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Delitos de uniforme

Pedirán 25 años de cárcel para siete policías por brutales torturas a dos hermanos

Los tormentos fueron perpetrados dentro de la comisaría de Sunchales frente a una mujer que estaba detenida. A una de las víctimas le hicieron el "submarino seco", y a la otra la estrellaron contra un vidrio y sufrió un corte en la vena yugular, entre otros vejámenes

La investigación está a cargo de la fiscal Gabriela Lema.

La fiscal Gabriela Lema pedirá 25 años de prisión para cada uno de siete policías acusados de torturar a dos hermanos mayores de edad que estaban detenidos en una comisaría de Sunchales, en el departamento Castellanos.

El requerimiento fue planteado en la acusación que la funcionaria del Ministerio Público de la Acusación (MPA) presentó ante la Oficina de Gestión Judicial (OGJ) de los tribunales de Rafaela. En el documento también adelantó que solicitará seis años de prisión para el comisario al que investigó como autor de encubrimiento agravado.

Los policías acusados de tortura son un subcomisario; una subinspectora; un oficial; tres suboficiales hombres y una suboficial mujer, todos los empleados de la comisaría de Sunchales.

“Las torturas fueron realizadas dentro de la dependencia policial y los acusados actuaron al amparo de su investidura”, señaló la fiscal Lema y remarcó que “tal fue su conciencia de impunidad, que actuaron frente a una mujer que estaba detenida y no les importó su presencia”.

Lema concluyó que los policías “se comportaron como si fueran un grupo de fuerza armada y luego, para procurar su impunidad, intentaron encubrir y entorpecer la investigación a través de una versión falsa de lo sucedido”.

Submarino seco

“Los acusados llevaron a cabo su accionar delictivo entre las 5 y las 6 de la mañana aproximadamente del viernes 18 de octubre de 2019 en el interior de la sede policial ubicada en avenida Belgrano al 300”, precisó la fiscal. También recordó que “los torturados son dos hermanos que habían sido legalmente privados de su libertad”.

Afirmó que “las víctimas sufrieron graves tormentos físicos y psicológicos mientras estaban maniatadas con los brazos hacia atrás”, y aclaró que “uno de los hombres atacados tenía esposas y el otro, precintos ajustados más de lo necesario”. Al respecto, aseveró que “ambos estaban en situaciones de vulnerabilidad”.

“De acuerdo con un plan previo, los uniformados insultaron y golpearon con los puños, los pies y hasta con un palo a los hermanos”, relató la representante del MPA. Asimismo, dijo que “los humillaron y los amenazaron con quitarles la vida. Además, a una de las víctimas le aplicaron la técnica conocida como submarino seco, mediante la cual se genera asfixia a partir de colocar una bolsa en la cabeza y también lo amenazaron con agredirlo sexualmente”.

Por otra parte, Lema narró que “como consecuencia de un golpe en la nuca, una de las víctimas atravesó un ventanal de vidrio y sufrió lesiones muy graves en distintas partes de su cuerpo, entre ellas, un corte en la vena yugular interna”. En tal sentido, sostuvo que “de hecho, pudo salvar su vida gracias al accionar de los médicos que lo atendieron”.

Por último, Lema explicó que “minutos después, el comisario investigado llegó a la dependencia policial, se enteró de lo ocurrido y omitió comunicarlo a las autoridades competentes”. Añadió que “en su carácter de jefe, ordenó a los otros siete agentes que limpiaran el lugar, motivo por el cual se le endilgó el delito de encubrimiento agravado”.

Torturas

Lema subrayó que “se trata de un caso de pluralidad de autores –todos policías–, quienes utilizaron múltiples modalidades de torturas y con mucha violencia”. También agregó que “todo el accionar delictivo fue realizado dentro de una comisaría y, si bien era de madrugada, todavía era de noche” e hizo hincapié en que “los acusados actuaron de forma metódica y compleja, lo cual incrementó el padecimiento físico y psíquico de los dos hermanos”.

“Los uniformados afectaron la libertad, la dignidad y el honor de las dos víctimas, quienes estaban imposibilitadas de mover sus brazos”, planteó la fiscal y argumentó que “demostraron total desinterés por la integridad física y psicológica ajena”.

La fiscal se refirió a que “los acusados como coautores de torturas son el subcomisario F. H. M., de 40 años; la subinspectora S. S., de 44; el oficial J. A. C., de 32 y los cuatro suboficiales”. En tal sentido, enumeró “a los suboficiales varones: C. A. M., de 23 años; B. E. G., de 26, y M. L. O., de 30. Por su parte, la mujer suboficial tiene 38 años y sus iniciales son M. I. A.”.

En relación al comisario, la fiscal apuntó que “sus iniciales son L. M. G., tiene 36 años y se le endilga la autoría del delito de encubrimiento agravado”.

La presentación de la acusación es un paso procesal en el que la Fiscalía solicita la apertura del juicio oral y público contra los acusados.

El escrito, que está destinado a un juez de la Investigación Penal Preparatoria (IPP), contiene un detalle de las evidencias reunidas y fundamenta los requerimientos del MPA en relación al caso. Asimismo, informa los datos personales de los imputados, los hechos ocurridos, la calificación legal de los ilícitos y la pena solicitada.

 

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