El Hincha, Newell's Old Boys

Liga Profesional

Newell’s venció a Lanús en el Coloso y consiguió cortar la racha que acarreaba sin triunfos

Fue victoria rojinegra con goles de Ortellado (en contra) y Balzi en en el primer tiempo. La Lepra jugó serio desde el arranque y tuvo a Pablo Pérez y al pibe Brian Aguirre como los puntos más altos de una victoria que necesitaba. Fue expulsado Nazareno Funez al inicio del complemenrto


FRANCO TROVATO FUOCO

Newell’s respira. No importa el aire humeante rosarino. Tampoco un arbitraje perjudicial de Espinoza y el VAR de Lamolina. Mucho menos las innumerables ausencias por lesión. Sanguinetti necesitaba una bocanada de oxígeno, un triunfo aliviador, y los pibes, bien guiados por los referentes, le dieron una muestra de apoyo que va más allá del triunfo 2 a 0 ante Lanús. Si había alguna duda, el equipo salió a jugar para respaldar al cuestionado DT, y retomó un camino que había dejado hace un mes y pico y no podía encontrar.

Sanguinetti entendió la necesidad de jugar con una postura más ofensiva. Y presentó un 4-3-3 con nombres más emparentados con atacar que por defender. El planteo estaba, la ejecución acompañó. Newell’s salió decidido a ganar. A no dejar pensar a un tímido Lanús. Y esa postura lo puso a jugar cerca de Monetti. Pablo Pérez fue el líder. Pensante, supo siempre manejar los tiempos de cada ataque. Y tuvo a Sforza como el guardaespalda que salía a presionar la salida del rival y ayudaba en la marca cuando la Lepra no tenía la pelota. Con Velázquez y Ditta firmes, un Morales que enseguida dio seguridad, y un Méndez activo en ataque, quedaba encontrar vuelo arriba. Y ahí apareció el pibe Aguirre, encarador, incisivo, amenazante. Acierto de Sanguinetti, un problema para el rival. No estuvo solo. Bien Balzi, con Funez peleador y Sordo rápido aunque sin tener tanto la pelota.

Un gol en contra tras rodearle el área a Lanús y llenarlo de centros fue la llave para el triunfo. Un penal inexplicablemente no sancionado por el VAR por mano de Sand (Lamolina ni siquiera llamó a Espinoza) pudo generar desconcierto por la bronca, pero Newell’s no salió del eje y Pérez metió una delicia de pase a Balzi y el pibe definió con certeza para el 2 a 0.

Debió ser más abultado el resultado, pero el impresentable arbitraje de Espinoza y el VAR dejaron a la Lepra con uno menos por un manotazo de Funez a Braghieri y el partido entró en zona de riesgo.

Fue sólo una alerta. Newell’s nunca se resignó a jugar, y estuvo más cerca de anotar el tercero que de sufrir. El palo le puso un toque de injusticia a una corrida fantástica de Aguirre, y Rossi y Panchito desperdiciaron dos buenas chances para ampliar. Y entre la seguridad de Morales y la firmeza de Velázquez y Ditta, el partido derivó en su final sin que el resultado estuviera en discusión.

Los aplausos finales de los hinchas, que justificaron escaparse del laburo o dejar actividades para ver un partido de miércoles por la tarde, fueron el final perfecto. Una foto que refleja lo sucedido en el Coloso. Se disiparon las dudas, el GPS lo puso a Newell’s de nuevo en un camino que había perdido. Chau racha adversa que parecía interminable. Volvió el equipo de Sanguinetti, era hora.

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