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No se registró ningún caso de alcoholemia en el río

Los controles de Prefectura a navegantes del Paraná en el verano arrojaron un saldo “realmente positivo”.

Ni un solo caso de alcoholemia en navegantes de las costas e islas de Rosario se registró durante los cinco meses que comprendió el operativo de prevención y sanción de Prefectura Naval. “El balance es realmente positivo. No se detectaron casos de alcoholemia positivos en ninguna categoría durante los distintos operativos de final del 2010 y comienzo de 2011”, explicó en diálogo con El Ciudadano el prefecto principal Jorge Boladeres, a cargo de la delegación Rosario de la fuerza de seguridad. Adjudicó el éxito a las tareas de prevención con los clubes, guarderías y a las exigencias de los exámenes para obtener los distintos carnés. Según adelantaron las autoridades, los controles continuarán en los próximos meses y se intensificarán durante los fines de semana. Una temporada estival con navegantes sin rastros de consumo de alcohol en el sector rosarino del río Paraná y de las islas entrerrianas fue el saldo “positivo”, según calificaron las autoridades de Prefectura Naval. Los operativos comenzaron a realizarse en octubre del año pasado con un método preventivo: sin multas, sólo con advertencias. En cambio, desde noviembre de 2010 hasta el 15 de marzo último se reforzaron los controles al azar en agua y guarderías, aunque no detectó ningún caso positivo de alcohol en sangre por arriba de los niveles permitidos por tipo de embarcación.

“Se dieron recomendaciones a las guarderías, clubes y tuvimos charlas en las instancias de examen para las habilitaciones náutico-deportivo. Fue muy importante haber concientizado al navegante”, explicó el prefecto principal de la sede Rosario, Jorge Boladeres, quien aseguró también que los controles, pese a que terminó la época estival, continuarán principalmente durante los fines de semana.

Consultado por los motivos del éxito de la iniciativa, Boladeres argumentó: “Creo que esto es, primero, una toma de conciencia fundamental del navegante deportivo o comercial; y, segundo, una buena tarea de prevención durante todo 2010”.

Según indicaron desde Prefectura, los controles que se realizaron a los navegantes incluyeron también chequeo de documentación y elementos de seguridad, algo habitual en las tareas de Prefectura.

A cargo de los controles estuvieron las patrullas, integradas por once oficiales de Prefectura, que recorrieron las costas rosarinas y la zona de islas del río Paraná.

Tal como publicó El Ciudadano en su edición del pasado 11 de marzo, la mitad del parque náutico local –calculado en 10 mil embarcaciones– corresponde a kayaks y piraguas. Para conducir este tipo de embarcaciones no se requiere ni de carné ni de entrenamiento especializado, aunque ahora se realizan cursos de seguridad para los navegantes de estos vehículos. No obstante, también fueron sometidos a los controles. Sin que se registrara un solo caso de alcoholemia, Boladeres señaló: “Obviamente, se apunta a la embarcación con motor porque es la que alcanza más velocidad y exige mayores medidas de seguridad. Por consiguiente, son las que ponen en peligro a mayor cantidad de personas”.

Cabe recordar que los niveles permitidos de alcohol en sangre para quienes navegan el río son los siguientes: para las embarcaciones deportivas como lanchas, veleros y yates el límite es de 0,5 (500 miligramos por litro de sangre); para los timoneles de artefactos acuáticos tipo moto es de 0,2 (200 miligramos por litro de sangre); y para las embarcaciones comerciales –transporte de pasajeros– absolutamente nada de alcohol en sangre.

Controles en el agua

Además de las políticas preventivas de revisiones en las guarderías náuticas a navegantes a punto de zarpar, los controles en agua tienen una particularidad. Al realizarse un control de alcoholemia en la calle, si es que el conductor excede el 0,5 por ciento de alcohol en sangre, se le labra una multa y, en caso de que ningún otro pasajero habilitado –con carné de conducir vigente– puede retomar la conducción, el vehículo es remolcado hacia el corralón municipal. Según explicaron desde Prefectura, dependiendo del grado de alcoholemia que tenga el timonel, se esperará a que baje el nivel en sangre o se intentará que lo reemplace otro conductor habilitado. De no ser posible ninguna solución, se remolcará la embarcación hasta la guardería.

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