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Murió la mujer que se prendió fuego

Una disputa por herencia y dinero se esconde detrás del suicidio.

La mujer de 57 años que el miércoles pasado se prendió fuego a lo bonzo dentro de un juzgado de familia, en los Tribunales provinciales, murió ayer como consecuencia de las quemaduras. La víctima, que se encontraba realizando un tratamiento oncológico por una enfermedad que ya padecía, se roció con alcohol en el  interior del juzgado. Marta H. ingresó al hall del Tribunal Colegiado de Familia Nº 4 con una carpeta en sus manos. La mujer se roció con alcohol y se prendió fuego. El juez Edgardo Bonomelli y una abogada que se encontraba circunstancialmente en el lugar, en una rápida intervención, lograron apagar las llamas que envolvían a la mujer, que luego fue asistida por personal médico del lugar. Las autolesiones infringidas por Marta le generaron quemaduras de grado A y AB en el cincuenta por ciento de su cuerpo. Trasladada al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez, y luego al Sanatorio Plaza, murió ayer al mediodía.

Sobre las causas que determinaron la trágica decisión, sólo algunos hilos van enhebrando una trama, donde en el fondo se encuentra el dinero.

Marta H. tuvo una relación extramatrimonial, de la que nació Edgardo hace 21 años. El padre biológico del muchacho lo reconoció y al morir Edgardo se convirtió en su heredero.

Según los datos que trascendieron ayer en Tribunales, el hombre en cuestión era propietario de una empresa familiar que compartía con dos de sus hermanos. Cuando el hombre murió, la empresa decidió darle a Edgardo una especie de pensión de dos mil pesos mensuales. Pero cuando los tíos de Edgardo fueron muriendo, se fueron haciendo cargo de la empresa sus primos. Uno de ellos, Alejandro, es el que cuestiona que Edgardo sea hijo biológico de su tío e inició un juicio para comprobar la filiación. Pero para eso habrá que esperar, ya que se requiere una exhumación del cuerpo para tomar muestras y hacer un ADN.

Mientras esto ocurre, Alejandro dejó de darle la pensión a su primo. Esa sería la decisión que determinó que la mujer, que estaba enferma de cáncer y sufría en su propio cuerpo los trastornos de una quimioterapia, se prendiera fuego en el interior del juzgado.

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