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Lesbofobia

Piden dos años de prisión a una joven que besó a su pareja en estación de subte

Mientras la jueza Marta Yungano pospuso la lectura del veredicto para este viernes, el abogado defensor Lisandro Teszkiewicz lamentó que el Estado haya invertido tiempo y recursos para que la causa llegue a un juicio: "Habla de una estructura pensada para perseguir disidencias", manifestó


La Fiscalía pidió dos años de prisión para Mariana Gómez, la joven lesbiana de 25 años que en octubre de 2017 fue detenida en la estación de subte de Constitución, en la ciudad de Buenos Aires. Aunque la acusación asegura que fue apresada por fumar en un lugar no permitido, ella denuncia una persecución policial sólo por haberse besado con su esposa en un lugar público. Mientras que la jueza Marta Yungano pospuso la lectura del veredicto para este viernes, el abogado defensor Lisandro Teszkiewicz lamentó que el Estado haya invertido tiempo y recursos para que la causa llegue a un juicio: “Habla de una estructura pensada para perseguir disidencias”, manifestó.

“Con las pruebas que hay, la causa debería resultar en la absolución, pero entendemos que Mariana fue sometida a un castigo de casi dos años”, insistió Teszkiewicz. El hecho ocurrió cerca del mediodía del lunes 2 de octubre de 2017, cuando Mariana fue a acompañar a su esposa Rocío Girat (23 años) a tomar un colectivo a la estación de Constitución. Cuando llegaban, empezó a llover y a caer granizo, por lo que las chicas se refugiaron en la estación de subte. Mariana encendió un cigarrillo y, según testigos, no fue la única. Pero mientras fumaba, hizo algo más: besó a Rocío.

Eso bastó para que, en medio de todos los fumadores, el empleado de Metrovías José María Pérez se acercara sólo a ella y le dijera que allí estaba prohibido fumar. Ella retrucó: le dijo que no había ningún cartel que indicara eso y remarcó el hecho de que ella no era la única persona haciéndolo. El empleado de Metrovías buscó a Jonatan Rojo, un efectivo de la Policía de la Ciudad, con el que Mariana mantuvo la misma discusión en un tono cada vez más elevado.

Desde el inicio, la conversación con Rojo fue violenta: le decía “pibe” y la trataba en masculino. “Mariana reaccionó a esta situación y les recriminó que el único motivo por el que la estaban reprendiendo a ella y no al resto era porque eran dos mujeres besándose. Había otras personas fumando y otras personas besándose, pero ellas eran las únicas lesbianas”, dijo Teszkiewicz.

Mariana apagó el cigarrillo y quiso irse, pero el policía no se lo permitió. Le dijo: “Pibe, quédate acá que vas a ser detenido por desacato a la autoridad”. Lo que siguió quedó filmado por otras personas que estaban en la estación y que recriminaron a la policía lo que estaba haciendo. A Rojo se sumó la oficial primera Karen Villaroel, quien le dijo que se pusiera de espaldas porque la iba a esposar. Mariana le dijo que no podían detenerla porque no había hecho nada. Todo terminó en un forcejeo del que Mariana terminó reducida en el suelo con los dos policías encima y la rodilla de uno de ellos aplastándole la cabeza.

Horas más tarde la trasladaron a una comisaría donde la hicieron desnudar y la revisaron varias veces para chequear que no tuviera estupefacientes en la vagina. Tras una movilización en la puerta de la seccional, fue liberada cerca de las 21.

Derrotero penal

En los últimos días de 2017, la jueza María Dolores Fontbona De Pombo procesó a Mariana por los delitos de “resistencia a la autoridad” y “lesiones graves”. La defensa apeló la resolución, que fue confirmada por la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la ciudad de Buenos Aires el 9 de marzo de 2018.

Para Teszkiewicz, ninguno de los dos delitos de lo que se acusa a Mariana tienen sustento probatorio suficiente. “Para que haya una resistencia a la autoridad hay que desobedecer una orden legítima de la policía. Estar fumando no es un delito, es una falta por lo que no se puede detener a nadie. De hecho el castigo es una multa para el responsable del lugar, no para la persona que está fumando”, remarcó.

Sobre las lesiones graves, Teszkiewicz explicó a El Ciudadano que tienen que ser lesiones permanentes en un órgano, en el rostro o que causen una incapacidad de 30 días. “La acusación es porque Villaroel dijo que en el medio del forcejeo Mariana le tiró del pelo y la golpeó, pero no se trata de lesiones graves sino, en todo caso, de lesiones leves, y para perseguir ese delito ella debería haberse constituido como querellante”, agregó.

“Tenemos una buena perspectiva de que esto se va a resolver a nuestro favor, pero entendemos que el objetivo de este proceso no era obtener una condena sino perseguir una conducta disidente”, consideró el letrado. “En estos casi dos años Mariana tuvo un proceso abierto que le generó todo tipo de complicaciones. No puede salir de la ciudad sin autorización, no puede conseguir un trabajo en blanco porque el antecedente hace que la rechacen y de hecho en algunas reparticiones del Estado es ilegal que la contraten, ni siquiera tramitar un carné de conductor profesional”, remarcó, y sentenció: “Esto no se trata de dos policías y un empleado de Metrovías que tuvieron una actitud lesbofóbica, esto es una estructura del Estado pensada para perseguir disidencias, simplemente por tener una identidad de género o hacer una elección diferente”.

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