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ENTREVISTA

“Necesitamos un presupuesto educativo que llegue al 10 % del PBI para reconstituir la nueva escuela”

El Secretario de Educación de Ctera, Miguel Duhalde**, hace un balance del complejo año que termina en relación a la actividad pedagógica, señala las implicancias del incremento de la pobreza en la escolaridad y advierte sobre los desafíos para proyectar un 2021 que revierta desigualdades educativas


De la redacción*

Acciones para que los pibes no se caigan del sistema

Acerca del balance que hace del año que está terminando en materia educativa, Duhalde apunta: “El balance del año es entender que fue un año muy duro por haber tenido que trabajar, desde el mismo mes de marzo hasta ahora, en condiciones muy difíciles, asolados por una pandemia, pero teniendo que sostener la continuidad pedagógica y de los pibes para que no dejen la escuela.

Esto se dio en condiciones muy difíciles porque al estar cerradas las escuelas, los trabajadores y trabajadoras de la educación tuvimos que dar clases desde nuestros hogares, donde se sintetizaron nuestras tareas laborales con las tareas del hogar, trabajos que recaen más en las mujeres, y nuestro gremio es mayoritariamente femenino por lo que esa intensificación del trabajo hizo que la tarea fue mucho más pesada.

Aun así, con todo el sacrificio y el esfuerzo que hizo la docencia también hubo una fuerte preocupación por tratar de que los pibes no se caigan del sistema, agravando aún más su situación, sobre todo en los sectores más desfavorecidos, los que tiene más dificultades y peores condiciones sociales y económicas.

En algunos sectores no se contaba con los dispositivos, con la conectividad y hubo que pensar estrategias para llegar a esos chicos también con cuadernillos, con visitas a los hogares, con entregas de materiales, bolsones de comida, con acciones que significaron una carga muy, muy dura.

A esto hay que sumarle que en la mayoría de las provincias fue muy difícil lograr un aumento salarial que esté a la altura del aumento de los principales bienes de consumo, por lo que hubo que pelear mucho para lograrlo.

Aun así, la paritaria nacional docente pudo ofrecer un aumento importante sobre el piso mínimo, lo que no se vio reflejado en todas las provincias porque en muchas de ellas todavía hay conflictos para lograr un incremento acorde al aumento de la canasta básica”.

Desmantelamiento de los principales programas sociales del macrismo que repercutió en la escolaridad obligatoria

Sobre las implicancias que tuvo el incremento de los índices de pobreza e indigencia en la escolaridad obligatoria, el gremialista refirió: “Estos índices crecieron no sólo por la pandemia sino por la herencia que dejó gobierno anterior que ha producido un desmantelamiento de los principales programas sociales e incrementó la pobreza a partir de las políticas de ajuste.

Eso repercutió en la escolaridad obligatoria afectando especialmente a los sectores más vulnerables porque son los que más sufrieron la precarización de su condición de vida, por eso es difícil mantener en hogares pobres la continuidad pedagógica ya que no se dispone de dispositivos, tecnología, conectividad, accesibilidad que se necesitaría para sostener de manera adecuada esta continuidad pedagógica”.

La necesidad de un nueva ley de financiamiento educativo

El también docente en Ciencias de la Educación hizo hincapié en cuáles serían las políticas públicas que habría que reforzar o construir para proyectar un 2021 que empiece a revertir las desigualdades crecientes que se generaron en el ámbito educativo. “Desde Ctera estamos planteando la necesidad de una nueva ley del financiamiento educativo, que lleve el presupuesto de un 6% actual, a un 10% de manera progresiva en los sucesivos años y en la medida en que los recursos lo permitan.

Nosotros necesitamos un presupuesto educativo para que, en primer lugar, se reconstituya el sistema en cuanto infraestructura, equipamiento, dispositivos necesarios para pensar la nueva escuela, para pensar en nuevos procesos de enseñanza y aprendizaje en esta modalidad que se nos viene a partir de la pandemia, que tiene que ver con instancias de enseñanza y aprendizaje en las que van a estar combinados los momentos presenciales, con los de trabajo a distancia.

Para que esto sea posible es necesario más inversión educativa, para que las escuelas estén en condiciones y para que también el trabajo docente esté reestructurado para que eso sea posible porque si no se va a sobrecargar la tarea docente al imponer actividades en las mismas condiciones.

En nuestro caso la inversión es necesaria, no solamente para la infraestructura, sino para la creación de más cargos docentes; los cargos ya creados tienen que tener contempladas, dentro del puesto de trabajo, horas que sean para la formación, para la preparación permanente, para el trabajo en equipos o en colectivos institucionales, para la comunicación con la familia y con los estudiantes, para la planificación, porque todo lo que es el trabajo a distancia requiere un tiempo de planificación.

Nosotros hasta ahora no tenemos en nuestros puestos actuales un tiempo para reunirnos con los equipos directivos, para investigar; toda una reconfiguración del puesto de trabajo docente que lleva más tiempo pero que, a su vez, ese mayor tiempo tiene que estar remunerado económicamente y reconocido a través del mejoramiento de nuestro salario”.

El desafío de una mayor presencia del Estado

En relación a los desafíos que supone pensar la escuela en 2021, Duhalde remarcó que “más que desafíos, lo que supone la escuela nueva son preocupaciones, porque los que no han dejado de hacer ofertas y ampliar su negocio son los emprendimientos privados, las fundaciones y las ONG, que han ofrecido en todo este tiempo de pandemia “soluciones rápidas” o servicios, o recursos ya enlatados para que los sistemas educativos, los Estados, los utilicen para resolver la problemática en tiempos de pandemia.

Por eso el desafío es que los Estados tengan una presencia real con plataformas estatales, nacionales, que garanticen el desarrollo de contenidos propios, de contenidos emancipadores, de una autonomía y una soberanía pedagógica, que no signifique depender de las empresas multinacionales como Zone, Amazon, Facebook y todas las que están en el negocio educativo.

Por eso, el desafío es una mayor presencia del Estado para garantizar escuelas, plataformas, recursos, materiales, conectividad gratuita, para la población en su conjunto que garanticen justamente una política de emancipación y soberanía y no de sumisión a las iniciativas de las empresas privadas que quieren hacer de la educación un nuevo negocio”.

**Profesor en Ciencias Económicas y en Ciencias de la Educación y magister en Metodología de la Investigación Científica

*Suplemento de educación Setiembre

 

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