Policiales

Barrio Matheu

Misteriosas balaceras contra una familia gitana

Hace casi 20 días que una familia es víctima de ataques en el frente de su casa, en la zona sur de la ciudad. Creen que los agresores quieren dinero.


Una familia de la comunidad gitana denunció que sufrieron al menos dos balaceras en 18 días contra el frente de su vivienda, ubicada en barrio Matheu, jurisdicción de la seccional 15ª. Las víctimas no se explican el porqué de la agresión, sólo pidieron a las autoridades que apresen a los autores porque temen por su vida y la de sus allegados. Sospechan que se trata de una especie de llamada de atención de una banda que cobra por “protección”. La idea no surgió de la nada, algunos vecinos les comentaron que hubo familias de la comunidad que en este último tiempo pasaron por lo mismo y que uno de los damnificados entregó 100 mil pesos para que terminen los ataques.

Rosa pertenece a la comunidad gitana, tiene 62 años y vive en inmediaciones de bulevar Oroño y Chuquisaca, de barrio Matheu. En esa zona habitan gran cantidad de familias de la comunidad gitana como también criollos. La mujer contó que nunca tuvo problemas con nadie que justifique un ataque a su casa.

La pesadilla de la familia empezó el 1° de enero. Rosa estaba adentro cuando escuchó ruidos, “como cuetes”, dijo. No le dio importancia, pero cuando salió vio que había una especie de agujero en el portón. Algunos vecinos le dijeron que era un balazo. Rosa ni pensó que era para su familia. Es más, comentó a sus familiares la anécdota de que al portón le pagó una bala perdida.

A los pocos días, una sobrina que tiene problemas psiquiátricos caminaba por la zona cuando fue abordada por dos desconocidos en moto, le dieron un papel y le dijeron: “Dale al jefe para que me llame”. La familia no pudo ver qué decía porque la joven les contó que lo tiró.

El jueves de la semana pasada,  Rosa  y su familia no estaban en su casa. Alrededor de las 17, un sobrino que vive al lado la llamó por teléfono y le dijo que le habían baleado el frente otra vez. La mujer llegó lo más rápido que pudo y se encontró con una detonación en la ventana y cuatro en la puerta principal. Algunas personas se acercaron y le contaron que los atacantes fueron dos con casco que pasaron en una moto de alta cilindrada. También le dijeron que los ataques podrían ser lo mismo que les pasó a otras familias de la comunidad. Y una versión que le dieron fue que una de las víctimas tuvo que pagar 100 mil pesos para que no lo molesten más. Rosa insistió que no tiene problemas con nadie. No tiene deudas. Sólo van a la iglesia y vuelven a su casa. “Les tenés que pagar por protección”, le explicaron y Rosa se acordó del papel que le entregaron a su sobrina.

Las víctimas temen que en una de las balaceras los hieran o lastimen a algún familiar, así que fueron a la comisaría 15ª para hacer la denuncia y la causa quedó a cargo del fiscal de Flagrancia en turno. El jueves pasado a la nochecita, la cuadra de la casa de Rosa se llenó de policías. Un hombre que trabaja en local de repuestos juntó las vainas que habían quedado en la vereda y se las entregó a los investigadores.

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