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Otro ataque “Chumbita” dejó dos heridos en Las Flores

Por Ana Laura Píccolo.- Una de las víctimas había sido baleada hace un año por un policía. Ahora acusan a un chico de 16 años, quien fue detenido.


Hace un año, un trágico episodio desmejoró la vida de Bebo, un muchacho de 26 años que vive con sus dos hijas pequeñas en barrio Las Flores. Fue un 2 de julio al salir de la parroquia Nuestra Señora de Itatí cuando asustado por la presencia de un móvil policial volvió a refugiarse en la iglesia. En plena misa y ante la sorpresa de los fieles allí reunidos, el disparo de un uniformado que lo siguió al trote le atravesó la ingle y desde entonces padece una colostomía. Su suerte empeoró ayer, cuando volvió a ser blanco de las balas, esta vez por parte de un grupo de menores conocidos como Chumbitas o Cambiches, que tienen a mal traer a los vecinos del postergado barrio sureño. Un tiro por la espalda le afectó el pulmón y lo devolvió a los médicos, que ayer esperaban respuestas favorables de su cuerpo para poder extraerle la bala. Otro muchacho de 19 años que lo acompañaba también sufrió un disparo en el brazo con tan mala suerte que le afectó una arteria y corría riesgo de amputación.

El ataque ocurrió a media mañana de ayer en la esquina de Flor de Nácar y Heliotropo cuando dos muchachos que pasaban en moto abrieron fuego contra las víctimas, quienes fueron identificadas como Esteban Bebo R., de 26 años; y Ezequiel V., de 19 años. Según el testimonio de vecinos fueron Coronda y Chupa, dos chicos de 16 años sindicados de seguir con la prematura y violenta saga de los Chumbitas.

“Esto ya no es tierra de nadie, es tierra de ellos”, dijo indignada una vecina en relación a los robos, tiros y cobros de peajes que suceden, dicen, a cualquier hora del día.

“Coronda es un loco de la guerra”, dijo un vocero policial en relación a Eduardo A., que durante el día de ayer fue detenido en inmediaciones de España al 7000 a bordo de una moto honda Wave de 110 cc y con un revólver calibre 38. El adolescente quedó a disposición del juzgado de Menores N° 4 que ordenó su alojamiento en el Irar.

Contagio

Qué motiva ser blanco de un ataque Chumbita no es algo definitivo. Alcanza con vivir en Las Flores y detenerse a conversar con cualquier vecino. Si “alguna bronca” persigue a uno, el resto la padece como un contagio. Ese “no código” es el que rige entre las humildes casillas que conforman el barrio, donde la venta de drogas y el consumo entre los jóvenes creció en los últimos años, como contratara del desmedido imperio de Los Monos, una banda sindicada como la más grande organización de narcotráfico de la ciudad que se asienta allí.

Pero los vecinos no denuncian, no hablan, y solo reconocen tener miedo. Ayer, mientras un chico del barrio apodado Dieguito recibía el alta médica en el Heca, tras recibir curaciones del ataque a balazos que sufrió en Las Flores el fin de semana pasado, otros dos ingresaban heridos. Ninguno de los familiares de los chicos se animó a hablar.

“El barrio está de terror, todos saben quiénes son esos chicos, pero si los denunciás te matan por la espalda como a un perro”, dijo una de las mujeres en la sala de espera de cuidados intensivos mientras enumeraba nombres de adolescentes con secuelas irreversibles: “Ezequiel quedó hemipléjico, le dispararon en la puerta de la casa de la novia, otro chico está en sillas de ruedas. Hay que tomar medidas. Son un grupo de menores a los que no les importa nada. Todo el barrio tiene miedo a hablar porque matan a los pibes por la espalda, no tienen respeto por los niños y andan a los tiros en la puerta de la escuela. Hay una inseguridad bárbara. Y esto no se termina más”, dijo otra mujer tras remarcar: “Con el asesinato de Jonita, uno de los cabecillas de los Chumbitas, y la detención de su sobrino Ranita, imputado de al menos dos homicidios, el barrio se calmó un tiempo, pero las juntadas de sus amigos continúan y otra vez el barrio está de terror”.

El hecho de ayer es investigado por el juzgado de Instrucción en turno, a cargo de Raquel Cosgaya, con colaboración de la subcomisaria 19ª, con jurisdicción en la zona.

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