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Otro atentado en Rusia dejó 12 muertos en Daguestán

“Un acto terrorista más. No descarto que el mismo grupo haya cometido este crimen”, dijo el premier Putin.

Al menos 12 personas, entre ellas los atacantes suicidas –uno de ellos disfrazado de policía–, murieron ayer en un atentado en el centro de la ciudad de Kizlyar, en la república norcaucásica de Daguestán, miembro de la Federación Rusa.

El atentado suicida ocurrió dos días después de los ataques en el subte de Moscú que dejaron 41 muertos y 65 heridos.

A las 8.30 hora local (2.30 de la Argentina) un auto estacionado a unos 300 metros de los edificios del Ministerio del Interior y de un colegio secundario estalló al paso de un coche policial, mientras un segundo artefacto explotó accionado por un suicida vestido de policía 20 minutos después, cuando los agentes ya habían acudido al lugar de los hechos.

El primer ministro y ex presidente ruso, Vladimir Putin, dijo que no descarta que los ataques de ayer –entre cuyas víctimas se encuentra el jefe de la Policía local, Vitali Vedernikov– y los del lunes en el subte de Moscú hayan sido cometidos por un mismo grupo “terrorista”.

“Un crimen más, un acto terrorista más se cometió en Daguestán. No descarto que el mismo grupo haya cometido este crimen”, dijo Putin en declaraciones al inicio de una reunión de gabinete.

“No es importante para nosotros ni dónde haya sido cometido este crimen ni de qué nacionalidad o confesión sean las personas que cayeron víctimas de estos criminales”, prosiguió el premier.

En tanto, el líder rebelde checheno Doku Umarov, quien se hace llamar “el Emir del Cáucaso” (ver aparte) reivindicó ayer los ataques del lunes pasado contra el subte de Moscú en un video colgado en la página web del grupo rebelde Kavkaz (www.kavkazcenter.com).

“Los ataques –que no serán los últimos, según advierte Umarov en el video– fueron una represalia por la masacre de invasores rusos de los residentes más pobres de Chechenia e Ingushetia, que estaban recogiendo ajo silvestre en el poblado de Arshty el 10 de febrero de 2010, para alimentar a sus familias”.

Putin, quien llegó al poder en 1999 con promesas de mano dura contra la guerrilla del Cáucaso Norte ruso, pidió al ministro del Interior, Rashid Nurgaliev, “fortalecer la seguridad policial en el Cáucaso Norte y en Daguestán, en particular”.

“Creemos que este crimen está dirigido contra Rusia”, agregó Putin, citado por la agencia de noticias rusa Itar-Tass. También el presidente ruso, Dimitri Medvedev, dijo que los atentados en Moscú y en Daguestán están “relacionados entre sí” y los caracterizó como “eslabones de una misma cadena”.

Medvedev sostuvo que si bien “el objetivo de los terroristas es desestabilizar la situación del país, destruir la sociedad civil y provocar miedo y pánico entre la población” su gobierno “no lo permitirá”, tras reiterar que todos los “criminales serán eliminados”.

En la misma linea, el presidente daguestaní, Magomedsalam Magomedov, dijo estar convencido de que “los estallidos en el subte de Moscú y las explosiones de ayer en Kizliar son eslabones de la misma cadena”.

“Estos terroristas no necesitan paz, quieren la guerra, pero no les dejaremos que se salgan con la suya. Los responsables de este crimen, estén donde estén, recibirán su merecido”, agregó.

La gravedad de los ataques dio nuevos bríos a los sectores políticos rusos que plantean reestablecer la pena capital para los actos de terrorismo, un castigo que Moscú eliminó en 1996 para firmar acuerdos con Europa, pero que aún cuenta con importante aceptación popular.

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