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Pandemia y dolor

Murió por covid Carlos Mieres, cartonero histórico de Rosario: Juan Grabois lo despidió en las redes

Desde su coopertiva de trabajadores armaron una virgen de cartón que desde 2013 acompaña al papa Francisco


El Movimiento de Trabajadores Excluidos de Rosario informó la muerte por Covid de uno los fundadores, Carlos Mieres. Junto con su compañera Mónica, en su casa de Empalme Graneros, que sirvió como sede de la cooperativa, centro de acopio, olla popular o merendero. Su hijo José fue uno de los cartoneros que se sentó en la Catedral de Río de Janeiro, a la izquierda del Papa, junto a otros 47 cartoneros de todo el país en agosto de 2013.

En ese viaje le llevaron al Papa una virgen de cartón que rearmaron en la cooperativa Mieres, hecha con las manos de los trabajadores, que crearon entre la basura la imagen de virgen que los protege a la que llaman “la virgen de los cartoneros”. Hoy, despiden al líder de la solidaria familia, que fue recordada por Juan Grabois con el siguiente mensaje:

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“El Manco fue uno de los fundadores del MTE en Rosario. Carrero de ley, me enseñó cómo operaban las mafias paraestatales cuando me pidió que lo acompañe al área de seguridad del municipio para protestar contra la represión a los cartoneros; ahí nomás nos recibió una patota de una barra brava local. Me enseñó también cómo la Municipalidad “chipeaba” los caballos y había que pagarle una coima al veterinario. El primer “ciborg” que vi, lo vi en una villa de Rosario: era el caballo de Carlos Mieres. “Mirá qué avanzados que somos, tenemos microchips pero no tenemos una planta de reciclado ni recolección de residuos ni agua potable en los barrios”, dijo. Junto a Moni su compañera de toda la vida y lideresa del movimiento, siempre pelearon por los que menos tienen, en la primera línea de batalla. Su casa es cooperativa, centro de acopio, olla popular o merendero. Nadie en el barrio, ni los transas más fieros, se animaron nunca a tocarla. Pero vino este bicho asesino y se lo llevó. Desde luego, el Manco tenía condiciones preexistentes, las mismas que todos los nuestros: la falta de servicios básicos en el barrio, la necesidad de salir a ganarse el mango, la grandeza para nunca cerrarle las puertas a nadie que lo necesitara. La última vez que lo vi, hace unos meses, nos dimos un abrazo; siempre lo quise mucho al Manco, era de esos tipos mansos, solidarios y buenos, sin pretensiones ni alardes, pero que estaba ahí para poner el cuerpo junto a los humildes. Se fue pero sembró mucho en su tierra, mucha organización y unidad, no sólo en el MTE sino en toda la UTEP y los movimientos populares rosarinos. Logró junto a sus compas un pequeño convenio con la municipalidad para realizar la recolección diferenciada, pero a pesar de las promesas del municipio y la provincia se nos fue sin ver inaugurada la planta de reciclado para su gente. Quedate tranquilo Manco querido que vamos a seguir luchando hasta que todos los cartoneros, carreros y recicladores, hasta que todos los trabajadores de la economía popular, de Rosario, Santa Fe y la Argentina tengan todos los derechos que se merecen. Cuidanos desde el cielo que esto está difícil, se nos caen muchos compas en todo el país. Te quiero mucho, Manco, no te vamos a olvidar”.

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