Ciudad, Edición Impresa

Ofensiva por los derechos

Con la reanudación de la actividad tribunalicia el movimiento gay se apresta a dar la batalla por la derogación de los artículos del Código Civil que impiden el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Ezequiel Nieva

Se avecinan días históricos para el movimiento gay, tanto en la provincia como a nivel nacional. El fin de la feria judicial permitirá la presentación de recursos de amparo en los tribunales santafesinos, mecanismo que utilizará una decena de parejas homosexuales para buscar que la Justicia declare la inconstitucionalidad de los artículos del Código Civil que hacen referencia específica al hombre y a la mujer; de conseguir que algún juez falle en ese sentido, se podrán habilitar en la provincia los matrimonios entre personas del mismo sexo, habida cuenta que el gobernador Hermes Binner ya adelantó que seguirá el ejemplo de su par de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos, quien a fines de 2009 autorizó el primer casamiento gay del país, luego de que la Justicia de su provincia diera luz verde al pedido de Alex Freyre y José María Di Bello.

“No nos vamos a detener”, declaró Guillermo Lovanigni, presidente de la asociación civil Vox, tras la reunión que mantuvo la semana pasada con Binner y con el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Héctor Superti. “Vamos a trabajar denodadamente para que se resuelvan estos amparos. Y cuando tengamos alguna decisión favorable, ahí podrá intervenir el señor gobernador, como lo hizo la gobernadora de Tierra del Fuego”. Tras ese encuentro, Superti confirmó que Binner apoyará cualquier decisión judicial que avale el matrimonio gay; de ese modo, el gobernador se rectificó de unas declaraciones ambiguas realizadas a principios de año al diario Página/12, que habían encendido la alarma en el movimiento gay.

Acabada la feria judicial, una decena de parejas gays seguirá los pasos de los rosarinos Martín Peretti Scioli y Oscar Marvich –que hace dos años iniciaron el trámite y esperan por estos días una respuesta– y presentarán sus propios amparos, en busca de que la Justicia declare inconstitucionales los artículos 172º y 188º del Código Civil. La estrategia es similar a la que utilizaron Freyre y Di Bello, quienes lograron la autorización de la gobernadora Ríos luego de la sentencia favorable de la jueza porteña Gabriela Seijas y ante la negativa manifiesta del jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri.

El malentendido entre Binner y los activistas de las organizaciones que trabajan por la diversidad sexual quedó zanjado tras la reunión aludida. El gobernador había expresado sus dudas respecto de la letra del Código Civil y los referentes de Vox y de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT) le acercaron información sobre los tratados internacionales que tienen jerarquía constitucional, donde hay garantías que podrían ser efectivizadas en la provincia.

El argumento es que el Código Civil no autoriza ni prohíbe el matrimonio gay, pero como la Constitución nacional garantiza la igualdad ante la ley para todos quienes habitan en el país, y como además hay tratados internacionales con jerarquía constitucional que garantizan la protección de la familia, “el gobernador podría autorizar los matrimonios entre parejas del mismo sexo en la provincia”, explicó tras el encuentro María Rachid, titular de la FALGBT.

En Rosario hay cinco parejas que recurrirán a la Justicia con el objetivo de lograr el aval para su matrimonio. También se presentarán recursos de amparo en la ciudad de Santa Fe y en otras localidades del interior de la provincia. “Está claro que un Código Civil no puede estar por encima de lo que dice la Constitución: que todos somos iguales ante la ley. Actualmente nos tratan como ciudadanos de segunda, pero como cualquier otro vecino yo tengo que cumplir con todas mis obligaciones con el Estado, como pagar los impuestos. Sin embargo, con mi pareja no podemos tener la posibilidad de sacar un crédito hipotecario como tal”, sostuvo Nicolás Montanaro, quien junto a su compañero presentó un amparo el 23 de diciembre último.

También en el plano nacional empezaron a moverse las piezas. El movimiento gay espera confiado los anuncios del kirchnerismo, que hacia fines del año pasado dejó entrever que para cuando se retomen las sesiones ordinarias en el Congreso de la Nación –en marzo– buscará avanzar en una ley que avale el matrimonio gay y eche por tierra las especulaciones en torno a lo que autoriza o prohíbe el Código Civil. No aparece como una batalla menor y ya se han escuchado las primeras voces de rechazo, pero para el kirchnerismo, que ya no tiene mayoría absoluta en ninguna de las dos cámaras, será un interesante ejercicio, tanto para la búsqueda de consenso con la oposición como de apoyo por parte de potenciales aliados de la centroizquierda.

El jefe de la bancada oficialista en la Cámara de Diputados, Agustín Rossi, adelantó en una entrevista con La Nación: “Vamos a acompañar la propuesta que surja de la Comisión de Legislación General una vez que comiencen las sesiones ordinarias. Nuestra intención es votar de manera positiva”. Una de las potenciales aliadas del gobierno –al menos en lo que respecta a la ley de matrimonio gay–, Vilma Ibarra, también hizo público su apoyo: “Nuestra idea es equiparar la unión de personas del mismo sexo con el matrimonio, porque tiene el mismo valor, con todos sus derechos y todas sus obligaciones”. Tanto Ibarra como la socialista Silvia Augsburger habían presentado proyectos en ese sentido, que nunca se aprobaron.

“Hay muchas posibilidades de que sea aprobado, porque si apoyan la centroizquierda, el Frente (para la Victoria) y el socialismo, no va a haber ninguna discusión contraria”, se entusiasmó el titular del Inadi, Claudio Morgado. “El Congreso trabajó muchísimo el año pasado. Desde agosto hasta fin de año fue una maratón. El matrimonio homosexual tendría que haber sido tratado mucho antes. Pero 2010 es el año, porque el casamiento de Alex Freyre y José María Di Bello ya sentó un precedente que allana el camino para la aprobación de la ley”, agregó Morgado.

En cambio, la ex vicejefa de Gobierno de Buenos Aires –donde es ley la unión civil, una figura que no alcanza el mismo rango que el matrimonio en cuanto a los derechos que garantiza– y actual diputada por el PRO, Gabriela Michetti, adelantó que su partido buscará que se apruebe sólo la unión civil. “Nosotros vamos a proponer ampliar la unión civil, para garantizar a la pareja gay todos los derechos salvo el de adopción. La unión de una pareja heterosexual y la de una homosexual no son lo mismo; hay que diferenciar”, dijo Michetti.

El jefe del bloque de diputados de la UCR, Oscar Aguad, adelantó que su partido dará libertad de conciencia a sus legisladores para que voten como cada uno crea conveniente. Allí también podrá sumar algún voto el oficialismo, aunque el propio Aguad coincidió con Michetti en la necesidad de hacer extensiva a nivel nacional la unión civil sin equipararla con la figura del matrimonio. “El matrimonio gay no es una prioridad. Ponerlo como uno de los temas centrales es perder el tiempo, porque la grave crisis social, que tiene sumergidas en la pobreza a 12 millones de personas, durará todo el año”, dijo el radical.

Más allá de las rencillas que segura-mente habrá en el Congreso, los militantes de Vox son optimistas. “No tengo la menor duda que la ley de matrimonio va a ser aprobada”, aseguró Lovanigni. “Acá va a haber matrimonio. Vamos a ser argentinas y argentinos, santafesinas y santafesinos con plenos derechos, iguales ante la ley. Por más que algunos del Parque Jurásico se interpongan”.

¿Será Rosario la nueva meca del activismo gay? Alex Freyre ya avisó que visitará la ciudad para salir de testigo de las parejas que se casen, si la Justicia lo permite. Lo único cierto es que, a diferencia de Tierra del Fuego, Rosario siempre estuvo (un poco más) cerca.

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