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No leen menos, sí otras cosas

Ante la preocupación de padres y docentes sobre el potencial alejamiento de los jóvenes de la lectura, estudios indican que cambiaron las formas de informarse y formarse debido a los medios digitales.

En un seminario sobre jóvenes y lectura que se realizó en la Universidad Autónoma de México, la experta argentina en nuevas tecnologías y educación Roxana Morduchowicz destacó que los chicos “viven en una sociedad multimedia”.

Los métodos de lectura entre los jóvenes están sufriendo una transformación en la que el libro impreso ha dejado de ser el soberano, para convivir ahora con una cultura multimedia, advierten las especialistas Roxana Morduchowicz y Joel Bahloul.

No es que los chicos no lean, sino que leen otras cosas, en otros lugares, con otros fines y de otra manera. Podrán leer menos libros, pero no leen menos, subrayó Morduchowicz, directora de Educación y Medios del Ministerio de Educación de Argentina, quien junto con Bahloul, participó en dos seminarios: “La lectura en el mundo de los jóvenes, ¿una actividad en riesgo?”, que se realizó en el Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas en la Torre II de Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Mi postura, –expuso Morduchowicz–, está muy lejos de los que se alarman y los apocalípticos que piensan que la lectura peligra y que está desapareciendo.

“Yo me inscribo en la posición de que los chicos de hoy no leen menos que los de antes: leen otras cosas, en otros lugares, con otros fines y de otra manera. Podrán leer menos libros, pero no menos.

“La llegada de internet demuestra claramente que los chicos leen porque buscan, por ejemplo, información sobre un grupo de música o alguna actividad en especial; necesitan leer para ingresar en un blog o en un sitio web, o para crear su propio blog; ahí no sólo leen, sino también escriben, aunque efectivamente lo hacen de manera distinta”.

Mucho se habla de la competencia entre los libros y el mundo de pantallas en el que vivimos, añade la autora de “El capital cultural de los jóvenes”. Es cierto que los chicos de hoy, los que tienen menos de 18 años, nacieron en un mundo mediático y tecnológico muy diversificado. Nacieron en un mundo de pantallas, y esto no significa que ese mundo destruya o minimice la lectura, son otras maneras y formas de leer.

Esta es una generación multimedia no sólo por la oferta mediática a su disposición, sino por esa variedad de medios de los que disponen y por el uso simultáneo de medios y tecnologías.

Sin embargo, la experta reconoce que existe el temor por la lectura entre los jóvenes, porque no se les ve con un libro en las manos, “porque la lectura está legitimada socialmente por el libro. Cuando alguien te pregunta qué lees, no contestas: blogs, historietas, sitios web, revistas, diarios; todo el mundo está pensando cuál fue el último libro que leyó, como socialmente se suele asociar la lectura con el libro, todo el mundo se alarma porque podría ser que se leyeran menos libros”.

“Un buen uso de las pantallas puede promover la lectura. También está comprobado en Argentina y el mundo que los chicos que miran menos horas de televisión por día no leen más libros porque usan el tiempo para otras cosas”, destacó.

En Estados Unidos algunos fenómenos relacionados con la lectura son la existencia de blogs, donde los jóvenes lectores, entre 12 y 19 años, escriben acerca de lo que leen, recomiendan libros, entablan debates; otro es que en las librerías puede verse que la mayoría de los libros están escritos para las adolescentes y que las escritoras son mujeres. Casi no hay libros para hombres en esa edad.

Bahloul, autora de “Lecturas precarias”, expresa: “Vivimos en una época multimedia, pero mi generación, la que está ahora en el poder en el mundo cultural y educativo, no creció con eso, y ahora tenemos dificultad para cambiarnos a este mundo en el que lo impreso ya no es soberano. Sin embargo creo que el libro va a seguir teniendo mucha importancia como objeto impreso, porque en estas redes sociales de lectores como goodreads el libro es el rey y la llave. Leer un libro es la clave secreta para ingresar”. Ni siquiera la llegada de los libros digitales o dispositivos como el Kindle marcan el fin del libro, se concluyó en el encuentro. “Estamos en una transformación en esta relación entre los jóvenes y la lectura. Hay un cambio definitivo, inmenso, en la forma en la que nos comunicamos. Lo cierto es que los jóvenes leen, no sólo libros, pero leen”, cerró Morduchowicz.

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