Observatorio, Perfiles

Entrevista exclusiva

Mark Kent: “Debemos relacionarnos con la gente para entender a la sociedad”

El embajador británico en la Argentina rompe los moldes del diplomático tradicional. Con sencillez y amabilidad, sabe cómo llegar a la gente: tiene casi 58 mil seguidores en Twitter y hasta un club de fans. Hincha del Arsenal y admirador de Marcelo Bielsa, conocé más sobre él y la diplomacia 5.0


El embajador británico en la Argentina rompe los moldes del diplomático tradicional.

“Somos diplomáticos, pero no por eso debemos ser distantes de las personas. Debemos relacionarnos con la gente para entender a la sociedad”. La cita es de Mark Andrew Geoffrey Kent, el singular embajador del Reino Unido en la Argentina. Humilde, cordial y extrovertido, Kent es un diplomático fuera de lo común, con un estilo descontracturado que le granjeó hasta la creación de un club de fans. Con sencillez y amabilidad, el embajador británico en Buenos Aires sabe cómo llegar a la gente y tiene una intensa actividad en las redes sociales: en su cuenta de Twitter (@KentArgentina) tiene más de 57.800 seguidores y contando… Y en su último cumpleaños recibió más de 4.000 mensajes de salutación. Su club de fans FandomKentArgentina no se queda atrás, la cuenta de Twitter @FandomKent tiene a la fecha 3.523 followers y se presenta así: “Primer club de fans de un embajador. Amamos su sentido del humor «tan británico» Mark Kent por muchos años más en nuestro país”. Anda en bicicleta, sale a correr por los bosques de Palermo (y hasta sube fotos de sus accidentes), viaja en colectivos (con la tarjeta Sube) y en el subte, organizó una fiesta para los seguidores de la saga de Harry Potter (en la que se disfrazó) y comparte las fotos de los numerosos gatos que habitan en la mansión de la Embajada en el barrio porteño de Recoleta. En su cuenta de Instagram @markentargentina el embajador “buena onda” tiene 6.366 seguidores al momento de escribir esta nota. Kent también fue un gran impulsor de la creación del emoji del mate, infusión que aprendió a degustar desde su llegada al país y que ahora toma cotidianamente.

Hincha del Arsenal, amante del rugby, del asado, el malbec argentino y del whisky, este declarado admirador de Marcelo Bielsa, Kent está al frente de la Embajada del  Reino Unidos en Buenos Aires desde julio de 2016 y habla un fluido español aunque con inconfundible acento británico, además de otros seis idiomas. De origen humilde, es graduado en leyes por la Universidad de Oxford, estudió derecho europeo y economía en la Universidad Libre de Bruselas y administración de empresas en la Open University del Reino Unido.

Ingresó al servicio diplomático británico en 1987, como asistente en la Dirección de Cercano Oriente y África del Norte del Ministerio de Relaciones Exteriores y de la Mancomunidad de Naciones. En 1989 fue nombrado segundo secretario en la sección de Política y Prensa de la embajada británica en Brasilia, hasta 1993. Luego ocupó diversos cargos en la Embajada británica en Ciudad de México primero como consejero comercial y luego como cónsul general. Entre 1998 y 2000 fue vocero de la Cancillería Británica en asuntos de Medio Oriente y Kosovo. También cumplió funciones ante la Unión Europea, y en el cuartel general supremo de las potencias aliadas en Europa (Shape), en 2004 y 2005; ambos cargos en Bruselas. Fue director de Migraciones entre 2005 y 2007 y entre 2007 y 2010 fue embajador ante la República Socialista de Vietnam. En 2012 fue designado embajador ante el Reino de Tailandia, cargo que dejó en abril de 2016 cuando fue nombrado embajador ante la República Argentina, cargo que asumió en julio del mismo año.

Mark Kent está casado con Martine Delogne y tiene dos hijos: Alec (de 26 años) y Aurélie (de 23), quienes viven en Londres.

Días atrás, el embajador Kent concedió una entrevista exclusiva al programa “Con La Gente” que se emite de lunes a jueves, de 22 a 24, por LT8 Radio Rosario (La Ocho – AM 830). Estos son los párrafos principales de la entrevista:

— Su figura despierta mucho interés en la gente porque introduce una nueva forma de ejercer la diplomacia, más cálida, más cercana a la gente, más desacartonada…

— Sí, las sociedades han cambiado mucho en los últimos años y la tecnología también. Antes los diplomáticos tenían contacto con los gobiernos únicamente, las embajadas o las cancillerías. Pero ahora, sobre todo con las redes sociales, surgió la oportunidad de tener un contacto inmediato con la gente que se refleja también en las sociedades, porque la gente se torna más emocional. Y si podemos conectar con las buenas emociones: sentido del humor, amor; uno se puede relacionar mucho más fácilmente con la gente. Es importante que un embajador, un diplomático, tenga contacto no solamente con el gobierno ante el cual está acreditado sino también con la sociedad.

— Teniendo en cuenta que ya lleva más de 30 años en la carrera diplomática y que ha trabajado en distintos países, ¿en qué momento comenzó a tener este perfil de un embajador más cercano a la gente, con mayor llegada en las redes sociales?

— Allá por 2008, cuando estaba en Vietnam, me invitaron a las redes sociales. Y comencé a salir en las redes sociales para conectar con la gente porque era muy difícil. Había mucha oposición a la utilización de las redes sociales, no había tanta libertad de prensa y fue una manera de mostrar la cara humana de un embajador. Porque yo creo que es importante, no sólo en las relaciones diplomáticas, sino en las relaciones humanas, mostrar que todos somos personas, que somos miembro de una familia, que tenemos parientes, que tenemos mascotas. Y así fui desarrollando mi tarea diplomática, con ese perfil. Y aquí en la Argentina uno se relaciona muy fácilmente con la gente. La gente quiere contar sus historias, quiere escuchar lo que estamos haciendo. Y eso no sucede solamente conmigo, sino con muchos otros embajadores también. Yo diría que los embajadores acá en la Argentina son los más activos de cualquier país en América latina.

—Usted habla de este mandato de ser una persona más humana, más cálida y leí que esos valores se los inculcó uno de sus abuelos que era camionero y en el seno de una familia humilde supo educarlo en valores y fue un referente importante

—Sí, y creo que eso es muy importante. Todos nosotros estamos formados por nuestras experiencias. Yo nací en un pueblito en el campo y viví allí hasta los 16 años. Mi padre era agricultor y chofer de camión y criábamos animales. Tenía poco conocimiento del resto del mundo e incluso de Londres, ciudad a la que íbamos sólo una vez al año a visitar sus museos. Pero la gente del interior tiene otros tiempos, son más cálidos, más afectuosos, se saludan con respeto. Y es verdad lo que usted dice, mi abuelo fue una gran persona, con mucho honor y dignidad. Él era camionero y fue sargento conscripto en el Ejército británico durante la Segunda Guerra Mundial y me enseñó muchas cosas. Yo recuerdo que nunca se dio por vencido. Tuvo muchos problemas económicos y al final terminó lavando autos, pero nunca se dio por vencido. Y me enseñó la importancia de la calidez humana y el buen trato hacia los demás. Fui el primero en mi familia en ir a la universidad y mi abuelo siempre me dijo que no olvidara que hay que tratar a todo el mundo igual: en el pueblo, en Oxford o en el Foreign Office. Son principios muy importantes. La autenticidad y el respeto. Por eso, aunque tuve la gran suerte de estudiar en Oxford, de ingresar en la Cancillería, pero aquello que él me enseñó siempre se quedó conmigo: yo no soy mejor que otra persona ni tampoco otra persona es mejor que yo. Porque hay mucha soberbia en las grandes universidades, a veces también hay bastante soberbia en las Cancillerías… pero lo que me dijo mi abuelo es así: todos somos iguales. Y me interesan mucho las relaciones humanas, me divierto mucho con las relaciones humanas. Somos diplomáticos, pero no por eso debemos ser distantes de las personas. Debemos relacionarnos con la gente para entender a la sociedad.

––Y aquel estudiante de orígenes humildes en un pequeño condado rural, ¿cuándo decidió dedicarse a la diplomacia?

—Siendo estudiante universitario yo recibí un folleto y me postulé para integrar el servicio exterior. Pero la verdad es que en aquel entonces no entendí muy bien de qué se trataba. El folleto decía que podías viajar, conocer otros países, y me pareció interesante y postulé mi candidatura. Lo hice dos veces. La primera vez no logré, pero en la segunda postulación lo conseguí.

—¿Cuántos idiomas habla?

—Actualmente, domino siete idiomas. Uno habla el idioma del país en el que está destinado. Y así, a medida que avanzaba mi carrera como diplomático fui agregando idiomas de los países en los que iba trabajando.

—¿La Argentina significó un desafío particular para usted, por la historia reciente entre ambos países?

—Yo postulé mi candidatura para llegar a la Argentina. No conocía mucho sobre la Argentina y había visitado el país una sola vez. Pero usted tiene toda la razón: ambos países tenemos una relación muy intensa, mucho más intensa que con cualquier otro país de América latina. Hemos atravesado un conflicto bélico en 1982, pero tenemos también muchos vínculos a través de la historia, los ferrocarriles, el fútbol, el rugby (tuve una reunión de despedida con Los Pumas, que se van al Mundial de Japón y uno de los partidos va a ser con Inglaterra). Nosotros nos relacionamos muy bien entre los dos pueblos y el sentido del humor ayuda mucho. Los argentinos tienen un sentido del humor muy parecido al de los británicos. Y así se construyen las relaciones internacionales hoy en día. El mundo puede ser muy conflictivo, pero por lo general los conflictos son por un factor, por ejemplo, por una religión, por la nacionalidad, por el género. Pero lo importante es que todos nosotros tenemos muchas identidades, por ejemplo, yo soy padre, a mi me gusta el fútbol, a mi me gusta viajar y ese tipo de cosas… y así vamos buscando puntos en común entre los países, entre las sociedades, entre los individuos. Y me parece que es algo muy importante en estos momentos para que evitemos un mundo lleno de conflictos. Cuando llegué teníamos una embajada no tan abierta y yo decidí abrirla.

—Y aquel joven que a los 20 años y a partir de un folleto quiso ser diplomático seguramente no debe haber evaluado por entonces las cuestiones negativas de serlo, por ejemplo, estar separado de su familia. Usted tiene dos hijos que viven en Londres…

—Sí, exacto, es verdad. Me gusta mi carrera pero también hay muchos desafíos personales. En su momento, cuando yo empecé mi carrera no había skype ni las redes sociales, me manejaba con llamadas telefónicas, que eran muy caras. Esa distancia con la familia complica las cosas, por ejemplo, como usted dijo cuando los hijos están creciendo y hay que buscar escuelas en otros países. Ahora están viviendo en Londres muy felices, pero no nos vemos tanto como me gustaría. Yo vuelvo al reino Unido una o dos veces al año.

 

La de Bielsa y el Leeds, “una historia fantástica”

 

—Como amante del fútbol, usted ha manifestado su admiración por un rosarino, Marcelo Bielsa, e incluso ha dicho que le gustaría que el actual entrenador del Leeds United dirija alguna vez la selección de Inglaterra

—Yo creo que es una historia fantástica lo que ha hecho Marcelo Bielsa allá en el Leeds United. El Leeds United es uno de los equipos más importantes de Inglaterra con grandes actuaciones en los años 70 y 80 y hay un gran amor por el fútbol allá. Pero en los últimos tiempos el equipo descendió de la Premier League a segunda división, fue cayendo y cayendo, tuvo problemas financieros. Sin embargo, ahora con la llegada de Marcelo Bielsa hay una esperanza y es algo fantástico cuando usted ve a la gente allá que ama el fútbol y adora a Marcelo Bielsa. Han hecho canciones dedicadas a él y a su estilo. Yo soy hincha del Arsenal, de Londres, pero a mi me encantaría que ascendiera el Leeds United esta temporada, sería una historia tan bella. Y envío mis felicitaciones a Rosario por tener un representante como Marcelo Bielsa.

https://twitter.com/KentArgentina/status/1168222913851547648

—Por lo general ustedes duran un período de unos cuatro años en cada destino diplomático

—Sí, por lo general. En mi caso yo ya llevo tres años en Buenos Aires y no tengo planes de otro destino. Yo puedo quedarme hasta cinco años acá. Me extendieron el plazo y a mi me da mucho gusto.

—Me imagino que el día que se vaya de la Argentina extrañará los asados, el mate, el buen malbec…

—Así es. Cuando uno se va de un país siempre es muy difícil, pero yo creo que en este caso va a ser todavía más difícil, porque las relaciones que tenemos acá son muy cálidas.

 

El Proyecto Humanitario, lo más impactante

 

—Y si tuviera que hacer un balance de su trabajo al frente de la embajada en estos tres años, ¿qué aspectos destacaría como los logros más importantes?

—Creo que en estos tres años hemos hecho bastante entre los argentinos y los británicos. Pero diría que lo más importante es el Proyecto Humanitario para identificar a los soldados caídos en el conflicto bélico de 1982 que yacen en el cementerio argentino en Darwin. Fue un trabajo en conjunto con la Cruz Roja, la comisión de familiares de los caídos, Claudio Abruj y el gobierno argentino, Aeropuertos Argentina 2000 con Eduardo Eurnekian, Julio Aro de No me olvides, Roberto Curilovic, piloto veterano del 82, Geoffrey Cardozo (capitán británico, ex combatiente, creador del cementerio argentino en Darwin). Mucha gente trabajando con el mismo objetivo. Los vuelos humanitarios que llevan a los familiares de los caídos hasta Darwin. Cuando uno se sienta con esta gente ve a madres de más de 80 años, se ve la importancia humana de este trabajo. Yo creo que fue algo muy importante que todos, trabajando en equipo, hemos logrado muchas cosas. También hubo otras cosas, pero el lado humano es el más importante. Las otras cosas fueron el comercio, las inversiones, la colaboración en educación, la colaboración con las becas, la colaboración en ciencia y tecnología, hubo muchas cosas e incluso la diplomacia pública que estamos haciendo. Los dos países co-presiden la Coalición por la Igualdad de Derechos para las personas LGBTI. Y a nivel local trabajamos con varias ONGs en temas de género, lucha contra la corrupción, gobierno abierto, transparencia. Pero sin dudas el Proyecto Humanitario fue lo más impactante para mi.

—Teniendo en cuenta que usted llegó al país en 2016 y ya comenzó con las tareas en la embajada. ¿Qué pudo notar de diferente en la sociedad argentina en relación con los otros países donde se había desempeñado?

—Yo venía de Asia. Todos los países son diferentes y todas las sociedades tienen sus costumbres. Pero el cambio fue grande. Allá en Asia es una sociedad muy consensual donde a la gente no le gusta exponer sus opiniones, la gente se saluda pero nunca se toca. Yo soy británico y estaba más o menos al medio de lo que es la gente en Tailandia y lo que es la gente en la Argentina. Cuando llegué acá vi que todo el mundo te da besos, te abraza, te dan su opinión sin que se las pidas, fue muy interesante la llegada y la adaptación a la Argentina, entre dos culturas muy diferentes pero dos culturas muy importantes.

—Usted acá viaja en colectivos, toma el subte, usa la tarjeta SUBE…

—Sí. Es lo mismo que hago cuando voy a Londres. A veces hay que escoger la manera más rápida de viajar y acá tienen, al menos en Buenos Aires, una buena red de transporte público.

 

Rosario y la ovalada

 

—¿Conoce Rosario?

—Sí, estuve dos o tres veces. Incluso fui a ver el rugby allá. Y vayan mis felicitaciones a los rugbiers que ganaron el campeonato hace poco y a Charlie Irving Hoyle, que es nuestro cónsul honorario en Rosario y es un gran fanático del rugby.

 

El primer club de fans de un embajador

 

—¿Cómo tomó la creación del Club de Fans del embajador Mark Kent? Me imagino que con mucha simpatía…

—Sí. Fue una gran sorpresa. Al principio pensé que se trataba de un chiste de mis colegas, pero después conocí bien a la señora que lo hizo, es muy simpática una profesional de la comunicación y es un gesto muy cálido de su parte. Es muy divertido, intercambiamos chistes. A veces, alguien me invita a comer un asado con sus amigos y yo voy: “Carpe diem” (aprovecha el momento). Hay personas que me cuentan sus historias, las de sus abuelos que vinieron de Gran Bretaña. Es muy interesante. Gente a la que le gusta tomar whisky, a la que le gusta el fútbol.

—Debe ser el primer club de fans de un embajador en el mundo…

—Yo creo que a lo mejor sí (risas) y les estoy muy agradecido a los argentinos.

¿Irán por el Récord Guinnes a partir de esta nota?

 

 

Los (aristo)gatos de la mansión Madero Unzué

 

—Usted tiene un amor especial por las mascotas. ¿Es verdad que en la residencia donde vive en Buenos Aires, el Palacio Madero Unzué, la mansión del barrio de Recoleta, tiene más de 20 gatos?

—Sí, tenemos gatos que viven en el jardín y los vecinos vienen a darles comida generando que se acerquen más gatos y se descontrola el número de gatos. Pero por supuesto son muy simpáticos.

 

 

Algunos tuits del embajador

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El audio de la entrevista radial al embajador

 

https://ar.radiocut.fm/audiocut/embajador-britanico-mark-kent-dialogo-con-ruben-fraga-y-naty-tovares-en-con-gente-por-lt8/

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