Economía, Política

Ahora viene lo "terrible"

Para Marcó del Pont, “lo mejor ya pasó”

“Ahora viene la cara más terrible” del macrismo, dijo la ex titular del Banco Central de la República Argentina en su paso por Rosario.


Foto: Juan José García

 

Por Álvaro Arellano (Especial para El Ciudadano)

Con motivo de su participación como expositora en la diplomatura en Formación Sindical que lleva adelante la Asociación Empleados de Comercio, Mercedes Marcó del Pont pasó por la ciudad y analizó medidas de la gestión nacional de Cambiemos. Quien estuvo al frente del Banco Central (BCRA) entre 2010 y 2013 reprobó  el acuerdo con el FMI y manifestó su disgusto sobre las consecuencias que implicó el trazado de políticas desregulatorias y de apertura comercial. “Lo mejor de este programa económico ya pasó, ahora viene la cara más terrible, la cara más terrible es ésta, la del ajuste, de la retracción pública, la cara de la disminución de las transferencias, la cara de como impactó en los alimentos esta devaluación”, destacó la economista.

 

El acuerdo con el FMI

Marcó del Pont se refirió al préstamo del FMI como “muy costoso” en términos productivos, sociales y en términos de nueva deuda. De hecho, vaticinó que los recursos que ingresan del préstamo “probablemente vayan a bancar parte del desequilibrio externo, pero fundamentalmente la fuga de capitales”. Describió esta situación como “un desenlace anunciado” y “resultante de una política que adoptó el gobierno”. Además, atribuyó este contexto y el anunciado acuerdo con el fondo, particularmente a la eliminación de regulación en mercado de cambios y la liberación de encajes bancarios, variables que a su criterio “llevaron a Argentina a perder enorme capacidad soberana para decidir”.

 

De frontera a emergente

Consultada por el anuncio de la sociedad MSCI que reconsideró a la Argentina como mercado emergente, expresó: “Esta categorización es parte del apoyo político de los mercados financieros que está teniendo este gobierno”. Calificó de “sospechoso” dicho anuncio en virtud de informes de la entidad que hasta 2017 le daban la negativa al país. “¿Qué cambió desde el año pasado a este, donde todo empeoró? y donde, además, se ha ensombrecido el panorama político y hay grandes posibilidades que haya un cambio de proyecto en el año 2019”, explicó.

 

Es la política

En relación con los últimos cambios en la entidad que presidió hasta 2013, sostuvo que “no es una cuestión de nombres, el problema es la política”.  Tras la salida de Federico Sturzennegger y el arribo de Luis Caputo aparejado a nuevas determinaciones, aseguró: “Cuando escucho que quieren enviar proyectos de ley que lo vuelvan más independientes del poder político (al BCRA), en realidad lo que pretenden es un BCRA mucho más subordinado al mercado financiero”. Compartió también su sensación de ver una entidad que “no sabía lo que quería hacer”, en función a la actitud que tomó la actual administración ante la corrida. “Cuando apareció con posiciones fuertes, logró tranquilizarlo; lo tendría que haber mantenido al menos hasta que entraran los 15 mil millones de dólares (del préstamo del FMI), y no, los retiró, y el dólar pegó un salto”.

 

Pasaron cosas

Marcó del Pont no soslayó el agravante del contexto económico internacional con Estados Unidos que aumentó las tasas de interés, ni la dolarización del ahorro de los argentinos o la fuga de capitales. Pero consideró que “no hay condiciones para que se termine con un corralito como en el 2001”, ya que “no existen condiciones objetivas para una situación de esa naturaleza”.

La economista no cree en la idea de que se esté camino a una dolarización total. “Lo que sí es cierto es que el gobierno ha dolarizado absolutamente la deuda, toma deuda en dólares para pagar requerimientos en pesos”, agregó. La vulnerabilidad al contexto internacional la explicó como consecuencia del trípode conformado por apertura comercial, desregulación del mercado de cambios y fuga de divisas.

 

Devaluación y competitividad

Pese al optimismo del flamante ministro de producción, Dante Sica, que definió cómodo el valor del dólar a 28 pesos, la ex presidenta del Central manifestó su discrepancia ya que “no necesariamente van a exportar más (los industriales) con este tipo de mercado, porque el mundo está muy cerrado” y, como agravante, “la rentabilidad que obtienen en la timba es enorme”. También advirtió sobre “el peligro para países soberanos” que implica la Participación Público Privada (PPP), debido a que “los Estados asumen riesgos de salir a cubrir contratos dolarizados con jurisdicción extranjera”.

Por último, consideró que la devaluación “no resuelve el tema de competitividad Argentina, fundamentalmente porque se está yendo rápidamente a precios con la energía dolarizada”, e insistió con el hecho de un contexto global poco amigable. “Veo un mal 2019, no hay razones para pensar que el año que viene va a ser superior, porque el ajuste que le pide (el FMI) en términos productivos es muy fuerte”, concluyó.

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