Espectáculos

Balada malandra

Mafia, crímenes y amor en la Rosario de los años 30

El director Damián Ciampechini habla de “Balada malandra”, espectáculo que suma a más de cuarenta artistas locales


Con los ecos lejanos de La ópera de los tres centavos de Bertolt Brecht, publicada en 1931 y estrenada unos años antes, y a partir de un trabajo de dramaturgia de la escritora rosarina, radicada en Buenos Aires, Patricia Suárez, un profuso y variopinto equipo de artistas locales de alrededor de 40 personas estrenará este fin de semana en el Astengo Balada malandra, bajo la dirección general de Damián Ciampechini, con la dirección de actores de Naum Krass.

De este modo, actores de la ciudad que recorren tres generaciones, junto a bailarines y orquesta con cantantes en vivo, revisarán los pormenores de un relato que enlaza mafia, crímenes y amor en la Rosario de los años 30.

Recorrido en equipo

“La idea inicial es de Naum Krass, que además fue mi primer maestro en los años 90 cuando empecé. El año pasado nos juntamos y surgió la idea de hacer La ópera de los tres centavos de Brecht, que plantea que en la década del 30, en Inglaterra, hay una gran corrupción sostenida por varios sectores, sobre todo desde lo político y lo social, además de la complicidad de la justicia. En paralelo a ese tiempo, en nuestro país, a Rosario se la llamaba la Chicago argentina, más o menos por las mismas cuestiones, a lo que se suma el tema del negocio de la prostitución que ya mostramos a través de la Trilogía de Las Polacas. Es decir: malandraje y rufianismo de acá. Ahí hay un cruce ineludible con lo que plantea Brecht en su obra y esa es un poco la génesis de este espectáculo”, evaluó Ciampechini.

Respecto de la concreción del material dramático que luego trabajó con los actores en escena, el director explicó: “Lo que hizo Patricia (Suárez) fue reversionar el texto, a partir de inspirarse en la ópera, generando un nuevo texto que a nivel narrativo relata los entretelones de una historia de amor entre malandras, pero con la presencia de personajes referenciales de nuestra historia rosarina como son Don Chicho o Ágata Galiffi”.

La obra, de una manera cómica y musical, describe los altibajos sociales y los cambios controversiales de los valores dentro de la sociedad, “transformando a los rufianes en héroes y a la justicia en veedora y parlanchina”, explicó el director, que respecto de la lógica brechtiana hizo su propio análisis.

“Hay canciones en vivo, hay músicos que interpretan esas canciones que además fueron compuestas especialmente para la obra; y respecto de lo brechtiano, hay una ruptura permanente de la escena, con estructuras móviles que se revelan como escenarios dentro del gran escenario del teatro, al tiempo que los personajes ingresarán a ese espacio escénico múltiple desde distintos lugares, en una forma narrativa que de algún modo busca responder a lo que planteaba Brecht”, detalló.

Apuesta multitudinaria

“Lo que me seduce de un espectáculo de estas características, con un elenco tan numeroso es, entre otras cosas, el cruce de generaciones; estoy permanentemente buscando, probando y nutriéndome de los artistas que me rodean, porque acá hay mucho de una construcción colectiva; me interesa trabajar con los artistas a partir de ideas y sumar sus miradas. De hecho, en el espectáculo, hay cinco directores que hicieron sus planteos y fueron considerados”, expresó Ciampechini.

El director avaluó finalmente que el trabajo con los jóvenes, si bien tienen más recursos por su formación, “en algunos casos, desconocen la historia; muchas veces, parece que la historia desapareció; no saben lo que fue, por ejemplo, Teatro Abierto, la militancia de los grupos rosarinos que tanto hicieron por el teatro local; por eso también apuesto al cruce de generaciones, porque hay un ida y vuelta de saberes y conocimientos que es muy valioso y que enriquece mucho cualquier espectáculo, pero también habilita un crecimiento personal de todo el equipo”.

Para agendar

“Balada malandra” se presentará mañana y el sábado, desde las 21, en el Auditorio Fundación Astengo, de Mitre 754, donde también se venden las entradas que van de los 200 a los 400 pesos

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