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La cultura del "aguante"

Martín Carrizo: “En mi cabeza ya compuse tres discos”

Martín Carrizo, baterista, ingeniero de sonido y productor, que llega a rosario para ofrecer una charla, habla de esta nueva etapa de su vida, luego de que le diagnosticaran Esclerosis Lateral Amiotrófica, una enfermedad que lo alejó de los escenarios   


Martín Carrizo, baterista, ingeniero de sonido y productor, que llega a rosario para ofrecer una charla, habla de esta nueva etapa de su vida, luego de que le diagnosticaran Esclerosis Lateral Amiotrófica, una enfermedad que lo alejó de los escenarios

En la mayoría de los casos, los flashes apuntan a los cantantes pero en un recital, arriba y detrás del escenario, hay músicos, técnicos e ingenieros que aportan su conocimiento en función del momento. ANIMAL, la etapa solista tanto de Gustavo Cerati como de Walter Giardino, así como Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado que acompañan al Indio Solari, son formaciones que contaron entre sus filas con Martín Carrizo, baterista, ingeniero de sonido y productor.

El músico vivió en estos años buena parte de la historia del rock. Actualmente, y después de que le diagnosticaron Esclerosis Lateral Amiotrófica, tuvo que dejar de tocar y su vida cambió. Carrizo llega hoy a Rosario para participar del Rocksario Independiente, un ciclo gratuito que propone acercar herramientas para impulsar a músicos emergentes. “Me motiva poder charlar con todos y poder aportar desde mis experiencias vividas”, adelantó el músico a El Ciudadano.

“La verdad es loco lo que voy a decir pero siento que estoy en mi mejor momento, la imposibilidad física que esta cosa me trajo, hizo que pueda retomar viejos hábitos como sentarme a escuchar música por horas; también me reencontré con viejas producciones mías que hacía 18 años que no escuchaba. Es algo que me hace muy bien, alimenta mi imaginación, mi espíritu y es cien por ciento sanador”, detalló acerca de esta nueva etapa de su vida.

“En mi cabeza ya compuse tres discos que pronto los sacaré para afuera”, apuntó en una charla vía mail en la que su humor se tradujo en risas marcadas por un “jajaja”.

“Este ejercicio de sentarme en mi estudio y hacer escuchas, me despertó muchas ganas de oír artistas y bandas nuevas. Las cosas de la vida hicieron que me cruce con Lionel y Marisol dos personas muy especiales que trabajan en Laser Disc con un proyecto alucinante, que es el desarrollo de una fábrica de vinilos en Argentina, con las ganas, el empuje y la experiencia para fabricar vinilos con una calidad comparable con los mejores del mundo”, adelantó sobre un proyecto que incluye un trabajo previo con los artistas.

Después de recibir el diagnóstico de su enfermedad y cuando eso tomó estado público, se desató una fuerte campaña en redes sociales para apoyarlo. “Es impresionante el cariño que he recibido de miles de personas a través de las redes y de colegas amigos que admiro profundamente. La parte negativa te juro que todavía no la encontré, siento que muy pronto esto se revierte, vuelvo a mi batería y a disfrutar de mover y sentir las perillas de las consolas, los pedales de guitarra y los amplificadores”, expresó.

 

La vida con la música

El recorrido de Carrizo es largo y lleno de matices. Su relación con la música comenzó cuando tenía 8 años, en un momento que lo dejaron usar los “buenos” equipos de audio que había en su casa. “A mi papá le encantaba escuchar música, yo pasaba horas sentado junto a él escuchando y haciendo compilados en cassettes. Ahí me picó el bichito”, rememoró.

“A los 11 años llegó a mis manos Yendo de la cama al living de Charly (García), literalmente me explotó la cabeza y me traslado a la estratósfera; lo que prometió Menem y no cumplió, Charly si lo hizo”, escribió nuevamente apelando al humor.

Actualmente, Carrizo ve una escena musical con ganas de hacer las cosas bien. “Y a la vez es todo cada vez más difícil; creo que habría que barajar y dar de nuevo, me asusta que la gran mayoría pasa más horas con el mouse en la mano que con su propio instrumento, que están muy apoyados en las ediciones posteriores a la grabación y no les quita el sueño entrar al estudio sin saber a la perfección su parte, total después se edita. Todo eso conspira con el producto final”, opinó.

“Es un círculo vicioso: no se logran propuestas contundentes y por ende se hace muy difícil poder tocar y que te sigan o sonar en una radio. Vuelvo a repetir: está todo cada vez más difícil a nivel posibilidades, eso hace que haya pocos incentivos alrededor de las bandas, pero desde nosotros, como músicos debemos poner más y de a poco  las puertas se van a abrir solas”, evaluó.

Carrizo dice siempre que lleva los shows tatuados. “Cada show que di en mi vida lo tengo atesorado en cada centímetro cuadrado de mi piel y recuerdo cada detalle, no sólo los de Gustavo y los del Indio, también los del genio de Walter Giardino y los casi 500 shows que hice junto a ANIMAL”, rememoró.

 

Para los más chicos

Martín es el hermano de Cecilia Carrizo, conocida por todos como Caramelito, con quien trabajó en varias oportunidades uniendo dos mundos musicales que parecen opuestos. “Cuando me encontré con ese maravilloso desafío pensé: «¿Por dónde empiezo?», pero enseguida me di cuenta que los pequeños son mucho más abiertos que los grandes e inmediatamente me invadió una sensación que me hacía sentir que no había límites, a la vez, con la responsabilidad de componer para los seres más honestos, sensibles y auténticos qué hay sobre esta tierra”, contó sobre una experiencia que aseguró haber disfrutado mucho.

“Sus letras son bellísimas y potencian un mil por ciento la música que va abajo, Ceci es muy afinada, tiene un timbre de vos precioso y para no hacerme quedar mal tiene un tempo de metrónomo”, dijo entre risas acerca de su hermana.

 

Un “fundamentalista”

Carrizo forma parte de la banda que acompaña al Indio Solari hace diez años. Fue el productor de sonido de <Porco Rex< y se unió a las filas de sus músicos en 2008. Antes del show en Tandil, conoció la enfermedad que lo aqueja, no pudo tocar pero no dejó su puesto detrás del escenario, el que también ocupó en el fatídico concierto de Olavarría. “Por razones de salud, no pude tocar, pero cumplí con mi rol de director musical y programador. Me gusta lo que sucede arriba de un escenario, la producción; por ahora disfruto el momento, sé que Dios pronto me va a sentar en mi amada batería”, expresó.

“Con respecto a lo que sucedió (en Olavarría) fue muy triste para todos que dos personas hayan terminado mal en semejante fiesta, fue muy feo todo lo que se armó alrededor con los medios que empezaron a describir algo similar a Cromañón y lo único que lograron fue que entraran en pánico miles de familias”, comentó desde su perspectiva.

 

La cultura del aguante

Como “cultura del aguante” se conoce al folclore que se genera  alrededor de algunos artistas, fundamentalmente en el mundo del rock. “En un show de Soda o de Gustavo el comportamiento era diferente, a los shows del Indio, o de Los  Redondos, o de La renga, siempre se percibió una energía y un agite similar a un partido de fútbol, es realmente emocionante y energizante y hasta te diría que es mejor que un partido de futbol, porque están todos a favor tuyo, y si sobre el escenario tocás lo que tenés que tocar y le ponés el corazón es pura alegría para todos”, contó. Y aclaró: “Todo tiene un límite, es repetir siempre lo mismo, la locura de prender bengalas con gente a tu alrededor no lo entiendo por varios motivos, es obvio que algo malo puede suceder y ni hablemos de encenderlas en un lugar cerrado, es hablar siempre de lo mismo y ya me aburre. Yo considero que no está bueno mezclar todo, el show es arriba del escenario y el foco de atención debe ser el escenario; cuando los roles se invierten se descontrola todo”.

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