Policiales

Enemigo interno

Piden procesar al custodio de joven secuestrada en Pergamino

La adolescente fue raptada hace 15 días junto al chofer de la familia, por un hombre que los redujo a punta de pistola. Los investigadores lograron detenerlo y descubrieron que era el hermano del vigilante. Ambos están presos. La víctima es hija del empresario textil que fundó la marca Ossira.


La joven secuestrada es hija de un importante empresario textil.

Hace dos semanas, la hija de un empresario textil de la ciudad bonaerense de Pergamino fue secuestrada junto a su custodio momentos después de que la pasara a buscar por la casa de su novio. La tensión duró varias horas y la familia de la adolescente dejó el pago de rescate en el lugar acordado durante un llamado telefónico. Pero nadie lo retiró. Según la investigación, en el camino, el custodio recibió un tiro en el brazo durante una fuerte discusión con el secuestrador, quien resultó ser su hermano. Ambos fueron detenidos y ahora, la Fiscalía pidió que sean procesados y continúen presos.

El procesamiento de los hermanos fue solicitado por el titular de la Fiscalía Federal de San Nicolás, Matías Di Lello, y la Unidad Fiscal Especializada en Secuestros Extorsivos (Ufese), quien además pidió que los dos acusados continúen privados de la libertad porque de lo contrario podrían obstaculizar la investigación.

El secuestro extorsivo tuvo lugar a las seis de la mañana del domingo 16 de septiembre en Pergamino. A esa hora, la joven le solicitó a su custodio y chofer de confianza de la familia que la pase a buscar por la casa de su novio y la lleve a la suya. Cuando la víctima y el chofer llegaron a destino fueron abordados por un hombre que a punta de pistola los obligó a subir a una camioneta de la familia y dar la vuelta por la parte trasera del vehículo, por el lado del conductor, tras lo cual el chófer inició la marcha y dio un giro en “U” para tomar en dirección a Arrecifes.

Según la Fiscalía, durante el trayecto el secuestrador les pidió los celulares a la víctima y su chofer, ató con precintos a la joven y le ordenó detenerse y bajar de la camioneta. Tras intercambiar opiniones con quien después se supo era su hermano, el captor le disparó en el brazo. Tras ello, tomó su lugar y reanudó la marcha hasta un descampado, desde donde llamó a los padres de la víctima con el teléfono de la joven y les exigió el pago de un rescate por su liberación.

Luego, el imputado roció la camioneta con combustible y la prendió fuego con la víctima dentro, a quien sólo liberó cuando comenzó a prendérsele fuego el pelo. Tras ello, obligó a la joven a subir al baúl de un Ford Falcon que estaba en las inmediaciones y emprendió la marcha hasta que el auto se detuvo por un desperfecto técnico en el Barrio Güemes, donde finalmente liberó a la víctima.

La joven fue liberada en un Ford Falcon tras un desperfecto mecánico.

 

Tal como les indicó el secuestrador, los padres de la joven dejaron el rescate en el kilómetro 232,500 de la Ruta Nacional N° 8, pero el mismo fue recuperado, ya que nunca fue retirado por los secuestradores.

En su presentación, el fiscal Di Lello consideró que los imputados “actuaron en todo momento en forma coordinada siguiendo un plan criminal urdido previamente”, para lo cual gestaron una puesta en escena frente a la víctima y se aprovecharon “de la confianza depositada por ella en quien era su chófer y la persona que debía velar por su seguridad”.

El representante del Ministerio Público Fiscal destacó la demora inusual del chofer en buscar a la víctima, las circunstancias en que fue interceptada, el hecho de que el conductor haya girado en “U” y emprendiera la marcha hacia el lugar de cautiverio sin que el secuestrador le hubiera dado órdenes de ello, y el trato amable que dispensaba el secuestrador con sus secuestrados, entre otras cuestiones. Asimismo, también se analizaron las comunicaciones entre los implicados.

Por ello, y en base a la prueba indiciaria en la pesquisa, los fiscales solicitaron el procesamiento de los hermanos, como coautores del delito de secuestro extorsivo agravado, en el caso del chófer, por tratarse de la persona en quien la víctima “tenía un respeto particular por tratarse de la persona designada por su familia para su traslado y cuidado” en concurso ideal con el delito de robo de automotor mediante el uso de arma de fuego.

Asimismo, requirieron que el procesamiento fuera dictado con prisión preventiva ya que “ambos imputados abrigan un ferviente deseo de eludir el accionar de la justicia emprendiendo la fuga” y porque, de recobrar la libertad, los imputados podrían entorpecer la investigación ya que pueden proferir amenazas, usan armas como la del chófer –quien es legítimo usuario y la cual no fue aún secuestrada- y pueden acceder a teléfonos celulares registrados a nombre de otras personas.

La joven secuestrada es hija de un importante empresario textil y dueño de la famosa marca de ropa femenina Ossira, una marca de indumentaria femenina creada en 1960.

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