País, Política

Soberanía desde abajo

Organizaciones de todo el país exigieron en Rosario “recuperar la soberanía” sobre el río Paraná”

Una nutrida caravana conformada por centrales obreras, organizaciones sociales y partidos políticos de todo el abanico del campo nacional y popular se concentraron desde diferentes puntos del país en el Monumento Nacional a la Bandera para demandar, entre otras cosas, la derogación del DNU 949/20


Convocada por la Mesa Coordinadora por la Defensa de la Soberanía Nacional sobre el Río Paraná y el Canal Magdalena y con la participación de las centrales obreras CGT, CTA de los Trabajadores, CTA Autónoma, la Corriente Federal de Trabajadores, organizaciones sociales y estudiantiles se concretó ayer en Rosario la marcha nacional por la recuperación definitiva de la vía troncal de navegación, de la que participaron columnas de otras provincias que arribaron desde el sur, el norte y el oeste. La movilización se concentró en el Monumento Nacional a la Bandera para avanzar hacia el edificio de la Bolsa de Comercio de Rosario, considerada entre los principales factores de presión para volver a dejar en manos privadas el dragado y balizamiento y el control del tráfico naviero de la principal vía del país.

La manifestación reclamó la derogación del decreto 949/2020, “con el que se pretende volver a concesionar el río para mantenerlo en manos extranjeras” y por la “inmediata apertura” del canal Magdalena, un accidente natural que apunta a los puertos de la costa atlántica argentina, en lugar del canal Punta Indio, una vía artificial que apunta hacia el puerto de Montevideo.

“El decreto 949/2020 es, además, el instrumento que clausura la salida al mar de nuestros río Paraná y Río de la Plata, desviando el comercio hacia el puerto de Montevideo, que es operado por una megacorporación europea. El decreto, así, perjudica política y económicamente a toda la producción y el trabajo argentinos, y por eso es inadmisible que la navegación de un país hídricamente privilegiado como la Argentina no tenga comunicación propia y libre con el océano Atlántico”, sostuvieron los organizadores.

 

el lugar elegido para concluir la protesta “tiene como objetivo visibilizar que los poderes concentrados que acaparan el comercio exterior en beneficio exclusivo de un puñado de empresas multinacionales”, marcaron las organizaciones convocantes. Y señalaron: “Han extranjerizado el comercio exterior, al punto tal que hoy toda la producción argentina se concentra en una veintena de corporaciones extranjeras que desde el puerto de Rosario y otros aledaños exportan el 85% de la producción nacional e importan el 80% de los productos que ingresan al país”.

La movilización se trasladó a la plaza Pringles, donde hablaron dirigentes sindicales e integrantes de la Mesa por la Soberanía. “No hay justicia social sin distribución de la riqueza y no hay soberanía si los argentinos no son los dueños de los resortes de la economía”, sostuvo el secretario general de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky. “No hay posibilidad de tener un país que se ponga de pie si no tenemos soberanía plena. Eso no es un número, no es una estadística. Tiene forma, existe realmente. El río Paraná es símbolo de esa soberanía que hay que recuperar”, remarcó el además diputado nacional del Frente de Todos.

Por su parte, el periodista y escritor chaqueño Mempo Giardinelli, miembro del Manifiesto Argentino e integrante de la Mesa, quien viene exponiendo draga por draga y tripulación por tripulación el pasado y la actualidad de la vía troncal de navegación también habló. “Estamos aquí para recordarle a nuestro pueblo y exigirle a nuestro gobierno que el río Paraná debe seguir siendo argentino”, sostuvo. “Por aquí hay un montón de empresas extranjeras que se llevan nuestras riquezas y nos dejan el hambre de nuestro pueblo. Por eso decimos que no, que basta, porque el comercio exterior debe volver a ser argentino”, reclamó.

“Sólo recuperando la soberanía total volveremos a ser una Nación libre y capaz de decidir sobre su destino y no la colonia en la que ya nos están convirtiendo”, concluyó Giardenilli, recordando que la Argentina fue “una Nación marítima” durante los dos primeros gobiernos de Juan Perón. “Hoy Argentina ya no tiene flota de bandera nacional ni tiene puertos estatales, pero tenemos la tecnología y tenemos dragas, ingenieros y técnicos capacitados para volver a ser como fuimos”, aseguró.

 

Otro de los oradores del acto, el periodista y diputado provincial del Frente Social y Popular Carlos del Frade, recorrió la histórica característica de “ciudad rebelde” de Rosario y postuló: “Controlar el puerto es proteger la soberanía de lo que más queremos, nuestras hijas e hijos”.

Del Frade se refirió a la Bolsa de Comercio, que quedó ubicada a espaldas del escenario montado sobre un camión, para recordar que en 1977 la visitó el entonces ministro de Planificación de la última dictadura, el general Ramón Díaz Bessone, admitió: “Hicimos el golpe para defender al capital y a la empresa privada”.

“Cuarenta años después –continúo Del Frade– el presidente de la Bolsa de Comercio se llamó Alberto Padoan, dueño de Vicentin, la empresa que fue el fugaducto del macrismo, con la que nos robaron como pueblo 791 millones de dólares”.

“El problema es que esta gente domestica la cabeza de los grandes partidos políticos, por eso nos roban el Paraná”, concluyó Del Frade.

En la movilización el secretario general de ATE en la provincia de Buenos Aires, Oscar De Isasi, denunció que “el problema de la Argentina es que su inmensa riqueza está concentrada en pocas manos”, y llamó a “construir fuerza organizada” para defender la soberanía fluvial.

Y el militante Luciano Orellano, referente del Foro de la Recuperación del Paraná y autor del libro “Argentina sangra por las barrancas del río Paraná”, advirtió que tras la finalización de la concesión del dragado y balizamiento a la empresa Hidrovía SA, se abrió un nuevo camino: “Estamos frente a la oportunidad de recuperar nuestro río y que no se vuelva a privatizar”.

En esa línea llamó a “controlar el comercio exterior”, al que denominó “verdadero enclave colonial”, y dijo que “hay que administrar la riqueza para la felicidad del pueblo”.

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