Ciudad

Para que no fumiguen la vida, este sábado sale de Oroño y Pellegrini una caravana a ciudades vecinas

Concentran al mediodía para recorrer por Ruta 21 Villa Gobernador Gálvez, Alvear, Pueblo Esther, General Lagos y, como final, Arroyo Seco. Calculan que el modelo agrícola hegemónico utiliza en el país 525 millones de litros anuales de sustancias potencialmente nocivas


En promedio, son 12 litros de agroquímicos por cada habitante de la Argentina al año. Es la cuenta que surge de la estimación hecha por la Multisectorial Paren de Fumigarnos de Santa Fe, que este sábado organiza una caravana con inicio en Rosario y paso por otras ciudades del sur provincial para poner sobre el tapete, por enésima vez, las prácticas agrícolas potencialmente nocivas para la salud y el ambiente.

La “caravana por la salud y la vida” partirá a las 12.30 desde bulevar Oroño y avenida Pellegrini. Su recorrido previsto incluye localidades del gran Rosario, hacia el sur, atravesadas por la ruta 21. En el itinerario figuran Villa Gobernador Gálvez, Alvear, Pueblo Esther, General Lagos y, como final, Arroyo Seco.

Más de 525 millones de litros de agrotóxicos por año es el volumen que la Multisectorial calcula que se utilizan en el país. Ese volumen es consecuencia de un modelo tecnológico compuesto por los cultivos modificados genéticamente y los químicos asociados, cuyo emblema inicial fue la soja transgénica RR desarrollada por Monsanto (hoy parte del conglomerado Bayer) y el herbicida Round Up, cuyo componente activo es el glifosato al que el poroto intervenido genéticamente es resistente.

La Argentina fue una suerte de “cabeza de playa” para adoptar ese paquete, aprobado por el área de Agricultura en 1996, casi al mismo tiempo que comenzaba a comercializarse en su país de origen, Estados Unidos. A partir de allí, muchos otros combos similares, de otras marcas, se instalaron para impulsar un modelo hegemónico de producción agrícola.

Numerosas publicaciones científicas asocian los agroquímicos con peligros potenciales para la salud humana y animal de diversos tipos, desde menores como afectaciones a la piel o vías respiratorias, hasta mayores vinculados a ciertos tipos de cáncer. Incluso, en muchos casos, los riesgos más preocupantes no están centrados en los principios activos –como el glifosato– sino en los agregados de los preparados que los contienen, como los coadyuvantes.

Con estas advertencias, y experiencias propias, numerosos colectivos sociales comenzaron a organizarse para exigir leyes y controles rigurosos contra las prácticas que utilizan químicos mediante fumigaciones, en muchos casos, cercanas a centros urbanos. O no tanto, pero que los afectan igual por la deriva comprobada de las sustancias, tanto por agua como por aire.

La Multisectorial Paren de Fumigarnos de Santa Fe es una de esas organizaciones que, este fin de semana, renovará el intento de generar conciencia entre pares y en quienes tienen capacidad de toma de decisiones sobre la necesidad de redoblar vigilancias y poner bajo la lupa normas demasiado flexibles en torno a la aplicación de estas tecnologías agrícolas.

La organización de la caravana invitó a “organizaciones hermanas y a la población en general” a sumarse a la actividad, y para ello, en Rosario, acercarse el mediodía de este sábado a la esquina de Pellegrini y Oroño con sus vehículos.

 

Comentarios