Ciudad

Futuro incierto

Mefro Wheels está de nuevo al borde del abismo

El empresario a cargo de la fábrica de llantas, Ricardo Cicarelli, anunció que se va. La planta del oeste de Rosario es la única en su tipo en el país.


El futuro de la fábrica de llantas Mefro Wheels es incierto otra vez. Después de que Ricardo Cicarelli, a cargo de la planta de Ovidio Lagos al 5500 desde mayo del año pasado, anunciara que iba a pasar el mando a la brasileña Maxion Wheels, el viernes confirmó que las negociaciones se cayeron. A través de un escrito el empresario anunció también que se retiraba de la planta porque había sido imposible reactivarla. Este lunes empezó el traslado de los 20 empleados que hacían mantenimiento a Cirubón, la otra fábrica de Cicarelli. La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) encendió una alerta por los más de 70 empleados que esperan para entrar a trabajar desde hace meses. Temen el cierre de la única fábrica de llantas del país.

Emergencia

El abogado del gremio, Pablo Cerra, dijo a El Ciudadano que pidieron una audiencia al Ministerio de Trabajo con todas las partes para encontrar una salida. Será este viernes a las 10. Cicarelli fue el encargado de poner en circulación el rumor del traspaso a Maxion de Brasil. El empresario firmó en mayo pasado un contrato de alquiler y explotación de la fábrica en medio del conflicto que se desató por el abandono del grupo inversor alemán que es dueño de la planta. Meses más tarde aseguró que la reactivación de la planta había sido imposible porque los clientes habían preferido comprar llantas importadas. En 2017 entraron al país 800 mil ruedas. Con sólo la mitad Mefro Wheels podía dar trabajo a 90 personas. El posible desembarco de Maxion fue interpretado por la UOM como una buena noticia. Es una empresa de renombre en América Latina. “Cicarelli no pudo cumplir lo prometido: no sólo conservar los puestos de trabajo sino también recuperar la actividad industrial de una fábrica modelo en el país. Si Mefro cierra se pierde la única rama productiva de este tipo en Argentina y eso no se recupera nunca más, como pasó con los ferrocarriles”, evaluó Cerra y agregó: “Las importaciones no ayudan, pero ofrecimos alternativas que por desidia no fueron tenidas en cuenta”.

Frente a los rumores de traspaso, la UOM presentó el viernes un pedido de información a jueza en lo civil y comercial María Silvia Beduino. Ella está a cargo de la convocatoria de acreedores de la firma. Media hora después, Cicarelli y los abogados de la firma alemana llegaron al juzgado con dos escritos que decían que las negociaciones con Maxion se habían caído. Cicarelli dijo que se iba y se llevaba a Cirubón los 20 empleados que desde el año pasado hacen mantenimiento en Mefro. La noticia fue un golpe para los más de 70 empleados que esperan volver a la línea de producción. Ayer desde el gremio metalúrgico se comunicaron con la jueza y con el ministro de Trabajo, Julio Genesini. Acordaron una reunión para el próximo viernes en la sede de la cartera laboral de Ovidio Lagos y San Lorenzo.

Historia

La crisis en Mefro Wheels comenzó a fines de 2016. El trasfondo fue la apertura de importaciones del gobierno de Cambiemos. Empezaron a entrar llantas de Brasil, Asia y Europa a competir con la industria local. En 2015 la planta de Rosario fabricó 800 mil llantas para las terminales nacionales. Un año después la producción cerró en apenas 300 mil ruedas. A la política nacional se sumó que la compañía de capitales alemanes empezó a vender llantas importadas a las terminales argentinas. El 2 de enero de 2017 los trabajadores de Mefro Wheels fueron desafectados. Los 170 empleados de la firma alemana se enteraron de la situación al llegar a la planta. El gerente general les informó que no podían ingresar porque no había materia prima para trabajar. Desde ese día custodiaron la puerta de la empresa para cuidar las maquinarias. Entendían que eran las únicas garantías de la continuidad laboral. El 12 de enero siguiente el gremio y la empresa acordaron en el Ministerio de Trabajo provincial poner la fábrica en funcionamiento. Los trabajadores resignaron el dinero de los sueldos para la comprar materia prima. El conflicto continuó hasta que el 4 de mayo pasado la firma de autopartes Cirubón tomó la operación y prometió reactivar la fábrica y reincorporar a 90 trabajadores. El acuerdo decía que la firma iba a alquilar la planta ubicada el oeste por 15 años.

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