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Luis Lamas, el abuelo

Por: Ernesto del Gesso

Mencionar en Rosario el nombre Luis Lamas lleva a recordar al intendente de principios de siglo XX, creador del parque Independencia. Pero su nombre es homónimo del de su padre y su abuelo, este último personaje de esta nota. El abuelo del famoso intendente rosarino fue un hombre de destacada actividad política en su patria, Uruguay. En Rosario, si bien breve, no dejó de ser significativa.

Al producirse la Revolución de Mayo de 1810 en Buenos Aires, el matrimonio de españoles residente en Montevideo conformado por don Domingo Lamas y doña Francisca Regueira se adhirieron a la causa americana y tuvieron una descendencia en hijos, nietos y biznietos que a partir de la independencia de la República Oriental fueron figuras notables en la nueva nación sudamericana.

Josefa, la hija mayor, se casó en segundas nupcias con Santiago Vázquez, destacado político, constituyente de 1828, y en el Sitio, instalados en la Defensa, ella fue activa colaboradora. José Benito tomó los hábitos en la orden franciscana. Al sufrir la expulsión de Montevideo por parte de los españoles, comienza para él una larga historia eclesiástica vinculada a situaciones políticas, incluso en territorio argentino. Instalado en Mendoza, le tocó ser confesor en los fusilamientos de dos de los hermanos Carreras en 1818, y luego de otro hermano, José Miguel en 1821. En Uruguay sus hitos principales fueron el sermón en la jura de la constitución de la que fueron convencionales su cuñado Vázquez y su hermano Luis; la designación papal como jefe de la Iglesia Nacional y ser el primer Vicario Apostólico del Uruguay. Falleció en 1857 a los 70 años, víctima de la fiebre amarilla asistiendo a enfermos del flagelo.

Hermano menor de los anteriores, nuestro hombre, Luis Lamas Regueira, nació en Montevideo en 1792, 1793 o 1798 según distintas fuentes. Sus antecedentes políticos comienzan por 1821 con la función de alcalde principal del tercer cuartel de su ciudad natal y se potencian en 1828 al integrar la Asamblea General Constituyente y Legislativa que elaboró la constitución proclamada el 18 de julio de 1830 con la alocución religiosa de su hermano.

Antecedente de interés para nuestro estudio, según veremos más adelante, fue la designación, por parte del primer presidente del Uruguay, general Fructuoso Rivera, como jefe político de Montevideo en 1829, cargo que ejerció hasta marzo de 1835, cuando dimitió al inicio de la presidencia de Manuel Oribe, actitud que denota una definida posición política que en el futuro será factor de su actuación en Rosario. Pero Oribe será desalojado del poder por Fructuoso Rivera y a don Luis se le asignarán distintas funciones que van, desde comisario de Guerra del Ejército que respondía a Rivera (ya que otra parte reconocía Oribe como jefe y presidente) a intendente general de Policía con el grado de coronel.

No nos excederemos en detalles si recordamos que aquella guerra civil uruguaya entre blancos y colorados liderados por Oribe y Rivera, respectivamente, se insertó en el conflicto argentino con el apoyo de Juan Manuel de Rosas al sitio de Montevideo por parte de Oribe, y el estrechamiento del vínculo de los colorados con los unitarios emigrados.

Bartolomé Mitre residía en esos tiempos en Montevideo y entre sus relaciones uruguayas más estrechas estaban los Lamas. La mención plural de los Lamas se debe a que ya era activa la participación política de Andrés Lamas, uno de los seis hijos de don Luis nacidos del primer matrimonio con Josefa Alfonsín. Ampliar brevemente sobre Andrés Lamas, incluso sus hijos, no puede considerarse una digresión, por cuanto en principio fundamenta lo dicho sobre la destacada descendencia del genearca Lamas, pero fundamentalmente por el nivel de Andrés en su participación en la vida política institucional e internacional de la nación uruguaya.

Desde muy joven se perfiló como literario y periodista adherido al partido colorado de su padre. Pronto tuvo destacada actividad política en Montevideo y estando acreditado como ministro plenipotenciario en Brasil participó en la gestión y redacción del tratado de 1851 para derrotar a Rosas. Es posible que por muchos años no se haya suscripto tratado internacional sin su intervención. Formó una de las principales bibliotecas de América en la época y fue gran admirador de Bernardino Rivadavia, sobre quien escribió un ensayo. Murió en Buenos Aires en 1891. Mitre leyó la oración fúnebre en su sepelio. Sus hijos Pedro y Domingo proyectaron el apellido en la actividad política, diplomática, económica y literaria y en ambos casos muy vinculados con la Argentina.

Retornando a las funciones de don Luis al servicio de Fructuoso Rivera, a comienzos de 1843 aparecerá una situación frecuente en la política, en este caso, un decreto del mismo Rivera de extrañamiento para Luis Lamas.

La orden de exilio la cumplirá en Río de Janeiro y luego se trasladará a Europa. En Cádiz acompañó hasta los últimos días a Bernardino Rivadavia, que falleció el 2 de septiembre de 1845 y pronunció una oración fúnebre en su sepelio. Esta vinculación resultará ser otro factor de importancia para la posición social y política que tuvo en Rosario. Su exilio duró 11 años. Pero su prestigio y el de su hijo Andrés le permitieron ser elegido senador por el departamento de Canelones para la Asamblea que debía reformar la constitución.

El nuevo hombre fuerte de Uruguay instalado en la presidencia, Venancio Flores, revocó el decreto de extrañamiento y trató de atraerlo a sus intereses, cosa que no logró.

Flores había provocado la renuncia del presidente Juan Francisco Giró y después de un triunvirato acordado para completar el período constitucional del presidente renunciante, con Lavalleja (Blanco) y Rivera (Colorado), se sucedieron los fallecimientos naturales de estos últimos. De hecho, Flores quedó con el poder, pero los conservadores anticaudillistas del partido colorado, a los que adhirieron los Lamas y los principistas blancos, lo expulsaron de Montevideo. Correspondía salvar la acefalía al presidente del senado. Pero éste no aceptó, por lo cual fue elegido don Luis Lamas padre en forma provisoria para hacerse cargo del Poder Ejecutivo, puesto que desempeñó entre el 29 de agosto y el 10 de septiembre de 1855. Fueron días de tensión por cuanto Flores había reaparecido con refuerzos en Montevideo, pero se logró conciliación con la dimisión de Flores y la trasmisión del poder legal al presidente del senado M. T. Bustamente por parte de Lamas, quien volvió a su banca senatorial obtenida por Canelones.

Después de este cargo lo encontraremos radicado en Rosario con su nueva familia constituida con Ana Hunt y el hijo de ambos Luis Lamas Hunt.

Final de la primera parte.

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