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Nueva condena para Segovia

Fue sentenciado a 14 años de prisión por formar parte de una banda que elaboraba metanfetaminas en una quinta de la localidad bonaerense de Ingeniero Maschwitz. La misma pena recayó sobre el mexicano Juan Jesús Martínez Espinoza.


Marito Segovia, conocido como Rey de la Efedrina, y el empresario mexicano Juan Jesús Martínez Espinoza fueron condenados ayer a 14 años de prisión por formar parte de una banda que elaboraba metanfetaminas en una quinta de la localidad bonaerense de Ingeniero Maschwitz y contrabandeaba efedrina hacia México. También fue sentenciado a cuatro años de prisión el comerciante Ricardo “Ricky” Martínez”, padre del actor Mariano Martínez, quien recuperará la libertad en las próximas horas debido a que ya cumplió más de la mitad de la pena en prisión. Otros cinco imputados recibieron penas de entre siete y cuatro años y dos de ellos fueron absueltos.

El fallo fue dictado por el Tribunal Oral en lo Federal Nº4 de San Martín, integrado por Alejandro de Korvez, Lidia Soto y María Lucía Cassain (presidenta), en una repleta sala de audiencias de la localidad bonaerense de San Andrés, al término de un debate oral que se había iniciado en octubre del año pasado. Bajo estrictas medidas de seguridad, los imputados escucharon el veredicto y luego fueron trasladados a la cárcel, incluso aquellos que saldrán libres.

Al mexicano Martínez Espinoza (53), los jueces lo hallaron organizador del delito de “producción de estupefacientes agravado por la intervención de tres o más personas en concurso real con contrabando agravado por la participación de tres o más personas y tratarse de sustancias que pudieron afectar la salud pública, dos hechos, en grado de tentativa”.

Esa producción fue descubierta el 18 de julio de 2008, cuando en una quinta de Ingeniero Maschwitz propiedad del mexicano se halló un laboratorio clandestino, considerado el más importante de América latina, donde se secuestraron 200 kilos de efedrina, la sustancia básica para la fabricación de metanfetaminas.

Al imputado se le aplicó una multa de 30.000 pesos y se lo inhabilitó para el ejercicio del comercio, desempeñarse como empleado aduanero, ejercer actividades de importación o exportación y ser funcionario público.

Por su parte, a Mario Segovia (38) se lo condenó como “coautor de contrabando agravado por la intervención de tres o más personas y tratarse de sustancias que pudieran afectar la salud pública, 91 hechos, en concurso real con contrabando de estupefacientes agravado en grado de tentativa”.

Se le aplicó la misma multa e iguales inhabilitaciones que a Martínez Espinosa por 91 envíos de efedrina realizados mediante encomiendas desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.

“Estoy en bancarrota, cuando salga voy a tener que buscar trabajo. Voy a volver a vivir a Rosario, pero ahí me conoce todo el mundo y no sé si alguien me va a dar trabajo”, dijo el acusado antes de la condena y remarcó que sus tres hijos lo estaban “esperando” (ver recuadro).

Si bien los fundamentos se conocerán el 28 de septiembre, se estima que los jueces establecieron que Segovia compraba grandes cantidades de efedrina a droguerías a través de distintas farmacias, que luego volcaba al mercado ilegal.

Se cree que el rosarino lideraba la banda desde 2006 y era quien obtenía la efedrina de proveedores porque estaba inscripto con un nombre falso para poder comprar precursores químicos bajo la identidad de Héctor Benítez, un preso de Sierra Chica.

Ricky Martínez recibió una pena menor, de cuatro años, porque se lo encontró partícipe necesario de “contrabando agravado por la participación de tres o más personas y por tratarse de sustancias que pudieran afectar la salud pública”, pero sólo le endilgaron dos hechos en grado de tentativa.

Al hablar ante los jueces, había asegurado que era inocente, que trabajó durante toda su vida y que fue involucrado en el caso porque es padre del actor.

“Se me dio publicidad injustamente porque soy el papá del actor. Todo esto es muy injusto, me volvieron loco estos años. Yo no tengo nada que ver con el medio de la TV”, dijo entre lágrimas.

En tanto, el comerciante rosarino Rubén Galvarini (padre) y el empleado Walter Garrido fueron sentenciados a 7 años de prisión, Gisela Ortega (esposa de Segovia) a 5 y al empleado peruano Pedro Díaz Cavero a 4 por su participación en esos 91 envíos de droga.

Al supuesto jardinero Gonzalo Rodrigo Ortega, hermano de Gisela y por consiguiente, cuñado de Segovia, se le aplicaron 4 años de prisión, pero por intervenir en el contrabando en 16 oportunidades, y la misma pena se le dictó al sommelier mexicano Fernando Ventura García, como partícipe secundario de la producción atribuida a Martínez Espinoza.

El entrenador físico Horacio Quiroga recibió idéntica pena que los últimos como autor de “comercio de materias primas para producir estupefacientes”, mientras que fueron absueltos el empresario mexicano Rodrigo Pozas Iturbe y la empleada doméstica oriunda de Villa Gobernador Gálvez, Antonia Moreno (suegra de Segovia).

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