nota2, Septiembre, Suplementos

Derecho a la educación

Militancia y Memoria

El docente, ex preso político y actual secretario de DD.HH de Amsafé, Juan Pablo Bustamante, refiere su experiencia como militante y trabajador desde su temprana juventud y rescata las luchas obreras, y las de los docentes en particular, como resistencia a las políticas criminales del neoliberalismo


Juan Pablo Bustamante*

Mientras estudié en la escuela secundaria para Técnico Químico, siempre tuve el deseo de enseñar, veía a los ingenieros de fábrica que nos daban clases y me gustaba el acto educativo desde la enseñanza. Una vez recibido en la ENET Nº7, comencé a trabajar en el Frigorífico Swift desde junio de 1975.

Mientras hice el cursado  secundario participé en la UES (Unión de Estudiantes Secundarios) porque me sentí convocado con el regreso del general Perón al país, ya que me preocupaban las cuestiones sociales y políticas. En el frigorífico seguía militando, esta vez en una agrupación sindical del Partido Auténtico. Participábamos en el Bloque Gremial de Montoneros.

El 24 de marzo de 1976, el día del golpe militar, inmediatamente cambiaron las condiciones laborales en la fábrica, ya que el ejército estaba dentro de la fábrica. Hubo persecución del personal, cambio de horario para el personal femenino,  que por convenio colectivo, establecía que  su horario no debía pasar de las 21.

A los dos meses de la dictadura militar-eclesiástica-empresarial, fui detenido por un operativo militar cuando regresaba a mi casa desde mi trabajo. Esa vuelta de página en la historia argentina también tuvo sus consecuencias en la educación. La represión dejó una secuela de 41 docentes asesinados y desaparecidos en Santa Fe y más de 600 en el país. Con el paso del tiempo esos números van aumentando.

El movimiento obrero, el opositor más fuerte a la dictadura

Volviendo a mis vivencias como trabajador y estudiante, estuve detenido desde el 24 de mayo de 1976 hasta el 11 de marzo de 1983 en distintas cárceles del país.

El Movimiento Obrero fue el  más fuerte opositor desde el mismo 24 de marzo de 1976. En su intento de disciplinamiento se produjeron despidos masivos, baja de salarios y retroceso en las condiciones de trabajo. Fue esa lucha del Movimiento Obrero la que logró torcer el rumbo de la dictadura recurriendo a diversas estrategias, con grandes movilizaciones, trabajo a desgano y sabotajes a la producción.

El gremio docente transitó en los años 80 una crisis educativa y salarial que tuvo como consecuencia un paro de 42 días. También se dio la más impresionante movilización docente del país. Durante una semana y de distintos lugares del país, partieron los docentes y luego de recorrer miles de kilómetros se concentraron en Capital Federal el 23 de mayo de 1988

En los años 90 las escuelas secundarias son transferidas a las provincias, continuando la política iniciada por la dictadura y con las políticas del menemismo se completó el desguace educativo. Como resistencia a esa política, el 2 de abril de 1997 la CTERA instaló una Carpa Blanca frente al Congreso de la Nación para exigir una Ley de Financiamiento Educativo. En esos años se desfinanció a la escuela pública. La respuesta fue el inicio de un plan de lucha que duró 1003 días, sostenido por CTERA y gran parte de la sociedad.

En marzo de 1998 comencé a trabajar como docente en escuelas primarias y secundarias. Siendo trabajador de la educación participo de la vida activa de Amsafé, como integrante de la Secretaría de DDHH de la Comisión Directiva Provincial.

El derecho social a la educación, un objetivo permanente

A partir de 2003 con el Estado como garante se produce una recuperación y  ampliación de derechos para las mayorías y las minorías invisibilizadas, se sancionan nuevas leyes: de Educación Nacional; de Financiamiento Educativo; de Paritaria Nacional Docente, la recuperación del 82 % para los jubilados y la afectación del 6 % del PBI para el Presupuesto Educativo.

Para lograr Memoria, Verdad y Justicia se derogaron  las leyes de impunidad, que tenían plena vigencia. Comenzaron a realizarse los juicios por delitos de lesa humanidad que cometieron los militares durante la dictadura. Dando así lugar a condenas a más de 300 exmilitares y logrando reparar las injusticias sufridas por tantos compañeros muertos, desaparecidos y sobrevivientes.

¿Qué se dice en los juicios y qué se dice afuera de ellos? En los juicios hay historias militantes con compromisos políticos que  no se escuchan más allá de las salas del tribunal. Debemos entender que en aquellos años de dictadura se logró formatear a la sociedad para que el país siga siendo lo que es. Es necesaria una pedagogía de los sucesos de los juicios. De ello debemos hacernos cargo los trabajadores de la educación.

En 2018 realizamos la Segunda Marcha Federal Educativa, que convocó a 480 mil personas, docentes, padres y comunidad educativa.

Cuando dábamos inicio a una nueva etapa para lograr ampliar los derechos de los trabajadores de la educación, apareció la pandemia del Covid-19. En esos dos años la docencia hizo grandes esfuerzos por continuar con el contacto con sus alumnos y familias a través de medios digitales y radios comunitarias.

Ahora con la presencialidad en todas las escuelas del país, volvimos a las aulas para continuar enseñando a las chicas y a los chicos, también jóvenes y adultos para defender la educación pública, gratuita, obligatoria y laica. Es indispensable definir “educación común”, nombrando a los sujetos, incluyendo a  quienes han quedado fuera de la escuela a raíz de las políticas neoliberales y de la pandemia.

El derecho social a la educación es un objetivo permanente de toda nuestra lucha social.

*Secretario de Derechos Humanos / Amsafe Provincial

Comentarios