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Tripartito

OIT lanzó en el país alianza contra esclavitud moderna

Fue en Buenos Aires el lunes último, con representantes de la CGT y la CTA, además de funcionarios nacionales del área.


La Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Unicef presentaron el primer conversatorio multisectorial para debatir sobre la lucha contra las formas modernas de esclavitud. En el marco del reciente lanzamiento a nivel mundial de la Alianza 8.7 para erradicar el trabajo forzoso, la trata de seres humanos y el trabajo infantil en todas sus formas, Pedro Furtado de Oliveira, director de la oficina de la OIT para la Argentina, abrió el pasado lunes el espacio creado con el fin de “conectar esfuerzos y promover el diálogo entre los distintos sectores involucrados en la lucha y la prevención del trabajo infantil y el trabajo forzoso”.

Marta Pujadas, coordinadora del Equipo Multidisciplinario de Trabajo Decente de la CGT, reconoció que “la realidad del trabajo ha cambiado” y que “la ratificación del Protocolo es un avance de compromiso efectivo”. Se comprometió, además, a “trabajar desde la acción sindical a informar, difundir y capacitar en estos temas, además de colaborar en la detección y la sanción de los empleadores que emplean mano de obra infantil o forzosa”.

Hugo Yasky, secretario general de la CTA, expresó que “cuando un país crece en los derechos de sus trabajadores, crece en democracia, crece en la valoración de su ciudadanía y construye un presente más digno para todos sus habitantes”, por lo que el papel de los sindicatos “es fundamental” y este tipo de organizaciones “deben incorporar temas que defiendan la dignidad del trabajador”.

La visión judicial de la problemática estuvo a cargo de Marcelo Colombo, titular de la Protex (Procuraduría de Trata y Explotación de Personas), quien, además, explicó que “no siempre el trabajo forzoso requiere la falta de libertad del empleado, sino que el abuso por parte del empleador puede ser la razón por la que no se pueda cortar la relación laboral”.

Según datos de este organismo, la primera condena por trata laboral en Argentina se dio entre 2011 y 2012, y desde entonces el país cuenta con 90 condenados y 238 procesados por este delito, siendo los sectores más sensibles el textil y el agropecuario.

El cierre de la jornada estuvo a cargo de Sebastián Waisgrais, especialista en Monitoreo e Inclusión Social de Unicef Argentina, quien resumió los tres puntos destacados de la jornada: los compromisos que demuestra la Alianza 8.7, la ratificación del Protocolo como un trabajo de consenso multisectorial y la lógica tripartita que debe tener la IV Conferencia Global sobre trabajo infantil y trabajo forzoso de la que Argentina será sede en noviembre del año próximo.

El encuentro también contó con la presencia del secretario de Trabajo de Estados Unidos, Thomas Edward Pérez, su par argentino, Ezequiel Sabor, y dirigentes empresarios.

Qué es la Alianza 8.7

En septiembre del año pasado, mientras los jefes de Estado pronunciaban sus discursos en la Cumbre de Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible en Nueva York, la OIT organizó una pequeña reunión con sus socios para tratar otras cuestiones: ¿Cómo la comunidad internacional puede alcanzar la meta 8.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que exhorta a poner fin a todas las formas de trabajo forzoso, de esclavitud moderna y de trabajo infantil para 2015? ¿Cómo se relaciona esta meta con los otros ODS? ¿Cómo serán movilizados los recursos necesarios para garantizar que el compromiso se traduzca en acción?

En las últimas décadas se han alcanzado progresos significativos, como lo sugieren las cifras decrecientes sobre trabajo infantil.

No obstante, el desafío sigue siendo enorme: 21 millones de personas son víctimas del trabajo forzoso, 5,5 millones de las cuales son niños.

Ganancias ilegales

Las ganancias ilícitas generadas por el trabajo forzoso y la esclavitud moderna ascienden al menos a 150.000 millones de dólares anuales, y 168 millones de niños siguen atrapados en trabajo infantil, 85 millones realizan trabajos peligrosos y otras de las peores formas de trabajo infantil, mientras que 83 millones simplemente son demasiado jóvenes para trabajar.

Las causas profundas del trabajo infantil y el trabajo forzoso con frecuencia están relacionadas con las violaciones de otros derechos fundamentales.

Cientos de miles de personas son víctimas de discriminación en el mundo del trabajo, mientras que la mitad de la población mundial vive en países que no han ratificado ninguno de los dos Convenios de la OIT que protegen la libertad de sindical y la negociación colectiva.

Varias formas de explotación

El trabajo forzoso adopta diversas formas: servidumbre, trata de personas y otras formas de esclavitudes antiguas y modernas. Las víctimas son los más débiles: mujeres y niñas obligadas a prostituirse, migrantes atrapados en esquemas de servidumbre por deudas, trabajadores clandestinos, todos en forma ilegal y en tareas generalmente rurales o de bajas calificaciones. En la Argentina, se acordó de manera tripartita incorporar como prioridad el Programa de Trabajo Decente por País 2012-2015 para “promover el efectivo cumplimiento de los derechos en el trabajo, con especial atención a la prevención y erradicación del trabajo infantil y el forzoso”.

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