Edición Impresa, Política

Nuevos relatos de picanas y torturas

Continuaron ayer las declaraciones de testigos en el juicio a Díaz Bessone.

Nuevos testimonios se sumaron ayer al juicio oral y público de la causa Díaz Bessone. Entre ellos los de Esteban Mariño y Patricia Antello, quienes relataron ante el Tribunal Oral Federal 2 (TOF2) de Rosario cómo fueron secuestrados y torturados en 1976 en el Servicio de Informaciones (SI) de la ex Jefatura de Policía.

Mariño explicó ante los jueces que fue secuestrado el 21 de junio de 1976 en el ingreso a su vivienda, cuando tenía 19 años. Fue trasladado al SI, donde recibió torturas con picana eléctrica y golpes, luego puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN) hasta 1980, cuando “por error me levantan la medida”, por lo que volvió a quedar detenido hasta 1983.

El testigo identificó en su declaración a tres de los acusados en el juicio: los ex policías José Rubén Lo Fiego y Mario Alfredo Marcote, y al civil acusado de complicidad con la represión, Ricardo Miguel Chomicky, ex militante de la Juventud Peronista.

También están imputados en la causa los ex policías Ramón Rito Vergara y José Carlos Scortechini, y el ex comandante del Segundo Cuerpo de Ejército, Ramón Genaro Díaz Bessone.

Mariño refirió que al otro día de ser detenido y torturado, “Lo Fiego me busca, me da la ropa, me dice que vamos a dar paseo, me plantea que es inevitable”. “Ocurre un secuestro, detienen a Eduardo Alberto Pérez, quien nunca llegó al SI”, detalló Mariño.

“Siempre pregunté por él, figura como desaparecido pero lo detuvieron, fue Mamut (el alias de un policía no identificado por su nombre) y el jefe de operativo fue Lo Fiego”, acusó el testigo.

Por su parte, la ex detenida Patricia Antello contó que fue privada de la libertad entre 1976 y 1983, siendo detenida el 23 de junio de 1976. Su secuestro se produjo junto a otros dos militantes de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), Alfredo Vivono y Virginia Molina.

“Nos hacen entrar a una sala a Vivono y a mí a la jefatura del SI y nos desnudan. Comienza una situación horrorosa, nos torturan, me tiran al piso, me aplican picana y me tiran un ácido que me quemaba”, relató la mujer sobre sus suplicios en el centro clandestino de detenciones

“Me acuerdo que la sensación era que los ataques eran a los órganos genitales”, precisó sobre el empleo de la picana. También dijo que no sólo padeció su tortura “sino escuchar de forma permanente, dos veces en el día, las torturas de otra gente detenida, gritos, olor nauseabundo, olor a carne quemada”. Y agregó sobre su testimonio en este juicio: “Para mí estar acá es un acto de fuerte contenido reparador”.

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