Policiales

Violencia sin fin

Murió el adolescente que recibió un disparo en la cabeza en zona oeste

Ocurrió en bulevar 27 de Febrero y Barra; la víctima, de 17 años, se dirigía a la casa de un amigo cuya casa había sido tiroteada poco antes. Sospechosos escaparon de la escena del crimen en un Renault 11


Agresores escaparon a bordo de un Renault 11.

El manchón de sangre en 27 de Febrero y Barra indica el lugar donde este lunes por la noche emboscaron y ejecutaron a Nicolás Ezequiel Ríos, un adolescente de 17 años, que tras agonizar más de doce horas murió en el en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), ya este martes. El caso, cuya mecánica está en investigación, estuvo precedido de una balacera contra la vivienda de un amigo de la víctima, ocasión en que se escucharon “más de 30 tiros”, a decir de una vecina.

En inmediaciones de la escena donde mataron a Nicolás, los pesquisas incautaron un revólver calibre 38, una caja de balas del mismo calibre, un Renault 11; y una Kangoo con pedido de captura.

Emboscada

Las primeras informaciones de fuentes relacionadas al caso indicaron que Nicolás había salido de su casa de 27 de Febrero al 7400, cerca de las 21.30, acompañado de su novia y su madre. Iban camino a la casa de Joel L., de Garzón al 2600, casi esquina 27 de Febrero al 6000, quien era un amigo de Nicolás. Joel se encuentra con tobillera electrónica por estar con prisión preventiva domiciliaria, contaron fuentes del caso aunque no especificaron el delito.

Sobre la mecánica de la ejecución, los voceros dijeron que Nicolás y sus familiares estaban a una cuadra distancia de la casa a la se dirigían y a la altura de Barra y 27 de Febrero, apareció en escena un extraño que sin mediar palabra le efectuó un disparo en la cabeza al adolescente, quien se desplomó en el suelo. El agresor, en tanto, escapó en un Renault 11.

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Según las fuentes policiales, personal de la Policía de Acción Táctica (PAT) escuchó detonaciones y salió en persecución del Renault; la fuga se prolongó unas seis cuadras hacia el sur. Y a la mitad de cuadra de Gaboto al 6300 el viejo vehículo quedó con el eje delantero en una zanja mientras sus ocupantes escaparon por un pasillo. Dentro del auto, los policías hallaron una caja de balas calibre 38 y un celular.

Otros voceros dijeron que en la vereda de Barra al 2700, a una cuadra y media de donde Nicolás fue herido mortalmente, personal policial del Comando Radioeléctrico secuestró un revólver calibre 38 con cinco proyectiles intactos y una vaina, mientras que en la escena del crimen fueron halladas vainas calibre 9 milímetros.

Otro elemento en el legajo de los investigadores es el hallazgo cerca de la medianoche de una Renault Kangoo abandonada en Viamonte al 6300, la cual había sido robada de levante en zona sur el 14 de agosto pasado y estaba chocada contra una vivienda. Todos elementos que los investigadores estudian para reconstruir la secuencia del ataque.

Irreversible

“La lesión originada por el proyectil es de tal magnitud que no tiene resolución quirúrgica y compromete a ambos hemisferios cerebrales”, había dicho este martes por la mañana Andrea Becherucci, subdirectora del Heca, consciente de que el estado de salud de Nicolás Ríos era irreversible. Horas después, confirmaron su muerte.

La causa por el homicidio del adolescente no tiene detenidos, aunque sí un demorado.

Se trata de su amigo Joel L., el joven domiciliado en Garzón al 2600, quien según los investigadores había convocado a la víctima a su casa, la cual había sido blanco de unos treinta disparos momentos antes.

“Está sospechado de entregarlo”, dijo un investigador. Otros comentarios barriales, anónimos por miedo a represalias, señalaron otra hipótesis: “A Joel lo buscan para matarlo, y a Ríos lo asesinaron por ser su amigo”.

En ese marco, los detectives también estudian dos videos que publicó el portal Rosario Alerta, que muestra a jóvenes efectuando detonaciones con una pistola por lo que se alcanza a ver en calle Barra.

El esclarecimiento del homicidio, un hecho de sangre más en una convulsionada zona oeste, más precisamente en el sector de Villa Nueva, está a cargo de la fiscal Gisella Paolicelli, quien ordenó medidas investigativas a la División Homicidios de la Agencia de Investigación Criminal (AIC).

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