Ciudad, Edición Impresa

La noche

Pese a estar prohibidos, hay bares que funcionan como after

Vecinos aseguran que en la zona de Pichincha persisten locales que pasan música “fuerte” en la madrugada y por la mañana.


La necesidad de una reforma urgente de la ordenanza de Espectáculos Públicos para así regular la actividad de locales nocturnos pareciera seguir más por el camino de la utopía que por el de la efectividad. En septiembre del año pasado la intendenta Mónica Fein emitió un decreto que habilitaba a la administración del Ejecutivo a “cerrar bares conflictivos” que funcionaban como “after hours”, pero la norma alcanzó a unos cuatro locales y todavía hay otros lugares que continúan abiertos hasta cerca de las 8 de la mañana, inventando mil maneras de escapar a los controles oficiales.

El decreto municipal fue sancionado pasadas tres semanas de la muerte de Gerardo Escobar, de 23 años, quien fue visto con vida por última vez el 14 de agosto pasado a la salida del “after” de Tucumán al 1100, y cuyo cadáver encontraron flotando en el río días más tarde.

Desatada la polémica por lo vetusto de la ordenanza de Espectáculos Públicos –que data de mediados de la década del 60–, como también por los “baches” que presenta la norma, Fein optó por dictar un decreto que permita a las áreas de control municipal correspondientes cerrar definitivamente aquellos lugares que incurran en la tergiversación de rubro.

“Estamos esperando que el Ejecutivo nos envíe su propuesta, considero que es algo razonable el hecho de que ofrezca una alternativa que sea aplicable y efectiva y que no quedemos solamente como unos pocos concejales opositores los que impulsamos una nueva norma”, dijo el edil Diego Giuliano.

Además, el concejal remarcó que “esos vacíos que tiene la ordenanza de Espectáculos Públicos son los que permitieron que algunos empresarios se aprovecharan de la situación e incurrieran en la tergiversación de rubro”, como en el caso del artículo 18 que establece que los bares pueden abrir de 8 a 24, con una extensión “optativa” de funcionamiento.

Recorrida y quejas

Ayer por la tarde, El Ciudadano recorrió la zona de Pichincha y recogió testimonios de numerosos vecinos que aseguraron que el conocido bar de Güemes al 2600 abre entre las 3.30 y cierra pasadas las 7.45, tiempo en que “pasan música fuerte”, lo que está prohibido para ese tipo de espacios. También se quejaron del “descontrol que se produce en la calle a la salida”, y de otro comercio de similares condiciones ubicado en Callao y Rivadavia, frente a donde estaba el cabaret La Rosa.

Una mujer aseguró a este medio que el bar conocido como El Beso, ubicado a metros de su casa, “cerró por dos o tres sábados después de que apareció muerto el chico que salió del boliche de Tucumán y Sarmiento, pero después volvió a abrir como siempre”. En tanto, otra vecina aseguró que la gente no ingresa al inmueble por la entrada principal, sino “por un pasillo que hay al costado”.

Oportunamente, el ex secretario de Control y Convivencia Ciudadana, Pablo Seghezzo, había expresado que la decisión de Fein se trataba de una aplicación de “uso temporario y excepcional”, en tanto los concejales abordaran la adecuación de una nueva normativa para la noche rosarina.

Mediante la aplicación del decreto, “se cerraron definitivamente cuatro bares considerados como conflictivos, entre los que no estaba incluido El Beso”, el cual está habilitado como bar con amenización musical con números en vivo y permiso para pasar música hasta las 4.30. Cabe recordar que su permiso municipal caduca el 11 de mayo próximo.

La información brindada por la Secretaría de Control y Convivencia Ciudadana se contradice con los dichos de los vecinos y también con lo que se observa en el sitio en Facebook de El Beso, que promociona la actividad del lugar, indicando que el horario de apertura es a las 3.30 y el de finalización a las 7.30. En este sentido, desde el área municipal informaron que en las últimas inspecciones realizadas el 4 de este mes, como también el 20 y 27 de marzo pasado, el sitio estaba cerrado.

“Durante 2015 se efectuaron, en el local de Güemes al 2600, 52 inspecciones y se labró una sola acta de infracción por un cortinado que imposibilitaba la visibilidad desde el exterior”, subrayaron desde la Secretaría. La mencionada acción ocurrió el 7 de marzo de 2015, seis meses antes del decreto 1866/15 emitido por Fein.

En tanto, desde el Ejecutivo municipal aclararon que a mediados de 2014 se le labró al bar de Güemes al 2600 un acta por tergiversación de rubro, personas fumando y difusión musical fuera de hora. “Dicha acta está en juzgamiento y los titulares del negocio presentaron un escrito judicial para recusar al juez”, explicaron.

En cuanto a denuncias presentadas por vecinos, el polémico bar de Pichincha tiene dos desde el 1º de enero de 2014: “Una registrada el 23 de agosto de 2015 a las 3.39 por música fuerte, y otra el 29 de marzo de ese mismo año a las 4.54 por “música fuerte y personas alcoholizadas en la calle”.

En cuanto al local de Callao y Güemes, conocido como Moom, sobre el cual los vecinos señalaron que “pasa música y está abierto hasta cerca de las 7”, desde el Ejecutivo dijeron no haber recibido denuncias al respecto. No obstante, los testimonios de varios habitantes de la zona fueron lapidarios: “Vengan un fin de semana con cámaras, grabadores o háganse pasar por clientes y van a ver si no es cierto que son afters”.

Una nueva modalidad ilegal

Una nueva modalidad, sobre la cual la Municipalidad no tiene injerencia directa para actuar, son los after hours que se organizan en domicilios particulares y en donde el descontrol parece estar asegurado. Una invitación bastante peculiar circuló a través de unas tarjetas para un “After Party” en la planta alta de Corrientes 363, en donde figuraban dos contactos telefónicos y la firma de Woow Producciones.

Otro caso es un domicilio particular en el que algunos testimonios revelaron que se organizan after hours en barrio Las Flores. Al respecto, desde el Ejecutivo local dijeron que no han tenido denuncias pero “ya nos pusimos en contacto con la Fiscalía para realizar algún tipo de intervención puesto que los inspectores no pueden actuar por su cuenta y conlleva un allanamiento”.

El sábado mataron a un chico de 16 años en 27 de Febrero y Colombres, a la salida de lo que según dijeron los vecinos era una casa de familia en donde se realizaban fiestas clandestinas.

EL DECRETO 1866/15

Apenas Mónica Fein emitió el decreto 1866/15 que habilita al Ejecutivo a la clausura definitiva de “bares conflictivos”, la medida recayó sobre tres: La Tienda, de Tucumán al 1100; Newton, de Avellaneda y Marcos Paz, y Jalisco, en Eva Perón y Donado. La acción afectó, además, a Nina Beach, que abrió sus puertas en enero de este año, ubicado en Baigorria y bulevar Rondeau, en el cual se constató también tergiversación de rubro. Lo mismo en un bar de José María Rosa 4043 bis (zona norte), el cual tuvo 12 inspecciones en lo que va de 2016, durante las cuales se labraron diversas actas, con clausura preventiva –ya que funcionaba como confitería bailable–, por lo que la Municipalidad ordenó días atrás su cierre definitivo.

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