Política

El gran salto

Paso, primera vuelta y balotaje: la caravana del triunfo que dejó a Milei como presidente electo

La victoria del economista sobre Massa podía parecer previsible pero no estaba en todos los pronósticos, más con la recuperación del candidato del peronismo de las primarias de agosto a las generales de octubre. Ahora, la abrumadora diferencia en Santa Fe fue una de las claves para el ganador


Foto: Franco Trovato Fuoco,

Si bien podía parecer previsible, la abrumadora victoria de Javier Milei sobre Sergio Massa en el balotaje no estaba en todos los pronósticos, sobre todo por el recurrente fracaso de encuestadoras de toda laya en las Paso y en la primera vuelta. En Santa Fe, 63% a 37% no deja de asombrar, pese a los antecedentes del millón de votos que consagró gobernador a Maximiliano Pullaro como ariete del frente no peronista Unidos, y al magro resultado que consiguió el peronismo, allá lejos y hace tiempo, en las primarias nacionales, cuando el líder del Frente Renovador ni siquiera llegó a los 400 mil votos: ahora consiguió poco más de 700 mil.

Milei eligió Rosario para una caravana que terminó en un acto masivo en el Monumento a pocos días de la elección, mientras que Massa no volvió a la ciudad desde antes de la primera vuelta. En su discurso, sobresalió el eje del FBI criollo como caballito de batalla de una promesa de poner fin a la violencia que cada día enluta las calles de la ciudad. Sólo fue al departamento La Capital y a Rafaela, pero está claro, con los números puestos, que la suerte estaba echada.

Para el candidato neoconservador, “el país es un baño de sangre que empezó en 2001 y se hizo más fuerte con la llegada de Eugenio Zaffaroni” a la Corte Suprema. “Lo que sucede en Rosario es que no hay ningún policía preso”, dijo Milei en el debate presidencial, justo antes de que mataran a Leoncio Bermúdez en la guardia del hospital Provincial cuando pretendió impedir que narcos rescataran a un preso.

También el libertariano prometió “recursos federales para ayudar a los rosarinos”, en respuesta a la principal preocupación en la provincia, sobre todo en los grandes centros urbanos, aquejados no sólo por la peste de la narcocriminalidad sino por la rapiña callejera y los robos violentos, el gran debe de la gestión de Omar Perotti, quien prometió “paz y orden” y sólo consiguió ruido político con la gestión de Marcelo Sain y un índice récord para la tasa de homicidios. Pero también el gran debe de la gestión nacional, que privilegió el enfrentamiento interno (Perotti-Cristina Kirchner versus Agustín Rossi-Alberto Fernández) para negar recursos a la ciudad y dejarla librada a su suerte.

Con ese back, y la ausencia de un discurso dirigido a la agroindustria por parte de Milei (al contrario de la narrativa productivista-desarrollista de Massa), igual la derrota del oficialismo fue contundente, con lo cual pareció primar el antiperonismo y/o el hartazgo con las gestiones justicialistas –provincial y nacional– por sobre las promesas del ministro de Economía.

Pullaro había dicho que votaría por Milei en un eventual balotaje, y hace pocos días ratificó, en cambio, la línea oficial del radicalismo, la prescindencia. Javkin, por su parte, eludió pronunciarse y este domingo, con el resultado puesto, se limitó a comentar lo que ya era obvio: “Había voluntad de dejar atrás una etapa, habrá que construir la que viene”.

En esta ola neoconservadora, Milei ganó en los 19 departamentos: en Rosario fue 58% a 42%, una paliza. En el departamento La Capital y en Constitución fue aún más pronunciado: 60% a 40%. En General López todavía más: 70% a 30% y ni hablar en la tierra de Perotti, Castellanos (73,4% 26,55). Otros ejemplos: en Obligado fue 62% a 38% y en San Lorenzo 63,7% a 36,2%. La máxima diferencia porcentual salió de las urnas en el departamento Las Colonias: 77,1% a 22,9%.

El camino al balotaje

En las Paso de agosto La Libertad Avanza había protagonizado una gran sorpresa en todo el país y Santa Fe no fue la excepción: Javier Milei consiguió el 34% de los votos y ganó 18 de los 19 departamentos (cayó en Caseros por un puñado de sufragios). En Rosario el triunfo fue bien apretado, poco más de un punto, y algo similar ocurrió en San Justo, Constitución y Castellanos. En todos los casos, en segundo lugar llegó Juntos por el Cambio.

En las internas, Patricia Bullrich venció a Horacio Rodríguez Larreta (pese a que poco antes en las primarias provinciales Maximiliano Pullaro –referenciado en el alcalde porteño– se había impuesto sobre Carolina Losada (alineada con los halcones del PRO), y Sergio Massa a Juan Grabois, también en sintonía con Nación.

La elección de Unión por la Patria tuvo concordancia con la pobre elección que había hecho el peronismo santafesino, que no solamente perdió las Paso a la Gobernación sino que también fue derrotado en Diputados y, además, se quedó sin candidato para dar la pelea por la Municipalidad de Rosario. En esos comicios provinciales Milei no presentó candidatos a gobernador ni lista de diputados propia.

Finalmente, en las generales provinciales, Pullaro se convirtió en gobernador electo por un amplio margen sobre el peronista Marcelo Lewandowski, y Pablo Javkin retuvo la intendencia de Rosario sobre el extrapartidario del justicialismo Juan Monteverde.

 

Amague de recuperación

Pero todo pareció empezar a cambiar en la primera vuelta del 22 de octubre: la remontada nacional de Massa no le alcanzó para ganar Santa Fe, pero sí le permitió crecer ocho puntos y desplazar al tercer lugar a Bullrich, a la que ni siquiera el empuje del frente Unidos (la por entonces reciente victoria de Pullaro) le evitó el derrumbe electoral. Al igual que en las Paso, Javier Milei fue el candidato a presidente más votado en la provincia, pero no en Rosario.

Massa había sumado en la provincia un buen número de votos: 394.908 (casi 22%) en agosto a 598.895 sufragios (casi 30%) en octubre, un crecimiento significativo y que lo catapultó, sumado al resultado de otros distritos, a ser el más votado en las elecciones generales. Otro dato elocuente es que Massa fue el más votado en el departamento Rosario, con el 35% de los votos.

Esta vez el peronismo santafesino se había movilizado en el territorio y activado su aparato, lo que sembró expectativas de que la victoria en el balotaje era posible, no sólo en la bota sino en todo el país. Milei cayó del 36% al 32% en las generales, y Bullrich quedó con casi 27%, cinco puntos menos que en las Paso pero con una nada despreciable suma de votos: 542.065. Está claro que la mayoría de esos sufragios fue a parar a las arcas del presidente electo Javier Milei.

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