Espectáculos

Entrevista

Pasión Vega: “Me considero una cantante sin fronteras”

La española Pasión Vega llega esta semana por primera vez a la ciudad para presentar su último disco, “40 Quilates”, y hacer un repaso a sólo piano por su vasto repertorio de 25 años de carrera profesional


 

La desbordante simpatía andaluza aparece en primer plano cuando del otro lado del teléfono saluda desde Madrid Pasión Vega, una de las voces más imponentes, profundas y bellas que ha dado España en las últimas décadas. Dueña de una presencia escénica que también hace gala de su origen aunque nació en Madrid y se radicó desde niña en Málaga, la pasión que lleva en su nombre artístico es la misma que despliega cada vez que pisa un escenario, como lo hará este miércoles en La Comedia, con su primera presentación en Rosario, un día antes de un nuevo desembarco porteño, esta vez en La Trastienda.

Pasión Vega puede cantar todo: desde la canción de autor, la copla o la música latinoamericana, hasta el tango, el folclore o el jazz, gracias a la amplitud de su registro vocal, algo que es prueba fehaciente en su más reciente material discográfico, 40 Quilates, “un disco de oro”, su octavo álbum de estudio, una propuesta que hace gala del eclecticismo que la caracteriza, al tiempo que refleja la madurez y la experiencia adquirida a lo largo de todos estos años.

En este disco, la artista mezcla las canciones de algunos de sus autores fetiches como Antonio Martínez Ares, Jesús Bienvenido o Antonio Romera “Chipi” (de La Canalla), con las de otros autores emergentes como El Kanka, Miguel Ángel Márquez (de Antílopez), Jorge Marazu o Fernando Arduan. Además, el disco cuenta con la participación de Armando Manzanero, la interpretación del clásico de clásicos “Como la cigarra”, de María Elena Walsh, y la colaboración de Carmen París, entre otras gemas.

“Este será un show diferente porque es un concierto a sólo piano, una especie de recital; eso nos da la posibilidad de poder ir eligiendo dentro de una lista muy larga de canciones que me gustan y que me han acompañado en estos 25 años de carrera”, dice a modo de presentación la cantante que este año repasa con <40 Quilates<, su último disco y show homónimo con el que se presentó a mediados de mayo en el Teatro de la Luz en el corazón de la Gran Vía madrileña, un cuarto de ciclo de recorrido profesional, desde aquellos comienzos cuando, siendo poco más que una niña, cantaba las coplas de su tierra.

—¿Cómo será el concierto que traés a la Argentina y por primera vez a Rosario?

—Las canciones de 40 Quilates seguramente estarán, pero tengo un repertorio tan amplio que habrá otras, además la mezcla de estilos que he ido incorporando será parte de este concierto; me parece importante poder expresar todo esto en Rosario para que el público que no me conoce pueda ver un poco de todas esas influencias musicales y podamos hacer juntos un recorrido por muchos ritmos y por muchos aromas.

—¿Cuánto de la copla de tus orígenes se mixturó con la música popular y algunas baladas o canciones que cantás en la actualidad?

—Hay muchísimo de todo aquello, la copla siempre está en mí. En Rosario haré algunas coplas tradicionales pero a la manera que yo las hago, porque es verdad que cuando comencé haciendo clásicos de la copla, siempre le he dado mi visión personal. Es por eso que habrá copla, y con todo el cariño y el respeto del mundo, también habrá algún tango y algo de vuestro folclore porque es una música que ha sido un alimento para mí. Es una música que he escuchado desde pequeña: el tango y las chacareras han estado en mi infancia. Todo eso estará mezclado con muchísimas otras cosas que canto y que son muy difíciles de etiquetar; cuanto mezclas ritmos y tantos estilos, el verdadero estilo de lo que haces lo pone tu voz y tu manera de cantar. En ese sentido, desde lo musical, me considero una cantante sin fronteras.

—Más allá de que acordamos que podés cantar lo que quieras, ¿qué debe tener una canción para que elijas sumarla a tu repertorio?

—Más allá de todo, la canción debe tener un mensaje. Por ejemplo: en este disco, <40 Quilates<, me he interesado mucho por buscar y encontrar una manera nueva de expresar a la mujer de hoy, porque soy una mujer de esta época, y eso poder trasladarlo y contarlo a través de las canciones; es una forma singular de contar las historias de amor y desamor donde la mujer tiene que quedar plasmada tal y como es hoy, porque también es verdad que muchas veces cometemos el error de volver a recursos y cuestiones de antaño. Yo tengo la oportunidad de mostrar también canciones nuevas y de que me las escriba gente muy interesante. Me gusta hablar de esa nueva sentimentalidad de la mujer que muchas veces cuesta tanto trabajo poner en las canciones; yo pienso que es algo que debe estar muy presente. Más allá de que también me interesan muchos otros temas como la vida en sí, la amistad, las pequeñas cosas de la vida, las vivencias personales.

—Hacés referencia al lugar que ocupa la mujer, hoy muy empoderada, ¿cómo ves este gran movimiento que se da casi en paralelo en todo el mundo de búsqueda de visibilización?

—Es algo que tenía que ser así, al final ha sido a través de una revolución gracias a muchas otras mujeres que a lo largo de la historia han dado incluso su vida por esta causa, por conseguir el bienestar para las mujeres y para la humanidad en esta búsqueda de una igualdad. Siento que aún quedan muchas cosas por hacer, pero es verdad que ahora las mujeres nos sentimos muchísimo más unidas y eso es muy importante. Y es muy importante también cuando vas a algún acto o algún sitio donde se busca la visibilidad de este tema y hay muchos hombres alrededor acompañando; eso también es para destacar, que los hombres nos apoyen y que al final logremos entre todos tener una sociedad igualitaria. Este es un momento en el que hay que sentirse feminista para poder avanzar, pero yo más que feminista prefiero ver a todos los seres humanos como tal, en definitiva somos todos iguales, más allá de que siempre ha habido grietas para con las mujeres que no se han podido llenar y por eso acuerdo en que estamos en un momento de empoderamiento que hay que aprovechar para lograr la unión que es algo que nos hace muchísima falta en muchos aspectos.

—¿Qué cosas permanecen en vos de aquella niña que desde pequeña se fue a vivir a Malaga y allí comenzó a cantar?, ¿fantaseabas con el éxito y una carrera como la que tenés hoy?

—Yo de niña realmente soñaba que cantaba en los teatros, nada que grababa discos y todo eso…, pero sí soñaba que cantaba en los grandes teatros, y me ponía vestidos y pañuelos como si fueran lujosos; para cantar, siempre me subía a un banquito en una placita que había debajo de mi casa, ése era mi gran escenario. Pero si lo pienso ahora, siento que todo me ha superado, lo que ha pasado con mi carrera es muchísimo más grande que todo aquello que yo hubiese podido soñar o esperar. Yo era una niña extremadamente tímida y muy pudorosa…, nunca pensé que iba a poder dedicarme a esto, pero la música ha hecho esa magia, me ha quitado todo los miedos, las mochilas, todas esas las cargas, y hoy cantar es mi vida, es algo que me hace muy feliz y estoy cada día más contenta de haber tomado la decisión de ser cantante profesional porque es algo maravilloso.

—Tengo entendido que nunca estudiaste canto y que tu elogiada técnica es un don natural, ¿es así? 

—Sí, es cierto…, aunque al principio fue un poco por llevarle la contraria a mi padre (risas). Él me deca que debía ir al conservatorio a estudiar canto y yo pensaba lo contrario. Luego estudié interpretación, arte dramático en la Escuela de Málaga, pero nunca he estudiado canto; hoy creo que mis mejores maestros han sido todos esos discos y todas esas voces clásicas de las que he aprendido desde el oído, porque se puede aprender muchísimo escuchando a los demás y así sigo, escuchando y aprendiendo.

—¿El éxito y el reconocimiento son cosas que te movilizan?

—La verdad es que no pienso mucho en eso, porque estoy todo el tiempo maquinando, pensando que cosas hacer y cómo mejorar y crecer, qué disco o qué gira hacer al año que viene; prefiero pasar los días pensando en que puedo ser mejor y no detenerme a pensar en el éxito. Pero creo que es algo que nos pasa a muchos artistas: cuando uno está adentro de uno, no piensa en el éxito como tal; concierto a concierto siempre hay cosas para corregir, que cambiemos esto o lo otro, siempre cambiando y creciendo porque de ese modo uno se mantiene vivo. Mi sensación es la misma siempre porque esto es un regalo que hay que disfrutarlo, es como que siempre estoy empezando. Me propongo disfrutar de cada noche, de las canciones, de mi carrera como el primer día que pisé un escenario. Porque si pierdes la ilusión, no merece la pena ni esta profesión ni ninguna otra. La vida es ilusión y es la pasión de amar lo que uno hace.

—Hablando de “pasión”, ¿quién te puso ese nombre?

—Yo me llamo Ana María, la verdad es que Pasión es un nombre que marca mucho y crea mucha expectativa, ¿no? (risas). El nombre me lo puso alguien de Huelga, al sur de Andalucía, que me escuchó cantar, y como yo no tenía aún un nombre artístico me sugirió que me llamara Pasión, sólo puse como condición mantener el apellido de mi madre que es Vega, y así fue que me llamo Pasión Vega.

Para agendar 

La cantante española Pasión Vega se presenta por primera vez en Rosario este miércoles, a partir de las 21, en el Teatro Municipal La Comedia, de Mitre y Ricardone, donde se venden las entradas, o bien a través del sistema 1000Tickets.com.ar

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