Cultura

Muestra de Marina Gryciuk

Objetos de deseo hechos con técnicas originarias y material desechable

Los objetos que integran la muestra, que incluye fotos de Gustavo Goñi y cuenta con curaduría de Mauro Guzmán y la participación del artista Mauro Caporali, iluminan el subsuelo de la sala ubicada en Balcarce 238


Retazos de telas, cuentas, dijes, mostacillas, perlas, pinturas, papel, espejos, colores, pedazos de acrílico o cadenas. Nada se descarta. Todo lo que para uno puede dejar de ser necesario se reconvierte en objeto de deseo y utilidad para el otro, a través de la mirada y las manos de la artista plástica y diseñadora Marina Gyciuk . Con esa premisa partió para concluir un trabajo de más de un año que reúne accesorios, máscaras y bijouterie realizadas con material desechable y técnicas qom.

Los objetos que integran la muestra, que incluye fotos de Gustavo Goñi y cuenta con curaduría de Mauro Guzmán y la participación del artista Mauro Caporali, iluminan el subsuelo de la sala ubicada en Balcarce 238. Algo de esa luz que invade el espacio produce una sensación impactante a la primera mirada del visitante y se resume en el nombre que eligió para la exposición: “Soñé que tu piel destellaba soles”.

Gryciuk asegura que la elección fue azarosa, que un día se despertó inspirada y el nombre de la muestra, con fuerte sesgo poético, simplemente “surgió”. Aunque la luz que los mismos objetos “destellan” parece hacerlos funcionar como pequeños soles que, sin ser estrellas algunas, tienen luz y vida propia.

—¿Cómo surge esta muestra y hace cuánto que trabajás en ella?

—Es un trabajo que vengo haciendo hace un año con piezas escultóricas para el cuerpo, pensando en esta fusión de mi trabajo como diseñadora de ropa para usar en la calle y, al mismo tiempo, mi trabajo de retomar algunas cosas en relación a las texturas y tejidos de los pueblos originarios. Casi todas estas piezas están tejidas con esa técnica.

—¿Tu trabajo de taller con mujeres de la comunidad qom influyó en la realización de estos objetos?

—Yo ya vengo trabajando desde hace varios años a manera de proyectos pero también me apropio de esta técnica de manera artística, la que deconstruyo y vuelvo a armar de otro modo. Me gusta pensar que las técnicas uno las puede reinventar y así generar algo nuevo. Es también como un homenaje y señal de respeto al origen de esa técnica.

—Los objetos que se muestran parecen no ser sólo artísticos, parecen ir más allá…

—Desde hace tiempo hago como un trabajo de reincorporación de otros materiales reciclados. Estoy pidiéndoles todo el tiempo materiales a mis amigos y a gente que trabaja en el rubro, sobre todo restos de telas y de bijouterie. Con eso hago esta fusión de objetos que son pensados para el cuerpo. No tanto como objetos textiles-artísticos sino que en algún momento puedan transformarse en una colección de accesorios comerciales.

—Gargantillas, máscaras y colgantes que salen de la cotidaneidad, lo que no le quitan lo glamoroso…  

—Es que justamente trabajo entre los bordes de lo utilitario y lo no utilitario. En realidad me gusta correr esos riesgos de no estar en ningún lado y posicionarme en el límite entre una cosa y la otra. Me gusta ese riesgo, es como una postura ideológica y hasta política en ese sentido, de que nadie puede decir que algo es determinado sino que los objetos fluyen y cada uno los toma para el lado que desea.

—¿Las máscaras colgadas en la pared tienen algún significado en especial?

—No. El juego es que todas estas piezas están pensadas para el cuerpo y no hay ningún cuerpo, entonces el cuerpo lo pone el espectador. Ese es el juego que yo hago, que la gente pueda apropiarse de estas piezas, jugar y reinventarlas.

—Eso corta con la distancia que suele poner el mismo espectador con la obra de arte…

—También es la idea de recrear una tienda en donde uno agarra las cosas, se las prueba y se mira al espejo. Esto de tomar distancia con la obra de arte le pasa a todo el mundo porque no estamos acostumbrados a tocar una obra de arte. Hay todo un mito en ese sentido y por eso lo que vamos a hacer es que la gente las agarre, se las pruebe. Hay dos espejos y un hashtag (en Twitter, Facebook e Instangram) donde la gente puede subir las fotos que se saca. Es como un evento virtual que está sucediendo a medida que se desarrolla.

—¿Cuál sería tu mensaje para ese espectador no familiarizado con muestras de arte y que de repente viene a verla?

—Que se anime, que venga con una mirada abierta para ver algo bello con cosas que fueron descartadas porque en algún momento no servían más. Me parece que es todo un aprendizaje, sobre todo en este momento que está tan en crisis la idea del capitalismo en el consumo de objetos que no tiene sentido porque uno sabe que en meses lo va a desechar. Bueno, es conceptualmente trabajar eso: los objetos y materiales se pueden revivir y volver a utilizar. Es un poco la mirada que me gustaría que la gente tuviera al venir a ver esta muestra.

 

  • Soñé que tu piel destellaba soles puede visitarse hasta el próximo 6 de julio, de martes a viernes de 16 a 20 y sábados de 10 a 13.

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