Edición Impresa, Política

Obeid se recuesta en Lole

Busca recrear un acuerdo con Reutemann para pelear la Casa Gris, aun si éste no se postula a presidente.

Jorge Obeid maquina su futuro. Quiere ser candidato a gobernador, pero encabezando un acuerdo político que tenga suficiente peso para pasar la interna del justicialismo sin sobresaltos y llegar a las generales con chances de disputar la Casa Gris.

El acuerdo que busca Obeid tiene nombre y apellido: Carlos Reutemann. Con él aspira a recrear el histórico acuerdo que, a pesar de los altibajos en la relación, le permitieron a él ser gobernador en dos oportunidades y al senador nacional perpetuar su liderazgo y control del PJ santafesino.

Sus últimas declaraciones fueron una muestra de vocación en ese sentido: descartó ser parte de algún experimento filokirchnerista y pondrá sus esfuerzos en cerrar un acuerdo con el reutemismo.

Públicamente Jorge Obeid insiste en que está esperando que Carlos Reutemann defina su candidatura presidencial. Pero a esta altura no es descabellado imaginar que, aun cuando el senador no sea candidato a presidente, Obeid encabece una opción electoral que recree con fuerza aquella sociedad política nacida en la primera mitad de los 90. Para eso lo necesita a Reutemann: para que le despeje el camino a la Casa Gris de candidatos reutemistas y para sumar estructuras y referentes partidarios que contrarresten la presión que ejercerá el gobierno nacional sobre intendentes y presidentes comunales.

El paso de Obeid por el despacho del filoso operador Juan Carlos Mazzón no parió un escenario de unidad como imaginaron en las filas obeidistas. Por el contrario, horas después volvió a salir a la cancha Rafael Bielsa, también con aspiraciones de sintetizar la vocación de poder de todos los sectores justicialistas. Mazzón y el diputado Gustavo Marconato son quienes empujan al ex canciller. Y el capo sindical Alberto Maguid quien organiza la recepción.

Lejos de intimidarse por las piedras que aparecen en el camino, Agustín Rossi tiene tomada la decisión de competir en la interna justicialista por la candidatura a gobernador. Si no se bajó en 2009 a pesar de las presiones directas y cruzadas que hubo desde la Casa Rosada, difícilmente lo haga en esta oportunidad.

Rossi tiene vocación de liderar, como mínimo, una tajada del Partido Justicialista y 2011 es una oportunidad para que su espacio político crezca. Su preocupación está puesta en que su propuesta electoral pueda ampliar las fronteras del PJ y sumar a otras fuerzas políticas y movimientos sociales. Los acuerdos con el Partido del Progreso Social están muy avanzados y todo indica que Héctor Cavallero será la propuesta del espacio para disputar la intendencia de Rosario.

Rafael Bielsa volvió al ruedo con innumerables incógnitas a la rastra. Él mismo las hizo públicas al condicionar su candidatura a gobernador a que su hermana María Eugenia Bielsa no se postule en Rosario. ¿Cuántos dirigentes y jefes comunales estarán dispuestos a jugarse por Bielsa cuando él mismo está diciendo que la decisión la tomará su hermana?

Esa aclaración hace pensar que nada está cerrado en la vida política de Bielsa. Su futuro como candidato en Santa Fe no sólo depende de su hermana, sino también de que obtenga respaldos en el gobierno nacional más allá de la puerta de los despachos de Mazzón y Marconato.

Al margen de los candidatos y los potenciales acuerdos entre corrientes internas, al PJ santafesino le falta resolver las reglas de juego para la pelea por la candidatura a gobernador. Por lo que se ha escuchado hasta ahora y por el cronograma electoral (que separará las elecciones provinciales de las nacionales), todo está encaminado a dirimir en el marco de las internas abiertas a realizarse en abril.

Sin embargo mucho depende de lo que ocurra en el escenario nacional y las decisiones que tome el Peronismo Federal. Si finalmente sus líderes resuelven competir por fuera del PJ, podrían intentar la inversa en el PJ santafesino, donde reutemistas y obeidistas tienen el control del partido, y bajar la orden de evitar internas y proclamar listas integradas sólo por candidatos afines al Peronismo Federal. 

Una pelea en esos términos sería traumática para el PJ santafesino y probablemente obligaría a Néstor Kirchner a intervenir el distrito. Pero sobre todo sería el fin del sueño de recuperar la gobernación.

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