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Oreiro: “Nuestros hijos quieren un rato de calidad con sus padres, no el último jueguito”

La actriz y cantante protagoniza "La noche mágica", ópera prima de Gastón Portal que desde este jueves se puede ver en los complejos de cine locales, y que pone en tela de juicio los esfuerzos materiales que hacen los adultos en detrimento de las necesidades reales de los niños


Natalia Oreiro protagoniza La noche mágica, ópera prima de Gastón Portal que desde este jueves se puede ver en los complejos de cine locales, y que pone en tela de juicio los esfuerzos materiales que hacen los adultos en detrimento de las necesidades reales de los niños, además de abordar otros temas como la supresión de los intereses de las mujeres por parte de sus maridos y cómo las apariencias no representan la realidad.
“Está la parte de la sociedad heredera de la revolución industrial que ha hecho de nosotros seres que trabajamos para consumir, viviendo atrapados en cuotas y en cosas materiales, que por un lado destruyen el ecosistema, y por el otro no generan vínculos afectivos ni con los hijos ni con las parejas ni con las amistades”, dijo Oreiro desde Montevideo en una entrevista con la agencia de noticias Télam.

En ese sentido, la actriz uruguaya aventuró: “Nuestros chicos quieren un rato de calidad con sus padres, no el último jueguito o las zapatillas. Los adultos estamos tan tapados de responsabilidades, que nosotros mismos nos convencemos de que es eso lo que hay que hacer para en algún momento descansar. Pero cuando llega el descanso, estamos rotos”.

La noche mágica, una comedia dramática y negra con un final escabroso, cuenta en el reparto con Pablo Rago, Esteban Bigliardi y Diego Peretti, quien encarna a un ladrón que es confundido con Papá Noel por la hija del matrimonio que encarnan Bigliardi y Oreiro. Sin embargo, esta trama devenida en tragedia guarda más de un secreto que hace girar la trama y al film en más de una oportunidad.

“Cuando me llegó el guion me movilizó mucho, me pareció un proyecto distinto. Es una película que se podría entender como una comedia negra, pero que, si bien tiene momentos de humor, es un drama bastante perturbador”, comentó Oreiro sobre el debut cinematográfico de Portal, quien cuenta con éxitos televisivos como PNP y se ha aventurado, desde México, en el mundo de las series.

“Me gusta mucho trabajar en óperas primas. Me parece que los directores tienen algo muy personal para contar. También me pareció un desafío como actriz hacer de Kira, la única mujer adulta del film, un personaje ambiguo y contradictorio, con muchos matices. Me generaba interés poder mostrarme en un carácter distinto”, afirmó la actriz y cantante.

Oreiro también habló acerca de cómo pensó este personaje que navega entre el amor a su marido, la decepción y el abandono de su profesión. “Creo que es un personaje que está ciego o se niega a ver una realidad evidente. Es un personaje con mucho miedo, víctima de una sociedad machista y de la violencia que ejerce su marido. Por eso se siente inhibida en sus capacidades como mujer y descuida su familia, su hija, y relega su identidad como mujer y artista, en pos de vínculo que hace años dejó de ser sano. Independientemente del lugar a la que una pertenezca, creo que muchas mujeres se van a sentir identificadas con el personaje de Kira, por este sentimiento que no es actual, aunque ahora se hable, en referencia a nuestras parejas masculinas”, expresó.

Y sobre cierta falsa estabilidad, apoyada en las apariencias, por la que el matrimonio se mantiene unido, destacó: “Yo creo que esta es una pareja que se mantiene unida por las apariencias. Creen tener lo necesario para tener una vida feliz y resuelta. Se sienten seguros dentro de esa estabilidad económica, pero sin la emocional. Lo que en apariencia parece ser el mal que viene de afuera, es la salvación y la quita de vendas respecto al monstruo que tiene al lado. En momentos extremos vemos la realidad tal cual como es, y en este caso, de una forma dolorosa”.

La actriz habló también acerca de, como pasa con el personaje de Peretti, muchas personas pueden llegar a pendular entre el bien y el mal, prácticamente sin grises. “La película encarna esto, el ying-yang. Encontrar el infierno y el paraíso, porque todas las personas vivimos en esa ambigüedad. Pero cuando uno es consciente de sus propios monstruos puede trabajarlos y buscar el camino hacia su propia luz. Yo creo que no hay un verdadero malo, pero el personaje del padre no tiene vuelta. En toda la película se puede ver el supuesto mal, que no es tan mal, y cómo el lugar del cuidado del padre no lo termina siendo”.

El la película también se ponen en tela de juicio los vínculos y cómo muchos adultos se esconden detrás del deber ir a trabajar para escapar del hogar y no tener que responder a las demandas de atención de sus hijos. “La pandemia puso la lupa en los vínculos. A veces hay relaciones que perduran en el tiempo por la falta de contacto de calidad y de tiempo y el hecho de haberse quedado juntos durante mucho tiempo hizo que muchos terminen estando con un desconocido. El hecho de salir a trabajar es una excusa que muchos se ponen para mantener la estabilidad. La película habla un poco de eso y que cuando eso se rompe, salen todas las miserias. También habla de las miserias sociales y las apariencias; que nada es lo que parece ser”.

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