Policiales

Mercado ilegal que crece

Pasará dos meses preso por robar cinco medidores de agua

El acusado fue atrapado en Arroyito con cinco dispositivos en un bolso. La defensa objetó la preventiva: es el doble de hipotética pena. En julio, Aguas Santafesinas difundió que en un semestre había perdido 200 aparatos, a razón de dos mil pesos cada uno, aunque descartó la existencia de una banda


Los cinco medidores de agua que tenía en el bolso el acusado. Foto: Ministerio de Seguridad

Un muchacho de 31 años fue detenido el martes pasado cuando llevaba en un bolso cinco medidores de agua en la zona norte. Lo apresaron en el momento. Este jueves tuvo la audiencia imputativa donde la jueza de primera instancia Patricia Bilotta lo acusó por cinco hechos de robo simple y le dictó la prisión preventiva por 60 días, pese a que la expectativa de pena es de la mitad. Desde la defensa adelantaron que apelarán la resolución.

En cuatro meses se conocieron cuatro casos bajo la misma modalidad, donde las fuerzas de seguridad recuperaron 41 dispositivos. En julio pasado, la empresa Aguas Santafesinas (Assa) informó que habían sustraído 200 aparatos en lo que iba del año y que cada uno tenía un valor de dos mil pesos. Aún no se conoció alguna investigación que no apunte al último eslabón de esta microeconomía ilegal de subsistencia, sino que escale hasta quienes compran y reducen estos dispositivos o sus partes.

En la audiencia de este jueves, el fiscal de Flagrancia José Luis Caterina acusó al apresado, identificado como Miguel Ángel Z., de 31 años, de sacar los medidores de la empresa Assa en viviendas que están las cuadras de San Cristóbal al 600 bis, Carrasco al 1100, Carrasco al 900, French al 900, y Montt al 600 bis, todas calles linderas y ubicadas en el barrio Lisandro de la Torre, también conocido como Arroyito, de la zona norte.  En la denuncia quedó la declaración de un vecino que lo vio renegar para sacar unos de los dispositivos.

En la audiencia, el fiscal lo acusó de cinco hechos de robo simple y pidió la prisión preventiva por 60 días en la que tuvo en cuenta una condena ya cumplida en octubre de 2015 y una causa por robo simple de agosto pasado.

Por su parte, la defensora pública Daniela Asinari se opuso a dicha calificación ya que al ser detenido a poco de sacar los medidores consideró que le correspondía una tentativa de robo, al no haber podido disponer de esos elementos, como también al excesivo pedido de prisión preventiva no sólo por la escasa gravedad del delito del que se lo acusa sino también por la emergencia en que están las cárceles en la provincia debido a la sobrepoblación.

En la jornada de este jueves, la representante del Servicio Público provincial de la Defensa Penal (SPPDP) argumentó  que estos hechos se tratan de delitos con una mínima gravedad. “Ni siquiera tienen a una persona física sobre la que se ejerció violencia, sí puede haber una persona damnificada”, dijo para agregar que se debe ser muy prudentes a la hora de fijar prisiones preventivas: “Lo cierto es que nuestra provincia está en una situación de emergencia penitenciaria: las cárceles están sobrepobladas”.

La defensora remarcó que desde el SPPDP están permanentemente haciendo denuncias sobre las situaciones que generan la sobrepoblación y que esta situación se entiende como una violación a los derechos humanos. “Esto exige de parte de los jueces mayor celo a la hora de dictar las prisiones preventivas”, sostuvo y señaló que “no hay peligrosidad en cuanto que se vaya a fugar, una persona que tiene una expectativa de pena de un mes”.

A pesar del contexto y tras escuchar las exposiciones de las partes, la jueza aceptó la calificación presentada por la Fiscalía y dictó la prisión preventiva efectiva por 60 días. Desde la defensa adelantaron que apelarán la resolución.

Una modalidad reiterada en un contexto social que se agrava

Estos casos se repiten y desde agosto pasado las fuerzas de seguridad recuperaron 41 medidores, según información brindada por los voceros del Ministerio de Seguridad de la provincia. Lo cierto es que esta nueva microeconomía ilegal es un reflejo de la crisis económica por la que está atravesando la sociedad ya que las personas lo revenden o también aprovechan para ofrecer los materiales por separado, como por ejemplo el bronce.

Por lo que se conoció hasta el momento la investigación queda en los últimos eslabones –en su mayoría insertos en contextos vulnerables– y no dan cuenta de quién o quiénes son los compradores y reducidores de estos elementos.  En julio pasado, la empresa Assa informó que en lo que iba del año habían sustraído 200 medidores y que cada uno valía dos mil pesos, aunque consideraron que no había una organización detrás sino que se trataba de oportunistas que vendían el bronce.

Este diario recolectó los casos informados por los voceros de prensa de la cartera de seguridad de Santa Fe y desde agosto se registraron cuatro situaciones similares si se cuenta este último hecho, donde el hombre pasará dos meses preso en preventiva.

El penúltimo de estos casos se registró el 5 de este mes en Reconquista al 1000, también en barrio Lisandro de la Torre. Ese día pasadas las 3 de la madrugada, un llamado anónimo al 911 alertó que una pareja estaba cometiendo un robo.

Los policías recorrieron la zona y en José Ingenieros y Fernández vieron a un grupo de personas y procedieron a identificarlos como Emanuel P., de 29 años; Mariano G., de 18; Micaela A., de 24, una adolescente de 16, quienes estaban con un bebé de dos años quedaron detenidos. El personal policial agregó que en el coche del bebé hallaron 14 medidores de agua que habían sido sustraídos en inmediaciones de Reconquista y Leguizamón.

El otro fue el 8 de noviembre pasado, en La Broca al 2800 de barrio Jorge Cura, cuando los uniformados llegaron tras un llamado de un vecino a las 3.30 de la madrugada donde advirtió que tres personas que actuaban de forma sospechosa en la cuadra. Los policías recorrieron el lugar y encontraron un bolso de mano abandonado con 13 medidores de agua en su interior. Por este hecho, en jurisdicción de la seccional 18ª, no hubo detenidos.

El más antiguo de los registros data del 11 de agosto pasado cuando en Bernheim al 8300 de barrio Fisherton Sur, un vecino de llamó a la Policía y sindicó a dos jóvenes como quienes habían sustraído varios medidos de agua de la cuadra. Los uniformados les cortaron el paso a los dos muchachos y le secuestraron una caja de cartón con 9 medidores de agua y una llave de paso de bronce. Fueron identificados como José María A., de 19 años, y Julio Ñ., de 25, quienes quedaron detenidos en la subcomisaría 22ª.

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