Ciudad, Edición Impresa, Últimas

Mutuales tienen protocolo para nichos “abandonados”

Por Guillermo Correa.- El Concejo modificó una normativa marco y fijó un plazo máximo de 2 años para situaciones irregulares.

Hace un siglo y medio, centenares o miles de inmigrantes de todos los rincones del mundo, que por riqueza sólo tenían sus manos para trabajar, se organizaron para hacer frente a lo que el Estado no supo, no quiso, o no pudo resolver: nada menos que la vida y la muerte. Fueron las mutuales las que, por afinidades de idioma y origen, comenzaron a atender a los enfermos, a cuidar la salud de los que venían de viejas patrias, en el nuevo país que los cobijaba. Pero también eran los tiempos en los que cualquier epidemia segaba torbellinos de vidas, y esas mismas sociedades se hicieron cargo del final. La Asociación Española de Socorros Mutuos, nacida en 1882, y la aún más antigua Unione e Benevolenza, que había surgido en 1861, tanto como la más reciente Confraternidad Ferroviaria de Socorros Mutuos entre Empleados y Obreros del Ferrocarril Midland de Buenos Aires –de 1923 y conocida por su nombre posterior, el “Banquito Ferroviario”– forman parte de esa historia que fue transformando a Rosario en la “capital del mutualismo”. Desde entonces hubo buenos y malos tiempos para aquellas instituciones pioneras. Muchas incluso desaparecieron, pero también surgieron nuevas. Y también nuevos problemas: hoy en Rosario hay unas 50 mutuales que, en conjunto, manejan nada menos que 100.000 nichos. Pero el 40 por ciento de ellos están en problemas de mantenimiento por falta de pago de los deudos de los fallecidos: ante ello, el Concejo Municipal dio ayer un paso clave para resolverlo.

Con 20 votos a favor y uno en contra –el radical Jorge Boasso defendió el mutualismo pero cargó contra lo que llamó “el negocio de la muerte”– el Concejo aprobó ayer una modificación a la ordenanza 6.484/1998, el Reglamento General de Cementerios.

Como normativa marco, el instrumento regula desde las inhumaciones en la ciudad hasta el fin de la “vida útil” como camposanto de los cementerios –año 2050– y también, como parte de ello establece las normas que rigen para los denominados “panteones sociales”. Y desde esa figura, en 2009 las asociaciones mutuales manifestaron a los ediles la necesidad de un nuevo protocolo para disponer de nichos ocupados, que a la par son “abandonados”: hasta ahora, nada podían hacer sin intervención dela Justicia.

Las modificaciones de la ordenanza apuntaron específicamente a esas situaciones que, a entender dela Federaciónde Entidades Mutualistas de la provincia, venían privando a otros asociados de tener acceso a un nicho.

Pero la situación es más compleja. La modificación votada ayer recuerda en sus considerandos que los nichos “siguen generando deuda de la mutual a favor dela Municipalidad”, pero “no puede producirse la desocupación”, generando “una situación deficitaria para las mutuales en cuestión”.

Ante ello, a propuesta del socialista Miguel Zamarini y el radical Gonzalo Del Cerro, se modificaron dos artículos del Reglamento General de Cemenenterios: a partir de su entrada en vigencia, se realizarán “cremaciones por vencimiento de plazo máximo de inhumación por falta de pago en término del derecho de inhumación o por falta de pago en término del derecho de concesión de uso de nichos, nichos urnas, nichos sociales o sepulturas en tierra”. La medida se tomará transcurridos dos años del “abandono” citado, y tras la publicación previa a través de un edicto en el diario de mayor circulación de la ciudad y con la correspondiente notificación a la familia del inhumado “en el domicilio constituido ante la mutual, fijando un último plazo de 10 días para regularizar”. Vencido éste, “se procederá sin más trámite a la desocupación del nicho y a la remisión de los restos al Crematorio Municipal”.

Finalmente, la segunda modificación establece el protocolo para las cenizas: se guardarán “en la urna que aportará a tal efecto” y permanecerá “en los nichos depósitos por el término de 2 años contados desde la fecha de cremación”. Desde esa última instancia, vencido el plazo “las cenizas serán arrojadas al Cinerario General, no teniendo los familiares derecho a reclamo alguno”.

Comentarios