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Para hallar un cajero con dinero hay que transpirar

Escasean billetes en las expendedoras. Las autoridades admiten faltante pero dicen que no es grave.

La falta de billetes en los cajeros automáticos, y el mal funcionamiento de estos en algunos casos, continúa siendo un problema cotidiano a lo largo del país. Y Rosario, por supuesto, no es la excepción. Aunque ayer volvió a vivirse una nueva jornada de largas filas y recorridos, Gastón Álvarez, gerente de una sucursal local del Banco Nación, aceptó que hay faltante, pero a la vez informó que los billetes ya han llegado desde Buenos Aires y que “de a poco la situación se irá regularizando”.

En una recorrida por el centro de la ciudad, El Ciudadano pudo observar que lo que aparentemente era una sensación es, en verdad, una realidad: cajeros fuera de servicio, uno cerrado tras el corte de luz de la jornada anterior, algunos disponibles sólo para clientes del banco y otros sin plata directamente.

Una cola de entre cuatro y seis personas comenzaba a formarse ayer al mediodía frente al cajero automático del Banco Macro de calle Córdoba al 1800. “No hay plata”, informó una chica, y la cola se desvaneció, para volver a formarse en el vecino banco Citi, una cuadra más lejos, donde sí se pudo obtener dinero. Fue ése el punto de encuentro de muchos ciudadanos que tuvieron que recorrer varias cuadras en busca de un cajero automático que diera plata. “Vengo caminando hace rato, con el apuro que tengo, y recién ahora conseguí unos pesos”, contó Susana, a la salida del banco, mientras la gente empezaba a acumularse.

En tanto, en la esquina de Córdoba y Entre Ríos, una mujer que salía con las manos vacías del Banco Macro ubicado en esa esquina, manifestó: “Hace días que recorro cajeros y no puedo sacar ni un peso. Por una u otra razón ninguno tiene plata”.

A modo de confirmar la conclusión obtenida de este pequeño trabajo de campo, Gastón Álvarez, gerente de la sucursal Rosario del Banco Nación, manifestó que “es verdad que no hay tanta abundancia”, pero que aun así la situación no es grave: “En el Banco Nación no dejamos de pagar ni de cargar cajeros”.

Mucha extracción

Por su parte, Matías Layús, referente de La Bancaria (el Sindicato de empleados de bancos), dijo que es cierto que faltan billetes de 100 pesos, y lo adjudicó al contexto por el que están pasando los bolsillos del país: “Los cajeros se llenan como lo hacen habitualmente, pero éstas son épocas de mucha extracción. Y no hay que olvidarse de que tienen un límite de capacidad de dinero. Además, colabora a la poca disponibilidad que desde julio de este año las cuentas sueldo no tienen ni límite ni costo de extracción”.

Por otro lado, Álvarez apuntó otros factores que hicieron que se llegara a esta situación. Según él, a partir de una falla en una máquina del Banco Central, que abastece de dinero a todos los bancos del país, no se pudieron emitir más billetes y hubo que imprimirlos y luego traerlos desde Brasil.

“Pero los billetes ya llegaron y de a poco se va regularizando la situación”, informó. Agregó que el conflicto de los transportadores de caudales en Buenos Aires fue otro de los motivos por los que se llegó a esta situación: “Desde allí sale la plata para todo el país, y nos afectó, pero no llegamos al punto límite”.

La semana pasada, trabajadores de la comisión interna del Banco Nación, que reclamaban por un plus de fin de año, habían bloqueado la salida de camiones transportadores de caudales desde la casa central. Además, la falta de billetes de 100 pesos generó, en los últimos días y en todo el país, numerosos inconvenientes entre los usuarios de cajeros automáticos. Las molestias se agravaron en estos días por las Fiestas y el comienzo de las vacaciones, cuando la demanda de efectivo es mayor. 

“Hasta ahora no tuve suerte. Fui al cajero y me alegré cuando vi que no había gente… pero, claro, tampoco había plata”, resumió con humor Facundo, un joven que viajó desde barrio Echesortu al centro con la única finalidad de encontrar un cajero automático que tuviese billetes. “En calle Mendoza entre bulevar Avellaneda y Castellanos, por ejemplo, hay tres bancos. Y en ninguno tuve suerte. Los recorrí caminando y me agoté, así que directamente me tomé la K y me vine para el centro porque en algún cajero tiene que haber plata”, completó el relato de su peripecia.

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