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Luis Medina: una vida de lujos que salió demasiado cara

Unos 20 plomos terminaron con la vida del sindicado narco devenido en empresario de la noche rosarina.


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Enrique Pinti, Karina Jelinek, Mónica Farro, Paola Miranda, Miguel Ángel Cherutti, Adabel Guerrero, Rocío Gancedo, las hermanas Xipolitakis, Aníbal Pachano, Rocío Marengo, Valeria Archimó, los movileros estrella de los programas porteños de chimentos. Todos sonríen. Son las fotos colgadas en el sitio oficial de Facebook de Esperanto Rosario el día de su inauguración. Son también el recordatorio de que la estrategia de blanqueo de imagen que llevó adelante Luis Roberto Medina, a través de una inversión millonaria en una franquicia que se reveló como un fiasco empresarial, no resultó como estaba planteada. Medina había tocado el cielo –o tal vez el techo– con las manos aquella noche y las que le siguieron en agosto de 2012, cuando se fotografió como anfitrión de Matías Alé o José María Listorti. Es que parecía comenzar a dejar atrás toda una vida al margen de la ley, incluso mudándose de ciudad con nueva novia. Poco más de un año después, su cuerpo agujereado a balazos es el símbolo de un sueño de lujos y placeres que terminó saliendo muy caro.

Luis Roberto Medina, alias Gringo y de 42 años, fue originalmente asaltante, cuentan quienes lo conocieron, pero luego se diversificó en otros rubros: incluso en 1999 fue detenido por la Digedrop (Dirección General de Drogas Peligrosas) en el marco del operativo Plata Blanca, por falsificación de moneda y tráfico de drogas, aunque finalmente fue absuelto en el juicio. Cayó preso varias veces con su cuñado algunos años menor, Lelio Ungaro, alias Chapita, quien estuvo investigado en el crimen de Roberto “Pimpi” Caminos. Otro hermano, René Ungaro, terminó condenado por el asesinato del barrabrava leproso.

La mujer del Gringo Medina fue durante muchos años Daniela Ungaro, madre de dos de sus hijos. Con ella, gran parte de la década pasada, tuvieron un delivery de pizzas en Tucumán y Moreno. Es más, en alguna ocasión Medina fue perseguido por la Policía tras un robo y después de estacionar en una cochera de Tucumán al 1800 fue detenido en este local, ubicado a poco más de una cuadra, contó un detective que supo investigarlo. También Medina y su mujer pusieron un bar situado estratégicamente frente al boliche Mogambo (Avellaneda al 2000) llamado Daylu (por “Daniela y Luis”) en el que Chapita era su socio.

Con Daniela Ungaro vivió mucho tiempo en una casa de Perú al 600 –donde fue detenido un par de veces–, hasta que “se la cambió” a un barra de Central conocido como Paco Mono por un departamento en San Lorenzo al 1000 que pasó a ser la oficina de los emprendimientos comerciales de la pareja, reveló un hombre cercano a la pesada canalla. Luis y Daniela se separaron en agosto de 2012, la época en que finalmente Esperanto Rosario empezó a funcionar, pero quedaron con negocios en común: un año antes ya habían armado sociedades a nombre de los dos. No fue ajeno a esa ruptura un romance de Medina con una veinteañera, con quien se fue a vivir a un country de la localidad bonaerense de Pilar, aunque cada semana el Gringo andaba por Rosario, por placer y/o por negocios, contó un allegado a la pareja.

Una versión sostiene que se metió de lleno en el negocio de las drogas con Chapita, pero después se pelearon: un par de años atrás, Chapita entró a los tiros a la casa de Medina y le bajó un cargador de nueve milímetros contra las paredes, según un corrillo que se menta en el mundo del hampa. Cuando a principios de 2008 cayó preso Roberto Padilla, alias Tuerto Boli, con la primera cocina de cocaína desbaratada en Rosario y nada menos que 800 mil pesos en efectivo, Medina comenzó a ocupar el sector que quedaba libre en el noroeste, rememoró un oficial de la ex Digedrop.

Según esta especie, Medina pronto se asoció con Esteban Alvarado, alias Chuchino, proveniente del rubro desarmaderos. Cuentan que Medina llegó a abonar un millón de pesos por mes a la estructura recaudatoria policial para trabajar sin inconvenientes. Y como el resto del mundo narco –algunos dicen que con la sola excepción de Delfín Zacarías– les pagaba a los Monos por “protección”. Y también como el clan Cantero y la familia Zacarías, creció de la mano de un ex jefe de Drogas Peligrosas que fue desplazado de su cargo hace ya dos años.

Una versión judicial sostiene que cuando Alvarado cayó preso por robo de autos en el Gran Buenos Aires, en agosto de 2012 –el mes en que Esperanto Rosario empezó a funcionar–, Medina ya estaba retirado. Pero diversas fuentes coinciden en que volvió a ocupar el lugar que dejaba vacante su socio. “Los búnkers originales de Chuchino pasaron a los jefes de la barra de Central, pero toda la zona siguió bajo la órbita de Medina”, dijo un conocedor del planeta narco.

Si bien en algún momento Emanuel Sandoval, alias Ema Pimpi y preso por el ataque a balazos contra la casa del gobernador Antonio Bonfatti, era señalado como el transa de la zona noroeste, “o sea quien manejaba un puñado de búnkers para Medina y Alvarado”, en los últimos meses cayó en desgracia y fue reemplazado por un tal Angelito, según describe esta misma fuente. “Angelito, junto a un muchacho que hace de brazo armado, administra el negocio en zona noroeste. En los allanamientos por el caso Bonfatti, incautaron una foto de Angelito con Ariel Cantero, el líder de los Monos. Y según surge del expediente del atentado contra el gobernador, Ema Pimpi le baleó la casa a Angelito tras ser echado del paraíso”, ironizó este vocero.  En las horas siguientes al ataque sobre la casa del primer mandatario santafesino, Medina estuvo en la mira como presunto instigador, pero pronto esa hipótesis perdió peso en la investigación.

Las inversiones de Medina, más allá de la frustrada aventura de Esperanto, incluyen una concesionaria de autos en la zona oeste y la sospecha de que pudo haber sido uno de los financistas detrás del caso Spadoni-Campagna, empresarios rosarinos de los rubros automotor y gastronómico detenidos en junio pasado durante un operativo denominado Peras Blancas por enviar 1.200 kilos de cocaína a Europa.

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