Espectáculos

13ª edición de Teatro Transgénico

Mutaciones y fusiones de los textos y las formas

Se pone en marcha en La Morada una nueva edición del encuentro que reunirá, todos los domingos de julio, cinco propuestas de producción local, para sumar durante agosto una serie de trabajos que llegarán desde otros puntos del país

Escena de "Manifiesta (cuerpo en expansión)". obra elegida para abrir este domingo el ciclo.

Las mutaciones y fusiones de las diferentes poéticas teatrales que conviven en la escena local han sido revisitadas en los últimos años por un encuentro consolidado desde una búsqueda que pareciera tomar la diversidad como bandera. Se trata del Ciclo de Teatro Transgénico que este domingo vuelve a la sala La Morada para llenar de escenas, momentos e interrogantes las noches de los domingos de julio y agosto, el primer mes con reposiciones del teatro local, y el segundo, con propuestas que llegarán desde otros puntos del país.

Organizado por el grupo Esse Est Percipi, los actores y directores Gustavo Di Pinto, Mecha Nuñez y Gonzalo Ortiz, y el teatro La Morada, con el apoyo del Instituto Nacional de Teatro (INT) y la Secretaría de Cultura municipal, esta 13ª edición del encuentro ofrecerá, además de las funciones, seminarios relacionados con la actividad teatral, y dará comienzo este domingo con la imperdible Manifiesta (cuerpo en expanción), mientras que en agosto llegarán a la ciudad elencos de La Plata, Entre Ríos, Buenos Aires y Posadas.

“Arrancamos en 2017 con esta modalidad de generar un primer mes con programación de teatro rosarino, y un segundo mes donde vienen espectáculos invitados; es un ciclo que tiene como intención mostrar un teatro que nos representa, y si bien comenzó hace más de una década casi como un chiste, entre otras cosas, por la soja y los alimentos transgénicos, lo trans se ha resignificado muchísimo, y la vigencia del término nos lleva a pensar en transgredir, transponer, y sobre todo lo transgénero”, evaluó la actriz, directora y docente Mecha Núñez. Y agregó: “En un comienzo, arrancando el siglo, pensábamos en los alimentos transgénicos pero también en las obras que son manipuladas en su génesis, refiriéndonos tanto a la dramaturgia propia como cuando hay un autor, dado que siempre los textos de las obras, de algún modo, sufren una manipulación hasta llegar a convertirse en un texto de escena. Y lo mismo pasa con los clásicos donde, por lo general, en el presente, se busca darles alguna resignificación de sentido”.

Por otro lado, Núñez analizó la puesta en valor en estos años de un término que tiene una fuerte presencia en el lenguaje cotidiano actual: “Lo trans está en permanente diálogo con nuestra cotidianeidad, eso, en relación con el ciclo, ha servido incluso para empoderarlo cada vez más, dado que el término se aplica a las identidades, a pensarlas de otra manera, y a buscar reconstruirnos como una sociedad que debe ser más inclusiva. Y es un término que nos pone en un lugar bien teatral, porque estamos todo el tiempo pensando cómo nos comunicamos y qué recibimos del otro”.

Imperdible en la apertura

Manifiesta (cuerpo en expansión), espectáculo elegido para abrir este domingo el ciclo y uno de los montajes más destacados de los estrenados el año pasado y con un largo recorrido, propone una experiencia bella y perturbadora, de visión imprescindible, quizás la primera en su tipo en la ciudad que trabaja sobre un cuerpo femenino en ebullición, que pone en tensión no sólo su condición de tal, sino, y sobre todo, su ineludible poder político, una particularidad que encuentra una caja de resonancia en todos los cuerpos del presente.

El de Manifiesta es un corpus de obra que se divide en tres, y es el que da “cuerpo” a la obra en su instancia de puesta en escena. Está integrado por mujer-actriz (Jésica Biancotto), mujer-violinista (María Belén la Rocca) y mujer-iluminadora (Carla Tealdi, también directora y creadora del texto), una tríada que rompe con la solemnidad, que estalla, que salta, que fluye, que propone, que desafía, que se cuestiona y arriesga con inagotable originalidad.

En el recorrido, sujeto a una performance que transita entre el hastío y la conmoción, la actriz-perfomer (enorme trabajo de Jésica Biancotto) rompe con la idea de cuarta pared y desafía los límites de su propia conciencia en una búsqueda de libertad absoluta no sólo hacia el cuerpo femenino sino con destino a todos los cuerpos, algo que se trastoca ante la mirada, los prejuicios y los condicionamientos que la sociedad supone que debe imponer.

Lo que viene

El Ciclo de Teatro Transgénico 2018 tendrá su continuidad los próximos domingos del mes con Los Camilleros, comedia social y deportiva con dirección de Saverio Callaci y dramaturgia de Línea de Tres, con las actuaciones de Lautaro Lamas y Luciano Temperini (domingo 8), para dar paso a una versión del clásico de Molière El médico a palos, con dirección Julieta Pretelli y las actuaciones de Joaquín Aira, Lucas Aquino, Sofia Colusi, Ilya Mijevic, Ana Salinas (domingo 15). La propuesta tendrá su continuidad con Broma pesada, de Alejandro Ocón, bajo la dirección de Simonel Piancatelli, con las actuaciones de Fernando Galassi, Blas Zanella, Francisco Alonso y Esteban Cabrera (domingo 22), para cerrar el primer mes con Gauchos reversibles, con dramaturgia, actuación y dirección de Vicky Olgado y Nicolas Terzhagui (domingo 29).

Para agendar

El ciclo, con entradas populares, dará comienzo este domingo, a las 20.30, en la sala La Morada (San Martín 771), con una función de Manifiesta (cuerpo en expansión)

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