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Fin de la carrera

“Ojito” ya está en Rosario y declara hoy ante el juez federal Bailaque

Ignacio Actis Caporale está acusado de liderar una banda de venta de estupefacientes. Estaba prófugo desde 2012.


Ignacio “Ojito” Actis Caporale, el sindicado narcotraficante de 28 años detenido este sábado en Buenos Aires tras estar prófugo desde 2012, fue trasladado ayer a Rosario y será indagado hoy por el juez Marcelo Bailaque, del Juzgado Federal 4. Ojito fue capturado por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) cuando estaba por correr una carrera en el Autódromo, un deporte que practicaba bajo un seudónimo desde hacía al menos dos años y por el que incluso dio notas televisivas. Según Alejandro Drueta, jefe de Inteligencia de la Policía de Santa Fe, el chico de “ojos celestes” vivía en Buenos Aires, pero visitaba “cada tanto” a su familia. Igualmente, Drueta sostuvo que “era muy difícil de atrapar” porque  se trata de “un muchacho muy inteligente, de clase social mediadamente alta, con buena educación” que “no tiene aspecto de delincuente porque tiene ojos claros”.

Última corrida

El sábado fue la última carrera de Alex Aqua en la categoría Copa Fiesta. Estaba tercero en el ranking y esperaba subirse al podio en el Gran Premio Coronación a disputarse en el autódromo Oscar y Juan Gálvez de la ciudad de Buenos Aires. Pero no pudo. Un dato llegó a la Policía de Seguridad Aeroportuaria “PSA” que descubrió que el corredor de autos que llevaba el número siete era Ignacio “Ojito” Actis Caporale, un chico castaño y de clase media acusado de liderar una narcobanda.

La ministra Patricia Bullrich le atribuyó a “Ojito” lo mismo que otros rosarinos detenidos por fuerzas federales: ser “el más peligroso” y el “más buscado”. Lo curioso es que el más temible y buscado prófugo corría sin problemas en distintos autódromos desde 2014. Incluso, después de su detención circuló un video de una entrevista televisiva que dio tras una carrera en el que agradece a su familia y a los mecánicos de su auto. Ayer, el joven de ojos celestes llegó a Rosario y hoy será indagado por el juez Bailaque, que instruye en la causa.

“Ojito” estaba prófugo desde hace cuatro años. El 26 de septiembre de 2012 volvía de vacaciones con su entonces novia en un vuelo desde Colombia, mientras en el aeropuerto de Ezeiza, en Buenos Aires, lo esperaba la policía para detenerlo. Pero “Ojito” nunca apareció. La chica bajó sola y el equipaje del joven quedó abandonado en la cinta mecánica. En una escala en Lima, Perú, el muchacho que entonces tenía 24 años, se enteró de que la Policía había allanado su casa y que miembros de su banda –incluido su padre– habían sido arrestados. Antes del trasbordo, se esfumó del aeropuerto y se perdió por las calles limeñas.

En los operativos de 2012, el joven estaba apuntado como el proveedor de la droga que vendía Norma López, alias “La Tía”, en quioscos de los barrios La Cerámica y El Churrasco, en el norte de la ciudad. Hubo 14 allanamientos, 11 de ellos en Rosario, dos en Capital Federal y el restante en la ciudad santafesina de Santo Tomé. Fueron detenidas nueve personas, entre ellas el papá del chico de ojos celestes. Se secuestraron cuatro kilos de cocaína de máxima pureza, tres kilos de marihuana, 400 pastillas de éxtasis, 40 troqueles de LSD, varias dosis de ketamina, seis autos de alta gama, ocho armas de puño y 250 mil pesos en efectivo.

Ojito no tuvo problemas para entrar al país un día después cruzando la frontera brasileña; luego dictaron su captura internacional. El juez federal de Rosario Marcelo Bailaque procesó a los nueve miembros de la banda, aunque no todos eran narcos. La peor parte se la llevó Matías, un joven que se ganaba la vida con el magro sueldo de un call center y algunas clases de guitarra y canto. Durante los allanamientos en busca de Ojito y su banda, Matías terminó en una celda del penal de Ezeiza. Fue ahí mismo donde se enteró que su padre falleció en la puerta de la Alcaldía Mayor, minutos después de ir a visitarlo de un ataque cardíaco. Matías fue procesado, pero poco después recuperó la libertad ya que se estableció que no tenía relación con la banda.

Acusado

Pero la causa que se abrió en su contra en 2012 no era la primera. Alejandro Drueta sostuvo que cuando trabajaba en la ex división de Drogas estuvo a cargo de la primera investigación en la que fue detenido. Hace diez años, un chico de 18 años de ojos “muy azules” vendía en la Plaza Pringles LSD y éxtasis a adolescentes. Se trataba de Ignacio Actis Caporale, quien fue arrestado en un Fiat 147 en Roca y Córdoba y puesto a disposición de la Justicia Federal.

Después quedó en libertad pero Drueta parece no haberlo olvidado en toda esta década: “De ahí en mas arrancó su carrera delictiva. Pasó de ser un muchacho que le gustaba llamar la atención a las chicas del centro vendiendo ese tipo de drogas, a ser un narcotraficante peligroso y de reputación complicada. Si bien no es el Chapo Guzmán o Pablo Escobar, por su personalidad era difícil de detener. Sabíamos que no iba a frenar en un control, que andaba armado y que se había vinculado en Buenos Aires con bandas de peruanos, bolivianos. Todo esto lo sabíamos  extraoficialmente”, dijo el policía.

Datos

En relación a la última causa de 2012, Drueta sostuvo que desde ese entonces era buscado por todas las fuerzas: “Tuvimos diferentes datos, sabíamos que hacía tres o cuatro años que no vivía en Santa Fe porque acá se sintió muy acosado, a punto de ser capturado. Era una persona muy conocida,  sobre todo por nosotros”

Según el jefe de Inteligencia Ojito venía “de vez en cuando a visitar a su familia” y no descartó que tuviese algún punto de venta de droga en la ciudad, pero nunca “pudimos probarlo”. El miembro de la Policía de Santa Fe sostuvo que “siempre quisieron atraparlo pero no tuvieron suerte” porque “es muy complicado agarrar a una persona con captura”. En este sentido lo describió como “un muchacho muy inteligente, de clase social mediadamente alta, con buena educación, que no tiene aspecto de delincuente porque tiene ojos claros”, y agregó: “Para el que no lo conoce es un chico de clase media alta”.

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