la madre de la víctima, a quien le dijeron que tenían orden de allanamiento y exhibieron un papel. Allí, revisaron toda la casa pero no se llevaron nada. En su comunicado, la Defensoría aclaró también que hace dos semanas M. fue requisado en la peatonal y detenido por llevar consigo dos vinos. Lo derivaron a la comisaría 1ª, donde refirió que “lo trataron bien”. En el escrito, el Ministerio Público de la Defensa advirtió que personal policial también se presentó en la casa de una de las chicas, previo a que esta fuera liberada.

Por todo lo descrito, el secretario privado de la Defensa Pública ayer solicitó que sean citados con carácter de urgencia a audiencia oral y pública a las tres víctimas para que declaren sobre las detenciones y golpes sufridos y se dispongan las medidas necesarias a los efectos de resguardar su integridad física. Asimismo, pidió que sean citados el personal del Comando Radioeléctrico y de la comisaría 2°. También requirió al Ministerio Público de la Acusación para que asegure toda la evidencia e investigue este hecho de clara y visible “violencia institucional”.

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