País

El juicio final

Masacre de Napalpí: sobreviviente contó su historia

Tomaron declaración a Rosa Grilo, quién logró escapar de las fuerzas policiales que en 1924 asesinaron a dos centenares de niños, mujeres y hombres qom y mocoví en el Chaco


La verdad. Rosa Grilo tiene entre 105 y 110 años y su testimonio cerró una etapa de la investigación del crimen de lesa humanidad.

La Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía Federal de Resistencia entrevistó el pasado martes 27 de noviembre a Rosa Grilo, sobreviviente de la Masacre de Napalpí, cometida en 1924, durante el gobierno de Marcelo de Alvear. Casi no se perdió tiempo: a fines de octubre el historiador y docente Juan Chico se reunió con la familia de Grilo, que reside en Colonia Aborigen, lugar donde antiguamente se encontraba Napalpí. Y allí habló con la mujer de la comunidad qom, que se estima que tiene en la actualidad entre 105 y 110 años, y cuando era niña logró escapar junto a su madre de la matanza cometida por la Policía del Chaco –que entonces no era provincia sino territorio nacional– en la que murieron asesinados al menos dos centenares de pobladores originarios de los pueblos qom y mocoví. El increíble hallazgo de la sobreviviente de aquel crimen y de los tiempos es clave para la causa judicial que se inició en 2014 para investigar los hechos como delitos de lesa humanidad. La declaración se concretó en el domicilio de Rosa Grilo, ubicado en el paraje rural El Martillo en el lote 40 del departamento 25 de Mayo de Machagai. Por parte del Ministerio Público Fiscal intervienen los fiscales generales Federico Carniel y Carlos Amad, el fiscal federal Patricio Sabadini y el fiscal ad hoc Diego Vigay. Rosa brindó su testimonio en el patio de su casa, recordando en su lengua y en español los hechos ocurridos durante la Masacre de Napalpí: “Yo era niña, pero no tan chica, por eso recuerdo. Cuando la reducción, mi abuelo cazaba cualquier bichito para rebuscarse. Es muy triste para mí porque mataron a mi papá y casi no me quiero acordar, porque me hace doler el corazón. Un avión de arriba tiraba bolsas y caían al piso y ahí los mataban. Mi abuelo y mi mamá gritaban disparemos, disparemos. No sé por qué mataron a muchos niños y grandes, fue mucho el sufrimiento”. Continuando con su relato, Rosa refirió: “Nosotros disparamos en el monte porque queríamos vivir. Ahí comíamos algarrobo y cualquier fruto de los árboles, y tomábamos agua de los cardos. Mi mamá me contó que lo mataron a mi papá. No quiero ver que se repita. Duelen estas cosas. Cómo uno no va sentir la familia. Mi abuelo se llamó Francisco Grilo y mi mama Antonia Grilo. Nunca se habló de lo que pasó, recién ahora se habla”. La Dirección de Cine y Espacio Audiovisual (Dcea) de la Gobernación del Chaco realizó un registro fílmico de la declaración, que también será agregada a la causa judicial, y ofició de traductor el profesor e historiador Juan Chico.

El Juicio por la Verdad

La Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía Federal lleva adelante una investigación sobre los hechos históricos conocidos como la Masacre de Nalpalpí, ocurrida el 19 de julio de 1924, con el criterio de que constituyen crímenes de lesa humanidad y que el Estado nacional tiene la obligación de juzgarlos en función de los compromisos asumidos ante la comunidad internacional. El acta de apertura de la investigación expresó: “Creemos necesaria la búsqueda de la verdad y el ejercicio de la memoria histórica para que los hechos de violencia no se repitan, para establecer por qué, cuándo y cómo se consumaron los hechos,

y saber quiénes son los máximos responsables y cuál es el origen y las motivaciones económicas, políticas o sociales que han conducido a su ejecución; para que se conozca públicamente el contenido integral de esta historia de horror y que se reconozca socialmente a las víctimas. La reparación debe contener la recuperación de la memoria histórica, la difusión pública y completa de la verdad de los crímenes perpetrados y la dignificación de las víctimas”. La investigación preliminar logró reunir los testimonios del sobreviviente Pedro Balquinta, de los hijos de las sobrevivientes Melitona Enrique y Rosa Chará, así también de investigadores e historiadores, además de entrevistas audiovisuales a Melitona. Igualmente se incorporaron un cúmulo de trabajos de investigación realizados sobre la reducción y la Masacre de Napalpi y el genocidio indígena, recortes periodísticos de la época, legajos de efectivos de la Policía Nacional de Territorios Nacionales y los informes y documentación del Ministerio del Interior y de Defensa de la Nación, del Archivo del Congreso Nacional, del Archivo Histórico del Chaco, del Superior Tribunal del Chaco y del Aeroclub Chaco. Con el testimonio de Rosa Grilo concluyó la investigación, y la Fiscalía requerirá antes de la feria judicial a la jueza Zunilda Niremperger, la apertura de un juicio por la verdad–al no existir imputados con vida–, con la pretensión de que sea oral y público y con el objetivo de que se dicte una sentencia que reconstruya la Verdad de lo sucedido, con un sentido de reparación histórica a los pueblos indígenas víctimas.

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