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Once años por crimen familiar

Gonzalo Arce, de 29 años, fue encontrado culpable de la muerte de su concuñado, Sergio Ribles, ocurrida en mayo de 2008. Según el fallo, el motivo del homicidio fue una pelea que tuvo lugar un día antes.

Por: Ana Laura Piccolo / Carina Ortiz

Un hombre de 29 años fue condenado a 11 años de prisión por el homicidio de su concuñado, ocurrido el 11 de mayo de 2008 en Villa Banana. Fue un domingo a la tarde, cuando la víctima, Sergio Ribles, de 36 años, salió a comprar una cerveza y se topó con dos sujetos en Manantiales entre Deán Funes  y Caaguazú. Dos disparos terminaron con la vida de Sergio, quien recibió un plomo por la espalda que le salió por el pecho, y apenas le dio tiempo a llegar a rastras hasta su precaria vivienda. Minutos después, murió a bordo de una ambulancia del Sies.

Por ese hecho, el Juzgado de Sentencia de la 5ª Nominación condenó a 11 años de prisión a Gonzalo Arce, quien se entregó a la Policía unos días después del crimen “para aclarar todo”. Además, el mismo fallo absolvió al joven de una tentativa de robo calificado en agosto de 2006.

Un día antes de su muerte, Ribles había intervenido en una violenta pelea entre el “Rengo” –hermano de su esposa Marcela– y Gonzalo Arce –casado con Natalia, otra hermana de su mujer–.

Según relatan de forma similar distintos miembros de la familia, ese sábado 10 de mayo de 2008, Arce ingresó por uno de los pasillos de Villa Banana con un “carro prestado” con el que había salido a buscar una cama para su hijito de un año, cuando el Rengo le buscó bronca y lo golpeó con una de sus muletas.

“El Rengo intentó sacar una chuza que siempre tenía en una de las muletas, y yo lo barrí de una patada haciéndolo caer al piso”, reconoció Arce en sede policial. Entonces, el acusado tomó el rebenque que tenía en el carro y le pegó varios fierrazos al lisiado hasta que intervino Ribles, quien lo golpeó con algo contundente en la cabeza y luego lo hirió de un puntazo con un cuchillo tramontina, logrando que se vaya del lugar.

De acuerdo con el fallo, el Rengo y Arce habían compartido celda dos años antes por un intento robo con arma blanca, y al parecer desde entonces se tenían bronca. Arce asegura que el Rengo le buscaba pelea porque él se negaba a darle “plata para la droga”.

Como sea, Ribles salió en defensa del Rengo y antes de que Arce huyera herido del lugar le gritó que cuando vuelva “lo iba a matar”. Pero el que terminó muerto fue él, a sólo 24 horas de la violenta gresca.

Arce relató que esa noche se refugió en la casa de un primo, pero que su esposa lo llamó para pedirle que volviera porque “el Sergio y el David (el Rengo)” lo estaban esperando armados en el patio de su casa.

Por ello, Arce explicó que al día siguiente ingresó a su hogar por la parte trasera, que da a calle Deán Funes, pero que al pasar la puerta lo recibió Sergio con una pregunta: “¿Qué hacés acá, cara de pija?”. Según el relato del condenado, su concuñado tenía en una mano una botella de cerveza, y en la otra un revólver.

El mismo hecho, distintos relatos

Distintas versiones cuentan lo que pasó luego. Arce dijo que ambos estaban forcejeando cuando se escaparon dos tiros, uno de los cuales hirió de muerte a Ribles, quien caminó hasta el interior de su hogar, mientras él huyó con la pistola del herido en mano y la tiró en un contenedor.

Pero el hijastro de la víctima contó otra historia. Dijo que el esposo de su mamá salió a comprar cerveza cuando fue interceptado por dos hombres, uno de los cuales le disparó en el pecho sin mediar palabra. El muchacho dijo que escuchó las detonaciones y cuando se acercó vio a su padrastro herido y a dos muchachos correr, uno de los cuales era Gonzalo Arce, el esposo de su tía.

También dijo que lo ocurrido fue una “revancha” por una pelea del día anterior, en la que se habían tomado a golpes de puño.

Avalando esta teoría, el Rengo relató ante el juez que él estaba en el patio de la casa de Ribles tomando cervezas. “Mi hermano estaba tirado durmiendo en la sombra y mi hermana Marcela estaba en el baño”, rememoró el Rengo.

De acuerdo con resta versión, la víctima salió a comprar una cerveza, luego se escucharon dos detonaciones y poco después, Ribles volvió a entrar a la vivienda. “Me dieron un balazo”, le dijo a su cuñado.

El juez de Sentencia de la 5ª Nominación, Gustavo Alfredo Salvador, encontró a Gonzalo Arce culpable del homicidio doloso de Sergio Ribles, al entender que era “imposible” que el disparo letal haya sido “involuntario”.

Por ello lo condenó a once años de prisión, al considerarlo coautor penalmente responsable del delito de “homicidio agravado por uso de arma de fuego”.

No obstante, lo absolvió de la imputación de portación ilegal de arma de fuego y de culpa y cargo por un robo calificado en grado de tentativa, no dando lugar a los 15 años de pena que había pedido el Ministerio Fiscal.

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