Policiales

Muerte en barrio Latinoamérica

Ocasión de robo, hipótesis para un crimen

Tanto los vecinos como el fiscal Miguel Moreno estiman que al jubilado Jorge Benino, de 89 años, lo mataron luego de sacarle dinero: algunos hablan de un retroactivo, otros de la plata de un juicio


Foto: Juan José García

“Fue una batida. El viejo había boconeado que había cobrado un ajuste retroactivo de haberes. Siempre hay algún águila dando vueltas y lo fueron a buscar”. Con esa hipótesis un vecino arriesgaba los móviles detrás del crimen de Jorge Benino, un jubilado de 89 años con arraigo en una torre del Fonavi de Rodríguez al 2900, en barrio Latinoamérica. Al hombre lo encontró asesinado en su departamento uno de sus nietos este jueves por la mañana. La muerte del Jorge conmocionó por segunda vez en menos de una semana al vecindario. El último domingo una emboscada por parte de dos desconocidos se cobró la vida de un joven y por poco arrebata la vida de su padre, en la misma cuadra. La hipótesis de homicidio en ocasión de robo es también la del fiscal Miguel Moreno, quien llegó a media mañana con su brigada de detectives y forenses a peritar la casa y conseguir testimonios. Al cadáver lo encontraron tirado al lado de una cama, con la cabeza envuelta en una cortina. Alrededor del cuello tenía un cinto a modo de amarre. Según estableció en forma preliminar la médica policial, llevaba más de 20 horas de muerte, y presentaba un estado inminente de putrefacción. “En los brazos y en otras zonas del cuerpo tenía otras heridas, no de gravedad”, dijo el fiscal. El olfato de los sabuesos será clave en la resolución del crimen: en esa cuadra no hay cámaras de seguridad.

Foto: Juan José García

Benino era uno de los vecinos más antiguos del Fonavi. Había llegado al barrio en 1983. Algunos lo mentaron como un habitué del bar La Nueva Rueda, en la esquina de Ovidio Lagos y Gálvez. “Iba todas las mañanas a desayunar y a leer el diario”, contó un vecino del conglomerado de casas del Fonavi. “Había enviudado hace unos diez años, y creo que trabajó en una fábrica y luego se jubiló”, contó una mujer. Nadie supo decir mucho sobre el pasado laboral del hombre, ya remoto. Dijeron que por las noches se lo solía ver sentado en la puerta de su casa tomando mate y charlando. Quienes lo conocían cuentan que el anciano estaba lúcido, vivía solo desde hace un mes y disfrutaba de su rutina. Antes había compartido la casa con uno de sus nietos, a quien –aseguraron vecinos– quería muchísimo, “pero le molestaba la música que escuchaba”.

Jorge vivía frente al quiosco donde trabajaba Marcos Navarro, el joven de 23 años asesinado en la lluviosa noche del domingo pasado, en un hecho en el que fue herido el padre del pibe –“lo buscaban al papá, que tenía problemas y debía plata, no al pibe, que no se metía con nadie”, deslizó un vecino– y cuyos ecos de consternación todavía se sentían en las viviendas color beige. Este jueves un señor del barrio madrugó y a eso de las 6 pasó frente al departamento de Jorge, en la planta baja de la torre B de la mano impar de Rodríguez al 2900. Le llamó la atención que la puerta estaba abierta. “Vi que estaba abierto y había una moto adentro, pensé que era el nieto”, dijo el hombre que alertó de la situación en la casa de Benino. Según describió el fiscal Moreno, uno de los nietos de Jorge se enteró de la anomalía, fue hasta el departamento y se encontró con su abuelo asesinado. Poco después de las 9 de la mañana la Brigada de Homicidios de la PDI llegó al lugar. La puerta de chapa, ya desvencijada de por sí, lucía forzada. “Podría interpretarse que no autorizaron el ingreso”, dijo el fiscal, quien añadió que la hipótesis de robo es la principal: “Al no haber otros moradores no podemos afirmar qué es lo que falta pero sí puede haber faltante de dinero”.

Foto: Juan José García

Rumores

María Helena fue la única familiar de Jorge que se animó a las cámaras de TV. Se presentó como nuera del fallecido y desde una silla avaló la hipótesis del asesinato en ocasión de robo. “Estaba tan viejito que esperaba que me avisen que falleció. Pero me dijeron que lo mataron”, se lamentó. Y puso reparos a la supuesta suma. “Habrá tenido 17 mil pesos en la casa, quizá de la jubilación”, estimó la señora. “No podemos saber cuánto cobraba porque faltan los recibos”, dijo. Otros vecinos especularon con una suma mayor. Dijeron que el longevo habló de más sobre una suma que rondaba el medio millón de pesos, producto de un cobro de jubilación retroactivo. También se habló de una jugosa suma producto de un juicio. Lo cierto es que, para la mayoría de los vecinos y para el fiscal, a Jorge Benino lo mataron para robarle.

Latinoamérica y sus Fonavi

“Este es el Fonavi más tranquilo de Rosario”, se escuchó en boca de más de un vecino. Y es que la zona luce pintoresca, prolija y con manos de pintura recientes. Los vecinos aseguran que son frecuentes las reuniones de consorcio y están organizados. “Si comparamos con el Fonavi de barrio Grandoli o el de Rouillón y Biedma, acá se puede vivir. Si venís a la noche vas a ver gente tomando mate afuera las casas. Vos lo sabrás. Andá a hacer una nota allá y hablar con los vecinos como hacés acá. No podés. Enseguida te van a apretar. Pero por acá hace un mes la cosa viene pudriéndose. Capaz que salieron de la cárcel algunos malandras, y en la esquina se juntan algunas ratas. Por eso mis hijas ya no bajan solas a jugar”, resumió cómo se vive en barrio Latinoamérica un histórico morador de las torres. Otros más jóvenes confiaron que cerca hay “3 o 4 búnkers” de droga que operan como una usina de violencia.

Foto: Juan José García

El fiscal confirmó que en lugar no hay cámaras de seguridad que pudiesen haber registrado sospechosos, posiblemente un dato que el verdugo del jubilado tuvo en cuenta. “Hace unos años votamos a través del Presupuesto Participativo la instalación de cámaras, pero (al menos en esa cuadra) nunca llegaron”, se quejó una vecina. Cuando llegó la morguera los familiares de Jorge estallaron en llanto. El cuerpo del anciano salió sobre una camilla y enfundado en una frazada. Algunos curiosos merodearon un rato más en la escena del crimen. Era casi mediodía.

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