Edición Impresa, Policiales

Mono tras las rejas

Monchi ya está en Coronda

Luego de ser imputado por el homicidio de Diego Demarre y el triple crimen de dos familiares y un amigo de Milton César, ocurridos a las pocas horas del asesinato de su hermanastro (en 2013), Ramón Machuca fue derivado de la UP 11 a la UP 1.


De nuevo Ramón Machuca, alias Monchi Cantero, llegó ayer a Tribunales con un intenso operativo policial que implicó personal del Servicio Penitenciario, TOE, explosivos, y otra veintena de uniformados que custodiaron calle Moreno y el ingreso al palacio de mármol. Permaneció menos de dos horas y se retiró escoltado por cuatro móviles policiales de distintas fuerzas. Ante la jueza de Instrucción Delia Paleari, fue imputado del encubrimiento del crimen de Diego “Tarta” Demarre y de la instigación y encubrimiento de los asesinatos de Marcelo Alomar, Nahuel y Norma César, todos ocurridos en los días siguientes al homicidio de su hermanastro, Claudio “Pájaro” Cantero, en mayo de 2013, y atribuidos a la banda de los Monos. El muchacho se desligó de las acusaciones y su abogado efectuó un planteo por el lugar de alojamiento, en Piñero, donde Monchi aseguró haber sido recibido por cucarachas. Por la tarde fue derivado a la cárcel de Coronda.

El Tarta Demarre era dueño del boliche Infinity Night. A escasos metros del local fue asesinado el Pájaro Cantero el 26 de mayo de 2013. Al día siguiente Demarre fue a Tribunales para despegarse del crimen aunque formalmente no llegó a declarar en la causa. Su estadía en el edificio fue observada por algunos hombres que informaban vía telefónica sobre sus pasos. Se retiró cerca del mediodía con su mujer y el auto en el que se movilizaba fue seguido de cerca por otro vehículo. A metros de su casa fue ejecutado de siete balazos cuando el auto que lo vigilaba se puso a la par tras girar en U en Seguí y Maipú.

Ayer, ante el fiscal Luis Schiappa Pietra y su defensor Fausto Yrure, la jueza Paleari lo indagó por haber ayudado a otros integrantes de la organización a eludir las investigaciones y a sustraerse de la acción de la Justicia, como así también ocultar, alterar o desaparecer rastros o pruebas del homicidio. Esta acusación se sustentó en escuchas telefónicas entre Machuca y el policía Juan Marcelo “Chavo” Maciel, hoy condenado como miembro de la banda en un abreviado que incluyó a otras diez personas, donde lo consultaba sobre el estado de salud de la víctima, detalles del hecho y de la actuación de la pesquisa. También, según la acusación, organizaron el ocultamiento del auto utilizado en el crimen.

Este homicidio, luego de un intento de juicio abreviado que terminó frustrándose, se encuentra rumbo al juicio oral para cuatro involucrados. Estos procesados son: Ariel Máximo “Guille” Cantero (también hermanastro de Monchi) como el ejecutor de los disparos y Jorge “Ema” Chamorro, Leandro “Gordo” Vilches y Andrés “Gitano” Fernández como partícipes. Hay un quinto encausado –cuyo trámite continúa en forma escrita–  por encubrimiento. Este hombre está implicado en la desaparición de un Volkswagen Bora utilizado en el hecho.

César y Alomar

Otra de las imputaciones que escuchó Machuca fue el triple homicidio ocurrido en la tarde del 28 de mayo de 2013 en las inmediaciones de Acevedo y Francia, cuando una chata en la que viajaban familiares de Milton César –un joven que fue involucrado en la muerte de Cantero y luego desvinculado– recibió al menos 30 disparos provenientes de dos armas calibres 9 milímetros. En el vehículo iban cuatro mayores y dos menores: Marcelo Alomar, al volante, y Nahuel César fallecieron en el acto, mientras que Norma César falleció seis meses después como consecuencia de las lesiones recibidas.

Por este hecho, que investigan Paleari y la fiscal Magdalena Manzini, Machuca fue imputado en su carácter de jefe de una asociación ilícita como instigador del crimen en venganza por la muerte del Pájaro, a lo que se sumó la figura de encubridor, ya que habría ayudado a otros miembros de la organización a eludir la actuación judicial, para lo que mantuvo comunicaciones telefónicas con Maciel para cerciorarse del cumplimiento de la orden impartida, del estado de salud de la víctima y de la acción policial, sostiene la imputación.

Machuca afirmó: “Yo no mandé a matar a nadie” y preguntó en qué se basaban para culparlo. A lo que el defensor requirió especificaciones sobre los elementos probatorios para la instigación al crimen. Entonces la fiscal hizo alusión a escuchas, sostuvo una fuente cercana al caso. Ante ello la jueza le solicitó que profundizara sobre las intervenciones, pero la funcionaria no pudo especificarlas, aunque señaló que estaban en los CD, añadió este vocero. Durante el acto agregó que la instigación surgió de la teoría que construyó la fiscalía, donde existe una asociación ilícita destinada a cometer delitos y hay una cabeza que es el autor intelectual. La fiscalía entendió que la comunicación donde presuntamente Monchi pregunta por las víctimas implica el control de un hecho previamente ordenado, refirió otro vocero del caso.

Allanamientos

Concomitante a la visita de Monchi a Tribunales hubo una serie de allanamientos que se realizaron en la ciudad de Buenos Aires, en domicilios donde al parecer Machuca estuvo “aguantado”. Se trata de una cuadra habitada por la comunidad gitana que se ubica a 400 metros del lugar donde fue detenido Monchi. Desde el lunes existía un exhorto de la Justicia provincial firmado por la jueza Alejandra Rodenas –quien instruye la causa por asociación ilícita– solicitando que la TOE realizara una serie de allanamientos en la zona. Desde principios de año los investigadores manejaban información de que estaba en la zona del barrio porteño de Flores.

El objeto del exhorto era allanar tres casas y un pequeño edificio de tres pisos con 8 departamentos y recabar elementos probatorios de interés para la causa, a lo que se sumaba la posible ubicación de otro prófugo en el mismo expediente. Aunque este pedido sufrió algunas trabas y dilaciones que obligaron a reiterar la solicitud en más de una oportunidad. Finalmente la orden llegó ayer y la medida se concretó con la fuerza provincial a la cabeza.

Traslados

Tras su arribo a la provincia Monchi durmió en una celda de aislamiento en la unidad penitenciaria de Piñero, donde según refirió el propio detenido no contaba con vidrios, sostuvo una fuente vinculada con el caso. El martes, luego de ser indagado en Tribunales por el caso de asociación ilícita y el crimen de Lourdes Canteros, entre otros delitos, se le levantó la incomunicación, con lo cual no tenía ya restricciones para estar alojado con otros internos, más allá de la cuestión de su seguridad. Entonces, su defensor solicitó el traslado al pabellón 7 –donde está su padrastro, Ariel Cantero– u 8. Ello generó un oficio de la jueza Alejandra Rodenas comunicando el pedido al Servicio Penitenciario, aunque la redacción generó “algunas confusiones” en la Secretaría de Asuntos Penitenciarios y Monchi terminó en el pabellón 7. Luego, el funcionario Pablo Cococcioni reconoció haber cometido “un error” en la lectura y dispuso el traslado a una celda de resguardo, lo que aprovechó un legislador del PRO para pedir explicaciones al gobierno. Ayer trascendió el escrito, que reza: “Desde este juzgado se solicita se haga lugar a la reubicación, debiéndose destacar que es el propio encartado quien la solicita”. Un día antes la magistrada había expresado que no es potestad de ella la disposición del lugar de detención. También ayer, el Ministerio de Seguridad presentó un informe sobre la posibilidad de trasladar a Machuca a un área de aislamiento del penal de Coronda que cuenta, según el escrito, con las medidas de seguridad y las condiciones de detención acordes para recibir a Machuca, a lo que las juezas Alejandra Rodenas y Delia Paleari no objetaron el traslado.

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