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la fluvial

Otra brutal paliza de patovicas

La víctima es un joven de 21 años que denunció en Fiscalía que fue golpeado. “Me bajaron a la rastra por la escalera y mientras me agarraban de la nuca me tiraban la cabeza para atrás y me pegaron como 15 puñetazos en la cara”.


Mateo D. tiene 21 años, es empleado de un comercio pero desde el lunes no pudo reintegrarse a su trabajo porque según contó a El Ciudadano, luego de denunciar el hecho en la Fiscalía, el domingo pasado a la madrugada varios patovicas del boliche Moore, ubicado en el complejo La Fluvial, le dieron una golpiza que lo dejó de cama, provocándole traumatismo severo en un ojo y visibles hematomas en todo su cuerpo.

El hecho ocurrió alrededor del las 3.30 en el salón VIP –conocido como Volt– de la disco que está junto al río cuando, siempre de acuerdo al relato del joven, “se armó una especie de tumulto y empezaron a volar piñas por todos lados”.

“Yo estaba con mis amigos mirando lo que pasaba y de repente sentí que me agarraban de atrás, no entendía nada, me bajaron a la rastra por la escalera y mientras me agarraban de la nuca me tiraban la cabeza para atrás de los pelos y me pegaron como quince puñetazos en la cara”, describió.

Todavía consternado por lo ocurrido, Mateo contó, además, que “los custodios del boliche me apretaron el cuello de tal manera que no pude respirar por varios segundos y perdí el habla por unos minutos y pude recuperarla después”.

La denuncia la radicó el joven, acompañado por el abogado Gustavo Cerioni quien explicó a este medio que desde el Ministerio Público de la Acusación (MPA) se tomarán las medidas correspondientes para investigar el hecho, y remarcó que “la denuncia no se efectuó contra una persona en particular, ya que el muchacho no conocía la identidad de los patovicas que lo agredieron”.

Según indicó Cerioni, Mateo fue atendido en la guardia del Hospital Español, en donde lo evaluó un oftalmólogo quien diagnosticó derrame en uno de los ojos y politraumatismos en el rostro y distintas partes del cuerpo.

Definitivamente, una mala noche

“Me sacaron por la puerta y me dijeron que no vuelva más porque me iban a volver a pegar entre más compañeros y hasta me dijeron que me iban a matar. No pude ni siquiera volver para recuperar mi campera que quedó en el guardarropas”, recordó el joven sobre la odisea vivida el domingo a la madrugada.

Además, Mateo contó que “el oftalmólogo me dijo que la había sacado barata porque si la hemorragia hubiera sido peor me podría haber muerto mientras dormía, debe ser porque me pegaron tan fuerte que ya a las primeras dos piñas que me dieron no veía nada, veía como estrellas nada más”.

En tanto,  el abogado dijo que “se continuarán con otros análisis y estudios más exhaustivos para determinar si no existen lesiones internas en la zona de la cabeza”.

Regulación municipal

Al enterarse de lo ocurrido, el presidente de la comisión de Seguridad del Concejo Municipal, Diego Giuliano, recordó que está vigente la ordenanza 8522, aprobada en 2010, que tiene por objeto la regulación del personal que lleva a cabo trabajos de control, admisión y permanencia del público en los locales nocturnos comprendidos en la norma 7218 de Espectáculos Públicos. No obstante, ante reiteradas situaciones de violencia que fueron denunciadas en distintos boliches bailables, el edil presentó un pedido de informe para saber si el Ejecutivo puso en práctica lo establecido pero la solicitud aún no tuvo respuesta.

Cabe recordar que la ordenanza 8522 plantea, entre otras cosas, la creación de los Agentes de Control, Admisión y Permanencia (Acap) de Espectáculos Públicos y especifica los derechos y obligaciones de estos agentes, como también las sanciones para aquellos trabajadores que abusen de su lugar de poder mediante la violencia, entre ellas: suspensión temporal, de hasta cinco años de la habilitación para ejercer sus tareas y revocación de la credencial identificatoria, entre otras.

En tanto, de acuerdo a lo estipulado en la norma, los locales en donde ocurran agresiones hacia los clientes podrán ser penados con multas económicas y clausuras o inhabilitación del establecimiento.

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