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Ampliación de derechos

Obispo de la Iglesia Metodista asegura que es justo avanzar sobre la despenalización del aborto

Américo Jara Reyes es obispo de la Iglesia Metdista Evangelista Argentina en Rosario. Hace más de 30 años conjuga su vida pastoral y la prédica de ampliar derechos en el país. Cuenta a El Ciudadano cómo vivió la legalización del aborto


Desde fines de los ochenta hasta la actualidad, Américo Jara Reyes trabaja en barrios humildes de distintas ciudades argentina desde su práctica religioso. Tiene 56 años, pertenece a la Iglesia Metodista Evangelista Argentina y es obispo. Dice que hablar de ampliación de derechos como el matrimonio igualitario o la legalización del aborto muchas veces genera malestares en la comunidad, sin embargo está convencido de la importancia de una iglesia que no dé la espalda a quienes más lo necesitan.

Reyes expuso durante la discusión del aborto en 2018 antes del debate en el recinto de Diputados. Allí repasó la historia de la Iglesia Metodista que lleva más de 180 años de activa presencia en el país. El movimiento metodista nació en Inglaterra a mediados del siglo 18, “como un movimiento renovador dentro del anglicanismo”. En 1836, la Iglesia Metodista Episcopal de Norteamérica llegó a Buenos Aires. En su exposición detalló que el metodismo “desarrolló una participación activa durante la lucha por las leyes laicas, tales como la ley de matrimonio civil, de divorcio vincular, de educación laica, la creación del Registro Civil y la prosecución de la separación total entre la Iglesia y el Estado. Durante la historia reciente debe destacarse que, bajo los obispados de Carlos Gattinoni (1969-1977), Federico Pagura (1977-1989) y Aldo Etchegoyen (1989-2001),  la Iglesia Metodista desarrolló una tarea muy comprometida en relación a la denuncia nacional e internacional de las violaciones a los Derechos Humanos ejercidas por la dictadura cívico-militar instaurada en 1976, como así también la atención pastoral a las víctimas y sus familiares”.

—¿Cómo viviste la aprobación de la ley de interrupción voluntaria del embarazo?

—Estuve siguiendo todo lo que pude las intervenciones. Tengo la mirada de la Iglesia Metodista en su fase más institucional, yo soy el obispo de la Iglesia Metodista Argentina y nuestra mirada fue pública. Entendimos que era necesario y también justo avanzar sobre la despenalización del aborto. Que era fundamental aceptar esta cuestión, acompañarla, sobre todo en contextos de mucha vulnerabilidad para muchas mujeres. Entendimos que el peso de la ley, la condena, no ayudaba en nada y decimos que la despenalización debe ir fuertemente acompañada por el trabajo de prevención en los colegios también. Es importante ley de educación sexual integral  para poder garantizar, avanzar y cuidar a las mujeres. Estas temáticas tan fuertes generan divisiones profundas en torno a las miradas. Creemos que haberlo aprobado da cuenta de algún modo de la madurez de la sociedad y también el fuerte avance de mujeres y de los colectivos de mujeres que han patrocinado y han trabajo durante muchos años con mucho fervor por garantizar derechos. Creemos que esto no va a significar que haya aumento de casos, lo que hace posible es la intervención del Estado a través de la salud pública para garantizar niveles de salud y acompañamiento para los sectores mas vulnerables.

—Muchos legisladores atribuyeron sus creencias religiosos a la hora de votar en contra, ¿Cómo se concilian religión y legalización del aborto?

—Enfatizamos fuertemente una mirada. La biblia, el texto bíblico en sí no habla del aborto. Creemos que la iglesia metodista a lo largo de su historia ha estado muy comprometida con grandes discusiones de la sociedad civil y las ha aceptado y tratado de acompañar. Desde la época en que había un cementerio para evangelistas y judíos porque a los católicos no se podía ingresar. La educación laica, el divorcio, son temas donde la iglesia ha aceptado y acompañado. Acompañamos desde una lectura contextual y de acompañamiento a los derechos humanos y de los pueblos. Es por ahí que hemos transitado en general nuestra mirada de compromiso con los derechos humanos que ha sido muy fuerte en la historia reciente. Derechos civiles y humanos. No hay que  quedar entrampados en una lectura quizás más fundamentalista, sino que el acompañamiento puede ser desde el texto bíblico, el evangelio, a la realidad que nos toca vivir. Nosotros hemos caminado por ahí, la iglesia ha estado muchas décadas trabajando y siempre hubo una postura pastoral de acompañar y entender que esto era algo que había que destrabar y legalizar para que no se dé en la clandestinidad. Esto siempre lo padecen los sectores de menores recursos. Cuando uno piensa la vida, los sectores medios y altos no tienen grandes inconvenientes, tienen acceso clínicas y sanatorios, tienen respaldo, los más desprotegidas no. Se da mucha hipocresía y de injusticia

—¿Cómo se viven estos debates con la comunidad?

—Son temas que atraviesan la vida de la iglesia. La Iglesia Metodista toda en su conjunto no opina lo mismo. Y aunque el obispo sea la voz y tenga algunas líneas no quiere decir que el conjunto de la Iglesia Metodista tenga la misma mirada, convivimos y es un desafío de trabajo. No solo con el aborto sino con la educación sexual integral, son temáticas que la iglesia debe acompañar más cuando tenemos instituciones educativas, una universidad en Rosario, la iglesia debe estar en algún renglón que deba dar cuenta porque hay discusiones del ambiente educativo que están más trabajadas, también la iglesia debe estar en sintonía no puede estar por debajo, por lo menos debe estar junto con. Es una tarea que a veces genera muchos malestares, pero es para trabajar y acompañar, tampoco quiere decir que la iglesia vaya a andar promoviendo esta situación. Cada iglesia sostiene la vida y acompaña cada caso particular como siempre lo ha hecho, pero la legalización del aborto destraba un problema importante de la sociedad.

 

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