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Obama enfrentará un difícil comicio de medio mandato

Tenso clima electoral por el discurso ultraderechista del Tea Party que mañana puede dar el batacazo.

Con algunas encuestas adversas y un nuevo movimiento opositor de ultraderecha en evidente expansión –el denominado Tea Party–, el presidente estadounidense, Barack Hussein Obama, enfrentará una dura batalla en las elecciones legislativas  de medio mandato que se realizarán mañana. Además, por el tenor violento de los opositores –el Tea Party ha llegado decir que el gobierno demócrata de Obama es “racista” contra los blancos– el clima político que se vive en el país es de duro enfrentamiento y caliente polarización.

Según encuestas difundidas ayer, los republicanos alcanzarán una clara mayoría en la Cámara de Representantes en las elecciones legislativas. En tanto, la situación será más ajustada en el Senado, en donde el Partido Demócrata del presidente Obama podría defender su mayoría, según los sondeos difundidos por el Washington Post.

Según la muestra, un 49 por ciento de los electores apoyaría en general a los republicanos, mientras sólo un 45 por ciento dará su voto a los demócratas.

Los republicanos necesitan 39 escaños para hacerse con una mayoría en el Congreso.

De cara al escenario poco favorable, Obama, se mostró dispuesto a luchar hasta el final, y durante este el pasado fin de semana ocupó toda su energía en intentar revertir la posible derrota.

En Chicago, antenoche, reconoció la situación precaria por la que pasa su partido: “No hay duda de que se trata de una dura batalla electoral, aquí en Illinois y en todo el país”, dijo, según informó la agencia de noticias DPA.

Pero en Washington, el ambiente fue diferente. Cerca de 200.000 personas se reunieron el sábado pasado en el Mall (la zona de los museos) tras la llamada de uno de los cómicos más conocidos de Estados Unidos, Jon Stewart, quien había invitado a la “recuperación de la racionalidad”, después de una de las campañas electorales más virulentas que se recuerdan.

El acto fue una demostración contra el conservador Tea Party –nombre que refiere a un motín del té de 1773 contra la metrópoli inglesa  cuando los colonos lanzaron al mar un cargamento de té–, que con su tono agresivo ha influenciado el debate político de las últimas semanas.

“Podemos tener diferencias sin ser enemigos”, dijo Stewart en referencia a la polarización de la campaña electoral.

También estuvieron presentes músicos como Cat Stevens, Ozzy Osbourne y Sheryl Crowe, quienes repetían continuamente que su llamamiento no era político, pues intentan reunir a políticos y ciudadanos moderados de cualquier tendencia.

La manifestación fue interpretada como una muestra de apoyo a los demócratas, que según los últimos sondeos, están perdiendo también a muchos votantes jóvenes.

“Somos muchos”, dijo Stewart. “Aunque si somos todos blancos esto es una concentración racista”, ironizó.

“Si fuera de otro color se diría que estamos pidiendo algo, como el derecho a comer en un restaurante sin ser expulsado”, dijo en referencia al comentario efectuado por el candidato a senador del Tea Party por Kentucky, que cuestionó la ley de derechos civiles que acabó con la segregación racial en EE.UU. en 1964.

En tanto, el Tea Party cerrará hoy su campaña que atravesó al país –empezó en Reno, Nevada, el 18 de octubre y concluirá en Concord, New Hampshire– con consignas contra los inmigrantes, los negros y el gobierno de Obama al que califican de forma despreciativa como “socialista” o “comunista”.

El movimiento tiene como principales aglutinadores a la ex gobernadora de Alaska y candidata a vicepresidenta Sarah Palin y al presentador televisivo de extrema derecha Glenn Beck;  y al senador de Carolina del Sur, Jim de Mint.

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