País

Entrenamiento físico salvaje

Murió uno de los aspirantes a la Policía riojana “bailado”

Emanuel, de 19 años, cayó en una jornada en la que los cadetes fueron sometidos a esfuerzos físicos extremos bajo alta temperatura y sin hidratación. "Déjenlo, si se tiene que morir, que se muera", dijo un instructor cuando se descompensó y sus compañeros pretendieron ayudarlo


Uno de los cadetes internados el lunes pasado, al descomponerse durante una instrucción física de ingreso a la Policía de La Rioja, falleció en la mañana de este sábado por un paro cardíaco y al cabo de cinco días internado en estado crítico. La muerte de Emanuel Garay, de 19 años, obligó a la Justicia a cambiar la carátula de la investigación a “homicidio” y ordenar que se vuelva a detener a los directores de la Escuela de Cadetes, que habían recuperado la libertad el viernes. “Mi hermano cayó deshidratado. El instructor dijo «Déjenlo, si se tiene que morir, que se muera». Estuvo media hora más bajo el sol abrasador y luego le tiraron un baldazo de agua”, relató Adrián Garay. El Ejecutivo riojano descabezó la cúpula de la fuerza de seguridad y echó al ministro del área tas el desenlace fatal.

La causa judicial pasó a ser caratulada como presunto “homicidio”. El gobernador riojano, Sergio Casas, salió a enfrentar el enojo colectivo por el hecho y prometió hacer “hasta lo imposible para llegar a fondo con los responsables”. Mandó también iniciar una investigación desde el Ejecutivo y removió de sus cargos al jefe de la Policía, Luis Páiz, y al secretario de Seguridad, Luis Angulo.

Garay, como otros 11 compañeros, había quedado en estado de shock tras hacer ejercicios físicos por varias horas a altas temperaturas y sin hidratación. Los otros cadetes sometidos al mismo “baile” permanecen hospitalizados, aunque fuera de peligro.

El caso recuerda el asesinato del conscripto Omar Carrasco en 1994, mientras cumplía con el servicio militar obligatorio y que desnudó las brutales concepciones que guiaban los entrenamientos y la vida en los cuarteles militares. Aquella muerte alimento el descrédito en el que ya se encontraba la institución de tal manera que el entonces presidente Carlos Menem decretó el fin del reclutamiento forzado de conscriptos.

Parecido trasfondo saltó a la luz esta semana en La Rioja respecto de las concepciones con las que se prepara a los futuros agentes de la fuerza de seguridad provincial.  “No soportó un ataque al corazón. Nuestra familia está destruida. Era nuestro hermano más chico. El lunes fue su primer día en la Escuela de Cadetes y esa tarde ya estaba en coma, luchando por su vida”, sostuvo Adrián, el hermano del cadete. Y recordó que no se trata de “un caso aislado” de abuso físico por parte de la Policía sino una práctica que “se viene dando año a año”.

La muerte de Garay ocurrió en la madrugada de este sábado en el Hospital Vera Barros de la capital riojana. Su padre, Roque, informó la noticia públicamente y explicó que la muerte de su hijo ocurrió a raíz de un paro cardíaco que sufrió mientras estaba “en estado crítico y recibía un seguimiento de hora a hora”.

Las ocho máximas autoridades de la institución de ingreso a la Policía, que habían recuperado la libertad el pasado viernes, fueron detenidas en la mañana del sábado tras la muerte de Garay.

“Quiero asegurarles que desde el cargo que ejerzo haré hasta lo imposible para llegar a fondo con los responsables, porque nadie puede arrebatar la vida a un joven con todo un futuro por delante y sobre todo con el sueño de servir a la comunidad. Emanuel no merecía esto, y lo digo con profunda tristeza e indignación”, salió al cruce el gobernador peronista Casas a través de su cuenta de Facebook.

El fiscal general provincial, Hugo Montivero, señaló que la muerte de Garay provocó una cambio en la carátula del hecho, que pasó de “lesiones graves” a “homicidio”. El funcionario, tal como lo denunció el hermano de la víctima, que hubo “episodios parecidos” en la institución. Y se disculpó de la falta de reacción: “Pero no de esta magnitud, al punto de ser hospitalizados e internados en terapia intensiva”.

El Ejecutivo abrió una investigación interna para determinar la responsabilidad de cada uno de los directivos de la institución. La medida abarca desde la autoridad de máximo rango del instituto hasta el instructor a cargo, siguiendo la cadena de mandos que tienen a cargo los alumnos, de entre 19 y 26 años, que aspiran a ingresar a la Policía.

La Secretaria de Seguridad, en una resolución administrativa, dispuso por su parte la intervención inmediata –a través de la Dirección de Asuntos Internos–, del Instituto de Seguridad, que estará a cargo del comisario René Maldonado. “La escuela va a cambiar, tiene que cambiar porque esto que ha pasado es grave y amerita una revisión profunda, no sólo de análisis médicos respecto a la salud de los inscriptos, sino también del entrenamiento físico, protocolo áulico y todas las cuestiones”, se comprometió el ministro de Gobierno a cargo, Juan Luna.

Los restos de Emanuel serán sometidos a una autopsia y luego serán velados en la localidad de Portezuelo, departamento Facundo Quiroga.

 

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